domingo, 08 agosto 2010
Me pido mi iPod

El iPod estaba abandonado en el banco del autobús sin que nadie alrededor se inmutara. No había muchos pasajeros. César se sentó al lado y lo tomó para examinarlo. Siempre había querido un iPod pero el poco dinero de su beca le alcanzaba solo para lo básico. Como nadie reclamó el aparato que él tomó abiertamente, se dijo que ahora sería el dueño. Lo encendió, vio que funcionaba, se puso los audífonos y escogió la primera canción de la lista. Oyó una voz de mujer cantando mal una tonada de moda. De pronto la voz dejó de cantar y dijo: «Este chico me parece muy tímido. Desde hace varias...