viernes, 05 febrero 2010
Boggle en la Chartreuse
No sé por qué ayer me acordé de un sábado o domingo de hace como treinta años que pasé con mi esposa y una pareja de amigos jugando Boggle en la terraza de un bar en un pueblo o quizás caserío de montaña en el macizo de la Chartreuse cerca de Grenoble. No teníamos hijos, no teníamos ocupaciones importantes, teníamos todo el tiempo. Era un día caluroso pues los veranos de Grenoble son insoportables y es mejor subir a tomar aire fresco a la montaña. No recuerdo si estuvimos caminando a pie por el campo o si fue solo en auto que recorrimos esa región. Lo cierto es que nos sentamos después de almuerzo en ese lugar tranquilo y sacamos el jueguito de dados con letras con el que tratábamos de formar el mayor número de palabras en francés en un tiempo limitado. Habíamos pedido algún refresco para beber y renovamos el pedido varias veces. La tarde se pasó volando y hay que decir que las tardes de verano son largas. No sé cuantas horas estuvimos ahí. Probablemente más de cuatro. Nos divertimos mucho, nadie nos molestó. Me parece oír los ruidos del campo y la brisa fresca. Visto desde aquí y ahora parece un momento mágico, como esos días de vacaciones de niño que uno se la pasaba jugando sin contar el tiempo y que hace mucho no he vuelto a sentir.

