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sábado, 09 noviembre 2019

Regalo envenenado

NV-IMP1009.jpgNo sé por qué mi esposo me dio esta caja con la condición de que no la abriera por ningún motivo. ¡Sería mejor que no me la hubiera dado! Él sabe que mi curiosidad no tiene límites. ¿Por qué me tienta así? La he escondido en los lugares más improbables de la casa para olvidar dónde está, pero siempre la encuentro sin querer. Sin embargo, no puedo tirarla o dársela a otra persona, ya que es un regalo. Tal vez poniendo esta caja dentro de otra caja bajo llave y luego tirando la llave a la basura, podría protegerme de mí misma. Por supuesto, si la abro en secreto, él nunca lo sabrá. ¿Me aguantaré?

Recuerdo claramente cuando Epimeteo me advirtió hace unos años: "Pandora, prométeme que nunca abrirás esta caja".

¡Qué demonios! La abro ahora y sanseacabó.

domingo, 01 septiembre 2019

Espejo, espejo, ¿quién es la mujer más bella del mundo?

NV-IMP1008.jpgMe encanta este nuevo espejo que acabo de comprar. Cuenta con la mejor tecnología de reconocimiento de imágenes gracias a la inteligencia artificial. Le hablo y me responde con cambios en mi imagen. Si le digo que me siento triste, cambia mi cara a una de alegría y se burla de mí. No puedo parar de reír y ya no me siento triste. Si le digo que me estoy sintiendo vieja, cambia mi rostro al de una niña, desvanece mis arrugas y cambia mi peinado. Si le digo que me siento sola, me hace aparecer en compañía de más personas como si estuviera en una fiesta. El problema es cuando quiero usarlo como un espejo clásico, porque tengo que poner una cara neutra para que no me moleste. Termino riendo o llorando porque no he logrado controlarlo en absoluto. Luego tengo que usar un espejo antiguo sin inteligencia que es menos divertido. Un día lo dominaré o las nuevas tecnologías me volverán loca.

El otro día estaba hablando por teléfono frente a él sin tener mucho cuidado. Estaba charlando con mi exnovio que quería volver conmigo, pero ya no lo quiero. Traté de convencerlo de que era mejor que continuáramos solo como amigos, que nuestra historia de amor no podía durar por muchas razones. Fue una conversación muy larga. Cuando terminé, descubrí que en el espejo aparecía desnuda con él, que me abrazaba apasionadamente. Fue una sorpresa tal que la imagen desapareció instantáneamente. De ahora en adelante no creo que pueda hablar por teléfono cerca de mi espejo.

17:56 Anotado en Cuentos | Permalink | Comentarios (0) | Tags: futuro, ciencia ficción

sábado, 27 julio 2019

Bumerán

turquía, relatosEl dueño del Hotel Boomerang nos contó que esa mañana había mercado callejero en Selçuk. El reloj nos mostró que teníamos tiempo de vagar antes de seguir nuestro viaje por carretera. Atravesamos la Avenida Atatürk y nos adentramos por las calles aledañas donde terminaban de montar los puestos de venta de todo tipo. Primero, las ollas de cobre, antiguedades, monedas, máquinas mecánicas de escribir, narguiles, bagatelas. En seguida, ropa de algodón, camisas, pantalones. El sol me invitaba a comprar un sombrero para proteger mi cabeza calva. El vendedor se acercó hablándome en turco y sin entender mi inglés. De la pila de cachuchas sacó algunas que juzgó eran de mi talla. El quejumbroso canto del muecín empezó su llamado a la oración desde la mezquita vecina. El nivel de ruido bajó un poco mientras muchos vendedores y viandantes oraban con las palmas de la mano hacía el cielo incluyendo mi vendedor. Verifiqué que mi sombrero era fabricado en Turquía y me quedaba bien. Busqué un regalo para mi nieto. Vi muchos juguetes de plástico, pero nada interesante. De pronto encontré unos autos rojos con la bandera turca en el techo. La joven vendedora, vestida a la moda occidental con el pelo suelto y pantalones apretados, se acercó a ayudarme. Ese podría ser un buen regalo, pero no, era hecho en China. Más adelante los aromas de especies me llenaron la nariz. Los colores eran una verdadera paleta para un pintor impresionista. Junto a ellas estaban las frutas secas. Busqué de vista al vendedor para comprarle unos albaricoques pasos. Se acercó una mujer, vestida de negro de pies a cabeza con apenas una rendija en la cara desde donde sus ojos claros me miraban con insistencia. Era otra compradora, pero esos ojos se me quedaron grabados en la memoria y su imagen vuelve a mí regularmente como materializando el nombre australiano del hotel donde nos alojábamos.

 

17:11 Anotado en Cuentos, Viajes | Permalink | Comentarios (0) | Tags: turquía, relatos