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lunes, 24 febrero 2020

Limpieza de correo electrónico

NV-IMP1021.jpgNo miro mis correos electrónicos muy a menudo, los odio. Son tan fríos. Solía mirar rápidamente los títulos y responder a los que parecían importantes. Tengo miles en mi bandeja de entrada.

Mi esposo trató de explicarme cómo clasificarlos en carpetas y leerlos regularmente. Sin embargo, soy así en la vida real. Un desastre. Cuando me dejó, hace un año, intenté reconstruir mi vida. Diría que estoy mejor ahora que estoy sola. Decidí mudarme a otro pueblo y pasar la página completamente.

El otro día quería limpiar mi correo electrónico. Decidí borrar casi todos los mensajes de mi bandeja de entrada, pero nunca había mirado antes la carpeta de basura. ¡Qué sorpresa! Contenía miles de mensajes, la mayoría de ellos de publicidad y verdadero spam. Quería borrarlos de una vez, pero no sé por qué, los clasifiqué por tamaño y miré el más grande. Tenía un título muy extraño: un secreto sobre su marido.

Lo abrí y era realmente una bomba. Contenía muchas fotos de él con mi antigua vecina que vivía justo delante de nosotros. Una chica joven y bonita que conocíamos desde que era una niña. La fecha del correo electrónico era de hace cinco años. Un remitente anónimo y un simple texto: No podía decírtelo personalmente así que decidí enviar un correo electrónico. Depende de ti elegir qué hacer. Lamento mostrarte esas desagradables fotos que tomé de mi ventana.

Bueno, al final también borré todos los correos de la carpeta de spam. Me pregunto si tendré más cuidado en el futuro.

16:31 Anotado en Cuentos | Permalink | Comentarios (0) | Tags: ficción, informática, spam

lunes, 10 febrero 2020

Cumpleaños

NV-IMP1019.jpgComo todas las mañanas, Pedro comió su desayunó frugal y salió temprano al gimnasio para entrenarse y mantener la forma. Luego regresó a sacar a su mascota Snoop a pasear al parque. Como los otros perros, Snoop fue oliendo las huellas de sus amigos y dejando encima la propia. Era joven, curioso y fuerte. Pedro, que estaba cumpliendo cien años ese 6 de enero de 2115, lo dirigía enérgicamente con su correa.

Camino a casa al ver que el almacén de nuevas tecnologías estaba abierto, entró sin tardar.

- «Buenos días y feliz año nuevo, querida María», saludó a la dueña que de tanto verla ya era casi amiga. "Vengo para ver si reprograma mi roboperro. No estoy contento con la última versión que supuestamente incluye telepatía pues se ha vuelto muy hablador. Me gusta charlar con él de vez en cuando, es buena compañía, pero ahora no me deja tranquilo comentando todo lo que pienso».

- «¡Vaya! Eres el primer cliente que se queja. No tardarán en llegar otros. A veces se pasan con esos inventos. ¿Te interesa un modelo de perro labrador que devolvieron ayer y todavía tiene el sistema antiguo?», propuso la vendedora que a pesar de tener noventa años parecía de sesenta y era más bien coqueta.

- «No, estoy contento con Snoop. Es una buena mascota que tengo desde hace varios años. Me quedo con ella si le pone menos telepatía», insistió Peter.

- «Menos mal que me quieres», dijo Snoop moviendo la cola alegremente.

- «¡Vale! Lo preparo y te lo llevo a casa esta noche. Así podremos charlar tranquilos», contestó la dueña.

- «No, prefiero pasar por él después del trabajo. Tengo un compromiso», se apresuró a explicar Peter temiendo que Snoop hiciera algún comentario desagradable.

- «De acuerdo. Pasa antes de las 7 de la noche. No te demores», dijo ella lamentando el rechazo de Peter.

- «No te demores», repitió Snoop.

18:43 Anotado en Cuentos | Permalink | Comentarios (2) | Tags: ficción, futuro robots

domingo, 26 enero 2020

Borrachera nocturna

NV-IMP1016.jpgUn policía amigo mío me contó el otro día una extraña historia sobre una mujer que volvió a su hotel por la noche después de beber mucho en un pub de Londres. Había pasado todo el día en una conferencia cerca del Big Ben. No tenía miedo de nada. Quería refrescarse con el aire de la noche. Era noviembre, llovía y había niebla. Su hotel estaba cerca de la estación Victoria. Como las calles eran muy parecidas, se perdió varias veces. Mientras buscaba su destino, escuchó el ruido de caballos y gente hablando. La escena que encontró parecía una fiesta de disfraces. Todos estaban vestidos como a principios del siglo XX. Los hombres llevaban sombreros de copa, abrigos negros y guantes blancos. Los cocheros esperaban con sus caballos la salida de un teatro o una cena cualquiera. En la esquina de una calle oscura, un grupo de prostitutas con colores brillantes trataba de atraer clientes. Todo parecía divertido excepto cuando se dio cuenta de que ella misma iba vestida al estilo victoriano y que no había sido así antes. De repente, un hombre salió de la oscuridad con un largo cuchillo de carnicero. Sintió que era el final de su vida. Cuando se despertó en el hospital, era el siglo XXI otra vez, tenía un fuerte dolor de cabeza y por suerte no tenía heridas. La policía la había encontrado borracha y dormida en un parque a pocos metros de su hotel. Se había prometido a sí misma que no bebería más de la cuenta y que no se lo diría a nadie, especialmente a su marido, que cuidaba a su hijo en París.

15:38 Anotado en Cuentos | Permalink | Comentarios (0) | Tags: ficción, londres, noche