domingo, 11 enero 2026
Madrid histórico
Ya tengo en mis manos este nuevo libro de relatos que incluye uno mío. Nuestro editor propuso a sus autores participar en esta antología con el tema de hechos históricos de Madrid. No se me ocurría nada al respecto hasta que por fin me llegó una idea que creo es original, pero no develo nada aquí para que los lectores tengan la sorpresa. Por suerte el mío fue aceptado para esta publicación.
Hay mucho libro escrito sobre Madrid y su historia, pero menos como colección de relatos. He visitado la capital española muchas veces, sin llegar a conocerla bien. Debería vivir en ella varias semanas o meses para sentirla mejor. El turista de cualquier gran ciudad se lleva una imagen superficial y parcial, sobre todo si no habla el idioma del lugar. La suerte de visitar Madrid es que uno habla el mismo idioma, aunque con distinto acento y regionalismos. Cada lugar tiene su propia historia. A veces son el teatro de hechos históricos de alcance mundial, otras no dejan de ser anécdotas locales.
En Europa cualquier calle o construcción está cargada de historia de años y siglos. Cuando llegué a Francia, hace casi cinco décadas, todo me sorprendía y picaba mi curiosidad de conocer más. He tenido la suerte de haber estado en muchas ciudades y regiones lo que me ha permitido entender mejor lo que ha pasado aquí y las repercusiones que ha tenido en el mundo entero.
Decimos que es el viejo continente, pero no es un lugar estancado en el pasado. Está vivo y sigue evolucionando. Unos quieren volver a un pasado idealizado y otros quieren borrar todo y empezar desde cero. Son extremistas, al fin y al cabo. Me parece que hay que seguir un término medio para ir evolucionando, teniendo en cuenta los aciertos y errores del pasado, es decir la historia.
Para volver al libro, tengo unos pocos ejemplares en casa por si les interesa comprar y leer. Me avisan. También lo pueden encargar por este enlace:
Pondré como comentarios de esta nota algunas reseñas sobre los relatos que vaya leyendo del libro.
sábado, 30 octubre 2021
Nuevo libro: 2120, antología
Tengo por fin en casa, en Ferney, unos pocos ejemplares de este libro donde fue publicado mi relato ganador del XVIII Premio Sexto Continente de Relato del programa homónimo de Radio Exterior de España https://www.rtve.es/play/audios/sexto-continente/
Es una colección de relatos de ciencia ficción donde los autores imaginamos el mundo dentro de un siglo. Mucha imaginación y sorpresas sobre futuros deseables o indeseables. Como se dice: soñar no cuesta nada.
Quien quiera comprarlo puede contactarme o si no, a través de http://www.mareditor.com/narrativa/2120.html. Cada ejemplar cuesta solo 14€ o 15CHF.
15:35 Anotado en Cuentos, Libros | Permalink | Comentarios (0) | Tags: premios, relatos, ciencia ficción
sábado, 27 julio 2019
Bumerán
El dueño del Hotel Boomerang nos contó que esa mañana había mercado callejero en Selçuk. El reloj nos mostró que teníamos tiempo de vagar antes de seguir nuestro viaje por carretera. Atravesamos la Avenida Atatürk y nos adentramos por las calles aledañas donde terminaban de montar los puestos de venta de todo tipo. Primero, las ollas de cobre, antiguedades, monedas, máquinas mecánicas de escribir, narguiles, bagatelas. En seguida, ropa de algodón, camisas, pantalones. El sol me invitaba a comprar un sombrero para proteger mi cabeza calva. El vendedor se acercó hablándome en turco y sin entender mi inglés. De la pila de cachuchas sacó algunas que juzgó eran de mi talla. El quejumbroso canto del muecín empezó su llamado a la oración desde la mezquita vecina. El nivel de ruido bajó un poco mientras muchos vendedores y viandantes oraban con las palmas de la mano hacía el cielo incluyendo mi vendedor. Verifiqué que mi sombrero era fabricado en Turquía y me quedaba bien. Busqué un regalo para mi nieto. Vi muchos juguetes de plástico, pero nada interesante. De pronto encontré unos autos rojos con la bandera turca en el techo. La joven vendedora, vestida a la moda occidental con el pelo suelto y pantalones apretados, se acercó a ayudarme. Ese podría ser un buen regalo, pero no, era hecho en China. Más adelante los aromas de especies me llenaron la nariz. Los colores eran una verdadera paleta para un pintor impresionista. Junto a ellas estaban las frutas secas. Busqué de vista al vendedor para comprarle unos albaricoques pasos. Se acercó una mujer, vestida de negro de pies a cabeza con apenas una rendija en la cara desde donde sus ojos claros me miraban con insistencia. Era otra compradora, pero esos ojos se me quedaron grabados en la memoria y su imagen vuelve a mí regularmente como materializando el nombre australiano del hotel donde nos alojábamos.

