domingo, 11 marzo 2012
Los mocasines naranja
No sé si ya lo conté en estas notas o en otro ciberespacio. Fue viendo la película Monsieur Lazhar que recordé esta anécdota infantil que me sucedió cuando tenía como siete u ocho años. A esa edad y en esa época los varones queríamos ser muy hombres y diferentes a las mujeres. Seguramente los comentarios machistas de los amigos o del ambiente social se me habían metido en la cabeza desde hacía tiempo sin ser consciente como hoy de lo banal de todo eso.
Los colegios no eran mixtos. Los niños estudiábamos en colegios separados salvo en kínder y en primero o segundo de primaria. En segundo yo estaba todavía en el Liceo Especial que era colegio de niñas y ya tenía ganas de que me pusieran en uno de varones. Era cuando nos decían que los hombres no lloran, que las muñecas son para las niñas y los carros para los varones.
Fue entonces cuando mi mamá me dio de regalo unos mocasines de color naranja, en cuero, muy bonitos y vistosos. Me parecieron raros y lo primero que pregunté fue si eran para hombre. Me aseguraron que sí, que no había ningún problema en ponérmelos. Empecé a usarlos. Creo que fueron los primeros mocasines que usé en mi vida. Me gustaban por lo práctico de no tener que hacer el nudo de los cordones.
A los pocos días tuve una gran sorpresa cuando en el patio de recreo me encontré con una niña que tenía puestos exactamente el mismo modelo. Me dio mucha rabia y cuando llegué a la casa dije que no me los volvería a poner pues eran para niña. Me trataron de convencer explicándome que los mocasines eran unisexo (seguro que no usaron esta palabra pues todavía no estaba de moda). Yo hubiera preferido irme descalzo con tal de no volverme a poner esos zapatos. Viendo mi terquedad me propusieron cambiarles de aspecto, que los iban a poner de color negro o azul oscuro con betún, ya que no querían perderlos estando casi nuevos. Acepté a regañadientes volver a ponérmelos pero de todas formas no me gustaban ya.
Claro que jugando en le recreo se pelaban y les salía de nuevo el color naranja. Quizás hasta lo hacía adrede para que se acabaran más rápido. En casa me los volvían a embetunar cuando me veían llegar con ellos todos manchados.
No supe cómo terminaron. ¿Los dejé de usar porque mi pie creció demasiado? ¿Los rompí de tanto jugar con ellos?
Desde lo alto de mi edad madura recuerdo esos tiempos como si fueran sueños, como si hubiera vivido en otro mundo. Me hubiera gustado estudiar en colegios mixtos como los de hoy y en una época sin machismos absurdos, pero pensándolo bien uno tiene que vivir la época que le toca. Es lo que hay.
21:19 Anotado en Elucubraciones, Recuerdos | Permalink | Comentarios (1) | Tags: infancia, machismo, educación
sábado, 10 marzo 2012
Monsieur Lazhar, 9/3/2012
No sabía que esta película no ha salido todavía en Francia. La vi en Ginebra hace ocho días y me gustó. El tema es difícil pues se trata de un profesor que remplaza a una profesora que se ha suicidado en su propia clase. El actor principal es el famoso cómico argelino, Fellag, que en este registro dramático me pareció muy convincente. Los niños actúan muy bien. Ha habido muchas películas de ambiente escolar en las que a menudo los profesores resultan siendo héroes. En esta hay una crítica de los cambios que ha habido en el mundo de la educación en los últimos años y de la situación frágil del inmigrante solicitante de asilo. El acento francés canadiense le añade encanto al guion. Una escena de la película en la que dos niños llegan al colegio con los mismos zapatos nuevos me recordó algo que me sucedió de niño, pero que contaré en otra nota.
Monsieur Lazhar
Date de sortie 5 septembre 2012 (1h 34min)
Réalisé par Philippe Falardeau Avec Mohamed Fellag, Sophie Nélisse, Émilien Néron
Genre Drame
Nationalité Canadienne
Synopsis : Bachir Lazhar, un Algérien de 50 ans, apprend dans le Journal de Montréal qu'une institutrice de sixième année s'est pendue dans sa classe, le soir après les cours. Il va offrir ses services de remplaçant à la directrice de l'école. Il dit avoir a été instituteur à Alger, et il est disponible sur le champ. Bachir fait alors la rencontre d'un groupe d'enfants ébranlés, mais attachants. Le fossé apparaît dès le premier jour alors que Bachir leur propose une dictée hors de leur portée, tirée de Honoré de Balzac. Personnage énigmatique qui pénètre dans un monde de femmes et de réformes pédagogiques, Bachir s'attache peu à peu à Alice et Simon, deux élèves qui se démarquent par leur charisme et qui portent leur lot de culpabilité quant à la mort de leur professeur. Quant à Bachir, personne à l'école ne connaît sa vie algérienne. On ne se doute pas qu'il risque l'expulsion du pays à tout moment?

