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martes, 25 diciembre 2018

Espíritu navideño

NV-IMP1005.jpgEstoy de acuerdo en que la Navidad es importante por el espíritu de familia, de compartir y de estar reunidos sin importar las ideas religiosas. Imagino a los hombres primitivos temiendo que los días no dejaran de acortarse y muriera el mundo de frío en una noche eterna en esta época del año.

De niño a veces pasábamos Navidad en una finca de amigos. Nuestras dos familias eran numerosas. Los padres, la docena de hijos de muchas edades y otros familiares y amigos formábamos un grupo alegre y bullicioso. En esa época del año en el trópico hace calor y no suele llover mucho. El Niño Dios nos dejaba los regalos durante la noche mientras dormíamos. Íbamos a nadar a un río cercano o montábamos a caballo. Había música, baile, bebidas y comida típica. Rezábamos la novena y quemábamos pólvora.

Con mis hijos una vez pasamos una Navidad en las montañas nevadas de Grenoble, Francia, como en esas fotos de invierno que veíamos en Colombia y parecían de mentira. Esa vez me sentí realmente dentro de una de ellas en un pueblo blanco de nieve, con las luces y el frío. De nuevo éramos dos familias de amigos con menos hijos pero sin embargo llegamos a formar un grupo numeroso junto a la chimenea abriendo regalos, compartiendo de nuevo momentos de intercambio familiar y amistoso.

Quizás la más bonita Navidad fue hace ya como veinticinco años. Había llevado a mis hijos a ver un pesebre peruano animado en Ginebra, Suiza. Mi esposa se había quedado en casa preparando la cena. De regreso empezó a nevar y había que subir hasta la falda de la montaña donde vivíamos. El camino parecía más largo y lento. Cuando llegamos a Gex todo estaba de nuevo blanco, silencioso y luminoso como en una Navidad de postal. ¡Felices fiestas!

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