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domingo, 14 abril 2024

Estelas en la mar

NV-IMP1048.jpgLa memoria es extraordinaria. Almacenamos gracias a ella recuerdos de toda una vida y que de pronto reaparecen sin darnos cuenta cómo. Lugares donde estuve alguna vez, de cualquier época y sitio de mi mundo. Un olor, una imagen, una canción me hacen volver al pasado. En sueños, es todavía más impresionante, ya que podemos interactuar con personas ya muertas o con niños que ahora son adultos. Por ejemplo, buscaba una grabación MP3 en mi PC y me topé con ficheros de hace casi veinte años. Canciones que había olvidado y que una amiga me envió, lecciones en ruso o árabe que estudié. El contexto de esos ficheros informáticos saltó de improvisto a mi camino.

¿Cómo verá el mundo una persona que pierde la memoria? Todo le parecerá nuevo cada día. ¿Se sorprenderá de ver a alguien que no reconoce sin saber que era quizás su hijo o su esposa? Me pasa con personas que pierdo de vista y cuando me las vuelvo a encontrar no recuerdo sus nombres. Muy incómodo. También me puede pasar con palabras que no uso a menudo y no me llegan fácilmente a la punta de la lengua.

Cuando uno nace, todo es nuevo y todo nos llama la atención. Poco a poco a medida que vamos creciendo las cosas se van repitiendo y nos acostumbramos a lo rutinario. Las novedades son la sal de la vida. Son como el ritmo variable de un tambor que juega con nuestros cuerpos y nos hace bailar. La música monótona no tiene gracia. La vida monótona tampoco.

Se dice que la monotonía termina matando a las viejas parejas. Para alejar ese peligro, debemos tener actividades diferentes para poder comentar lo que nos pasó, lo que aprendimos, como cuando uno ve una buena película o lee un buen libro. Hay que aprovechar la posibilidad de ser todavía autónomos para salir, curiosear, aprender, buscar cosas nuevas y tratar de vivir como un niño para quien todo es nuevo.

Con los familiares, amigos y conocidos que mueren se va acercando nuestro turno. Murió una abuela de más de cien años que ya no reconocía a nadie, pero su cuerpo estaba en forma. Otra abuela fue al contrario muy lúcida hasta el final en un cuerpo que no le funcionaba bien. Por suerte también hay nacimientos en la familia o entorno que nos hacen mirar y pensar en el futuro. El mundo me parece cada vez más joven.

Ahora entiendo mejor el famoso poema de Antonio Machado (1875-1939) que popularizó Serrat con su canción Cantares y que ahora vamos a cantar con nuestro coro. Recuerdo el proverbio que dice “el diablo no es diablo por diablo sino por viejo” y comprendo que el peso de los años está en la memoria más que en los músculos.