martes, 17 marzo 2026
Ser abuelo (o abuela)
Es una dicha ver crecer a mis dos nietos y poder jugar con ellos cuando vienen de vacaciones. Nos sacan de la rutina diaria para verlos disfrutar de la vida maravillosa de la niñez que aprende y descubre acompañada de la adultez que guía y cuida, desde la vejez que ve y entiende el camino recorrido y lo que queda por andar.
Simaya cumplirá dos años en mayo y es vivísima. Tiene una gran curiosidad. Quiere repetir todo lo que oye o le llama la atención, ya sea en francés o español. Hay palabras que pronuncia sin ningún problema: no, tango, tulipán, música, abuela, tucán, œuf à la coque, tyrolienne, … Otras que deforma a pesar de su esfuerzo: falmico (por flamenco), pipinguo (por pingüino), culi (por curí), … A veces levanta su índice muy cerca de su cara, toma aire con impulso para sorprendernos armando frases completas en presente o pasado.
En general se hace entender muy bien por gestos. Lo toma a uno de la mano y lo lleva a algún lugar que le interesa, lo hace a uno levantarse empujándolo del muslo, le trae a uno un libro para que se lo lea, le mueve a uno la cabeza con sus manecitas para que mire en alguna dirección.
Le gusta repetir rutinas. Quiere por ejemplo que le muestre y explique todos los cuadros de la casa, las fotografías, las decoraciones, los personajes de algún bordado. Quiere que le cantemos las mismas canciones infantiles, pero es ella quien escoge: ¿El pájaro carpintero, Arroz con leche, Los pollitos, La pájara pinta…?, no, no, no, hasta que dice ¡sí!
Le encanta recoger flores y entregárselas a la abuela. Cuando le pregunto ¿dónde está Simaya?, se señala a ella misma, ¿dónde está el abuelo?, me señala a mí, pero cuando me llama, soy abuela. Es decir: tiene dos abuelas maternas. ¡Je, je! Habla de ella en tercera persona: Simaya hizo esto o aquello. Hace unos meses se refería a su mamá por Ta maman, seguramente porque le preguntan por su mamá o le dicen que su mamá llegó.
Le encanta esconderse en una cortina de velo y que le digamos que no la vemos. Quiere prender y apagar luces. Todavía no se sabe si es diestra o zurda, ya que come o dibuja con una u otra mano. A veces avisa cuando quiere hacer pipí o caca en la tasa del inodoro mirando libros o revistas. Abre puertas y cajones de ciertos muebles que están a su altura y por eso debemos estar muy pendientes para que no vaya a sacar nada peligroso para su edad.
Quiere y puede subir las escaleras sola, pero hay que ayudarla para bajar. Está pendiente de las sirenas de los bomberos, ambulancias o policía. Quisiera que sonaran a su voluntad. Le gusta oír tocar las campanas. Cuando nos ve que nos vamos a poner los zapatos para salir, sale corriendo a llevarnos un calzador.
A pesar de la diferencia de edad, León ya tiene 9 años y medio, los dos nietos juegan a veces juntos. El grande le lee cuentos o la carga en los juegos infantiles o la acompaña en los juegos del parque o la empuja en su cochecito. León cantaba Ne me quitte pas de Jaques Brel y ella repetía Ne me quitte pas! A veces pareciera que tuviera celos de su prima, pues no se le atiende tanto como antes, pero siempre está contento con ella. Dice que ella pone mucho ambiente y le hace falta si no está.
León lee mucho, pero tiene mucha energía que le impide estar sentado tranquilo mucho tiempo. Quiere que juguemos con él pimpón o bádminton (o gallito como le decíamos en Colombia). Toca piano cada vez mejor, a pesar de que su profesor de música no es muy motivante para su gusto. Ahora sabe trucos de magia con naipes para adivinar las cartas que uno escoja (le enseñé uno más que aprendí de niño y que por suerte todavía recordaba). Le gusta esquiar en la nieve y lo hace bien, pues comenzó muy pequeño. Es muy competitivo. Le gusta jugar con Duolingo ejercicios de música, matemáticas o español y sobre todo ser el primero. Quisiera que compráramos un perro, pero nos negamos por vivir en un apartamento y viajar mucho. ¡Sería un lío!
Tener nietos nos recuerda cuando nuestros hijos eran pequeños y cuando nosotros mismos éramos niños. Nos recuerdan a nuestros padres, hermanos, primos, abuelos y demás familiares. Nos hacen ser conscientes de cómo el mundo ha cambiado de rápido en este último medio siglo. Pensamos en el futuro que vivirán los niños de hoy y, a pesar de nuestros temores, dudas e incertidumbres, les deseamos y esperamos que vivan en un mundo mejor que el que nos tocó.
16:39 Anotado en Elucubraciones, Vida diaria | Permalink | Comentarios (2) | Tags: familia, nietos, niñez
sábado, 10 abril 2021
Serenata
Sombras sobre la acera se alargan en movimiento bajo la luz del farol vecino sin que yo pueda identificar de qué se trata detrás de los muros de la casa aledaña, un restaurante muy concurrido en las noches. Una canción italiana y una guitarra amplificadas por un altavoz portatil vuelan desde el mismo lugar enviándome indicios de un espectáculo itinerante por las calles bogotanas. Imagino un sombrero tirado en el suelo esperando unas monedas como una boca hambrienta abierta mientras uno más de miles venezolanos inmigrantes troca su canto por un amargo sustento diario.
05:03 Anotado en Vida diaria | Permalink | Comentarios (0)
miércoles, 04 octubre 2017
Cuarenta veranos
Me doy cuenta de que este ha sido el cuadragésimo verano que he pasado en Francia con otras treinta y nueve primaveras que no volverán. Este año ha sido uno de los más calurosos que he soportado. Junio se despedía con un espectáculo de comedia del arte en el teatro de Ferney-Voltaire donde los personajes clásicos sirvieron de excusa para enmascarar y desenmascarar actores aficionados conocidos. Cine al aire libre puntuó una noche de esos días, pero no fue un verano de cine aparte de alguna vídeo en casa. Un concierto con el coro en una residencia de ancianos nos permitió recuperar un poco los ensayos perdidos. Los amigos de ese grupo son como una familia más aquí en el extranjero. Nos escapamos a París para ver al nieto y familia. La vida de abuelo tiene su encanto. Ya se nos había olvidado lo que es tener un nene en el hogar. La llegada de nuestra hija después de dos años de ausencia nos alegró todavía más el verano aunque ya está preparando su regreso.
Creo que pasé mucho tiempo en el Jura franco-suizo y en los Alpes suizos del Valais en familia. La montaña sirve aquí también para refrescar del estío. Estuve en Grenoble y me di cuenta de que la región me es menos familiar que antes cuando era mi punto de referencia. Ahora es una sombra en mis recuerdos con algunos amigos de antes que aun viven allá y veo rara vez. Disfrutamos de la fiesta nacional francesa festejando el nacimiento de nuestro pequeño León en casa de los abuelos maternos rodeados de familiares y amigos en el campo en la montaña del Jura francés. La fiesta nacional suiza del 1 de agosto la pasé en un pueblo que queda justo en la frontera con Francia en un ambiente campestre muy singular. Cómo me gusta caminar por la montaña y ahora en el otoño y sus colores mucho más.
Jugué mucho scrabble en francés y español. En la lengua de Cervantes, me metí a organizar el Campeonato Regional Europeo en Aviñón que jugamos con casi treinta participantes de cinco países. La Ciudad del los Papas sigue gustándome bastante. El Campeonato Mundial de Scrabble Francés tuvo lugar en Martigny, Suiza, brindándome la oportunidad de competir con muy buenos jugadores del mundo francohablante. Martigny también tiene su encanto. El ganador del campeonato español en modalidad clásica fue Serge Emig, un francés, y el del campeonato francés en modalidad duplicada fue Nigel Richards, un neozelandés. Los colombianos estamos muy lejos de llegar a esos puestos.
Ginebra ofrece muchos conciertos al aire libre en el verano. Asistí a uno que no fue una maravilla. Algo dibujé y pinté gracias a los cursos del artista Alain Gegout que es un maestro de acuarela y acrílico. Qué lejos estoy de dominar esas técnicas. Me gusta ese pasatiempo aunque no lo practique regularmente como quisiera. En septiembre también me he metido a un curso de dibujo con tinta china (pincel y pluma), otro reto más.
Poco escribí y me molesta. Pensaba que la jubilación sería propicia para esa actividad literaria. No ha sido el caso. ¿Cuestión de organización y prioridades? Sigo teniendo inconclusos una novela, una pieza de teatro y varios cuentos. La humanidad no va a perderse nada si no logro completarlos, pero mi ego se reciente. Este blog anda muy abandonado. Me pesa dejarlo de lado y no poder ser tan sistemático en su uso como antes.
He jugado ajedrez defendiéndome y atacando mejor pero aun con remordimientos de no vencer en partidas donde he conseguido ventajas materiales o posicionales y las pierdo por errores tontos o mala utilización del tiempo. He participado en torneos interesantes. Seguiré aprendiendo.
De los veranos pasados me quedo con imágenes de vacaciones con mis hijos en diferentes puntos de Europa viéndolos crecen sin ser consciente de ello. Veranos calurosos o lluviosos, cerca del mar o en la montaña, rara vez en grandes ciudades, viajando por carretera, visitando restos del pasado. Antes de ser padre también viajé por este continente que se ha ido transformando sin parar. Es hora de volver a ciertos lugares que me gustaron mucho como Lisboa o San Peterburgo o conocer países que me faltan en la lista de deseos como algunos nórdicos o del este.
Qué lejos está ese primer verano en Francia en la calurosa Grenoble llena de estudiantes extranjeros en cursos de francés descubrieno un mundo nuevo. Ya es un tópico decir que el tiempo parece pasar cada vez más rápido. Tengo impaciencia de saber qué me depara este cuarto otoño de jubilación que acaba de empezar.
12:25 Anotado en Elucubraciones, Ocio, Vida diaria | Permalink | Comentarios (2) | Tags: verano, tiempo, hacer

