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sábado, 26 septiembre 2020

Antigone

drama, canada, familia, sociedad, inmigraciónAcaba de empezar el Festival de cine de los cinco continentes. Las fechas normales son en mayo, más este año con la crisis sanitaria, se cambiaron para esta semana. El ambiente, como todo lo que se hace en estos tiempos de coronavirus, es muy extraño. Todo el público con mascarillas, no hay jurado, casi no dan ganas de quedarse a charlar, no hay las mismas ventas de comida como en otros años, ahora es más controlado. Casi dos horas con una mascarilla en la cara no es cómodo. Al final uno se adapta.

La película de apertura fue Antigone de la canadiense Sophie Deraspe (por suerte con subtítulos, pues a veces no se entiende el acento o los modismos). Antes de la proyección hubo un miniconcierto de arpa china, un instrumento milenario, y la proyección de un cortometraje de alumnos del liceo internacional sobre el tema de Voltaire.

La película tiene los personajes de la tragedia griega de Sófocles y un tema similar: el conflicto de valores del personaje principal, es decir familia contra sociedad. En la tragedia los dos hermanos de Antígona mueren, pero solo uno es enterrado. La hermana lucha para poder enterrar dignamente al otro hermano y lo hace por su propia cuenta lo que la lleva a ser encerrada y ella se suicida. Hay muchos muertos y suicidios en esta pieza de teatro de la Grecia antigua.

García Márquez había participado en la creación de la película Edipo alcalde de Jorge Alí Triana que se basa en la obra de Sófocles en el contexto de Bogotá. Edipo es el padre de Antígona. Curioso.

En esta película canadiense muere Eteocles, el hermano mayor, pero no Polinices. Como son de una familia de inmigrados libaneses que llegaron de niños con la abuela huyendo de la guerra donde han muerto los padres de ellos, han crecido en este nuevo país, pero la abuela que solo habla árabe no ha pedido la nacionalidad. La situación precaria de la familia complica todo. Antígona que es la mejor alumna de su clase decide salvar a su hermano, pues teme que lo maten también.

Los hechos hacen eco a la tragedia de Sófocles, pero en el contexto actual. Está bien filmada con secuencias muy adaptadas al mundo juvenil del rap y de las redes sociales. Los actores son buenos, el ritmo también. Muchas sorpresas desde el comienzo hasta el desenlace final. Lo deja a uno pensando en tantos jóvenes delincuentes hijos de familias de inmigrantes que no logran integrarse a la sociedad y que son víctimas de aprovechados que saben cómo llevarlos al margen y al tráfico de drogas. También están los otros que son la mayoría y que logran evitar esos riesgos para salir adelante. Hay alguna relación con los casos de violencia policiva de actualidad en Estados Unidos, Francia o Colombia. En la película se ve el lado de la policía, de las cárceles, de los tribunales y de las familias.

Sin ser una obra maestra, es interesante. Quizás sea más adaptada para que los adolescentes reflexionen sobre nuestro mundo y su relación con la antigüedad.

Antigone
2 septembre 2020 / 1h49 / Drame
De Sophie Deraspe
Avec Nahéma Ricci, Rachida Oussaada, Nour Belkhiria
Nationalités : Québecois, Canadien

Synopsis : Antigone est une adolescente brillante au parcours sans accroc. En aidant son frère à s'évader de prison, elle agit au nom de sa propre justice, celle de l'amour et la solidarité.

Désormais en marge de la loi des hommes, Antigone devient l'héroïne de toute une génération et pour les autorités, le symbole d'une rébellion à canaliser...

http://www.allocine.fr/film/fichefilm_gen_cfilm=276600.html

viernes, 07 agosto 2009

La finca de los Camacho

NV-IMP476.jpgQuedaba cerca de Viotá, un pueblo cundinamarqués de tierra caliente. Estaba cerca de Anolaima, Apulo y Tocaima, a unos noventa kilómetros de la capital, con una temperatura promedio agradable de 25 grados. Mis padres tenían allá a unos viejos amigos, los Camacho. El padre era médico y su esposa tenía una farmacia o más bien droguería pues había mucho más que remedios. Eran padrinos de bautizo de uno de mis hermanos. La amistad debió de ser muy vieja; no sé si del tiempo en que vivimos en otro pueblo de la región, La Florida.
Ellos tenían tres hijos, todos hombres, y nosotros éramos seis hijos. En las vacaciones cuando vivíamos en Ibagué o Bogotá, solíamos ir de vacaciones a esa finca que tenían en Viotá y donde vivían todo el tiempo. Muchas veces pasamos las fiestas de fin de año en reuniones de mucha gente con baile y música y, claro está, comida típica.
Son recuerdos agradables de paseos en el campo, montar a caballo, ir a ver ordeñar las vacas, oír las gallinas y gallos sueltos por el patio, ver muchos pavos reales, piscos, gansos, turpiales, perros, gatos, sentir picadas de mosquitos y estar rodeados de muchos árboles frutales tropicales, especialmente de mango. Una vez me pequé una comida tan grande de mangos que estaban súper maduros que terminé con dolor de barriga y enfermo.
A veces había paseos al río donde nos bañábamos y comíamos y hasta se bailaba pues no faltaban los músicos. Como yo era el menor de mi casa, no siempre encontraba con quién jugar, pero me divertía a mi manera. Mis hermanos mayores sí se iban a ayudar en las labores de ganadería. Se levantaban antes del amanecer para participar en el ordeño. Los desayunos eran como almuerzos a eso de las nueve de la mañana cuando regresaban cansados del trabajo de vaqueros.
Con el paso del tiempo las reuniones se hicieron todavía más grandes pues los hijos se fueron casando y teniendo hijos. En una de esas fiestas se oyó el ruido de alguien que se había rodado por las escaleras. «¿Quién se cayó?», gritó el Doctor Camacho. «El hijo de Clara», contestó uno de mis sobrinos. Suponemos que pensó que con tanto niño, si hubiera dicho su nombre, no lo hubieran reconocido.
Un año viejo en que estábamos todos preparándonos para la fiesta, mandaron a los hombres mayores al pueblo a traer no sé qué cosa que faltaba. Tocaba ir en carro pues siempre quedaba lejos. Las horas pasaban y no regresaban. Las mujeres y los niños estábamos listos pero nada de nada. Cómo no existían los teléfonos celulares, no había forma de contactarlos. No sé si fue antes de o justo después de medianoche que volvieron muy entonados los señores explicando que habían parado en casa de unos amigos en el pueblo y que no los habían dejado salir hablando y ofreciéndoles trago. Esa nochebuena las mujeres estuvieron muy furiosas y creo que la fiesta se aguó.
El tiempo, la vida y hasta la muerte nos fue alejando. No hace mucho supe que el doctor murió hará dos años, después de haber cumplido 100 años de edad.
http://viota-cundinamarca.gov.co/nuestromunicipio.shtml?a...