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jueves, 31 diciembre 2009

Cuentos de Bolaño

Bolano.JPGTerminé de leer un libro de cuentos de un escritor que no conocía hace seis meses. Pregunté a una amiga chilena que estaba de paso por aquí si era conocido en su país. Me dijo que sí pero que no tanto pues parece que cuando anunciaron su muerte en la televisión, una periodista lo confundió con el Chespirito.

Murió a los cincuenta años antes de que le pudieran transplantar un hígado. Según leo en la Internet, estaba en la lista de espera para un transplante. Uno de los últimos textos de este libro que me impresionó mucho, pues habla de su enfermedad y de su muerte cercana con una tranquilidad aparente y una lucidez y claridad asombrosas.

El último texto del libro, Los mitos de Chtulhu (¡qué nombre tan raro!; parece una deformación del francés j'ai tout lu), me hizo pensar en Miguel Ángel de Rus, de Ediciones Irreverentes, y en Santiago Maspoch, un amigo profesor de literatura de mis hijos, pues habla de la literatura actual y de los valores relativos del éxito de librerías. Interesantes sus reflexiones.

Las malas lenguas dirán que es gracias a su muerte prematura que se ha vuelto conocido. Tuve ese temor al empezar la lectura pero me doy cuenta de que era un buen escritor, con un universo propio y particular.

Supongo que los cuentos en este libro siguen cierto orden cronológico. Recopila tres de sus libros. En los primeros se notan influencias chilenas y mexicanas, otros tienen un olor a España por expresiones y lugares que no parecen corresponder a un escritor latinoamericano. Otros cuentos son muy neutros y no delatan ninguna nacionalidad en especial.

A mí me gustan los cuentos que terminan con una sorpresa, estilo Edgar Allan Poe, Borges, Cortázar, Hemingway, Pushkin o Chejov, como el nocaut del que hablara Cortázar. De este tipo, hay pocos en el libro de Bolaño. Por el contrario, hay muchos en los que lo importante es la descripción condensada de vidas singulares y al mismo tiempo ordinarias, que uno va siguiendo sin entender muy bien a dónde se va a llegar ni qué objetivo tiene el escritor; demuestran más bien el placer de escribir y de leer. En ese sentido el más peculiar para mí es Vida de Anne Moore. También experimenta a veces con diferentes estilos, puntos de vista y temáticas, sin olvidar sus toques de humor que hacen sonreír de vez en cuando. Me pareció interesante y ameno.

Bolaño, Roberto
Cuentos.-- Barcelona : Círculo de Lectores, [2008].-- 529 p ; 22 cm
Contiene: Llamadas telefónicas ; Putas asesinas ; El gaucho insufrible
D.L. B 42555-2008.-- ISBN 978-84-672-3289-9.-- 821.134.2(83)-31"19"

Texto de la contraportada: En ocasiones son relatos de misterio que no lo parecen, en otras, cuadernos de viajes al límite, algunas veces, viñetas de costumbrismo alucinado y casi siempre, todo a la vez: los cuentos de Bolaño, algunos de ellos pequeñas novelas por derecho propio, son la introducción perfecta para aquellos que aún no se han aventurado en el peculiar universo del escritor, o el complemento ideal para los que ya se han enfrentado a sus grandes obras.

11:15 Anotado en Libros | Permalink | Comentarios (1) | Tags: cuento, chile, español

martes, 15 diciembre 2009

Palabras raras

NV-IMP569.JPGEl salvadoreño cerró el pechil para que nadie lo molestara en sus labores agrícolas y dijo en voz alta: para que yo aboque los cavís que he ahecho voy a empujarlos con el cotillo de mi azada en esta orza.

  • Abocar = 1. tr. Verter el contenido de un cántaro, costal, etc., en otro. U. propiamente cuando para ello se aproximan las bocas de ambos.
  • Ahechar = m. Acción de ahechar (tr. Limpiar con harnero o criba el trigo u otras semillas).
  • Caví = m. Raíz seca y guisada de la oca del Perú.
  • Cotillo = m. En algunos instrumentos de corte, como el hacha, la azada, etc., parte opuesta al filo.
  • Pechil = m. Sal. cerradura (‖ mecanismo para cerrar).

lunes, 07 diciembre 2009

Palabras raras

NV-IMP562.JPGEstoy bebiendo cedrito porque mi mujer me arrogó una amante, siendo que yo soy el más fiel de los maridos, nunca la encelé, lo único que dije fue: si tú sigues poniéndome los cuernos, le diré a mis matones «chamuyad de estos y si no les basta, los tundeáis».

  • Arrogar = 1. tr. p. us. Atribuir, adjudicar.
  • Cedrito = m. Bebida preparada con vino dulce y resina de cedro.
  • Chamuyar = intr. Ur. Decir chamuyos (Palabrería que tiene el propósito de impresionar o convencer).
  • Encelar = 1. tr. dar celos.
  • Tundear = tr. Tundir (tr. coloq. Castigar con golpes, palos o azotes).