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viernes, 15 julio 2011

La toma de la Bastilla

NV-IMP758.JPGPor segunda vez los fuegos artificiales del 14 de julio fueron lanzados en el palacete de Voltaire en Ferney. El año pasado nos quedamos demasiado tiempo hablando en las mesas y cuando fuimos a buscar puesto en los jardines, no encontramos sitio; tocó irnos a casa un poco frustrados. Esta vez llegamos temprano, comimos y nos fuimos antes de que oscureciera a los jardines. Lo malo es que hacía frío y no estábamos bien cubiertos, pero encontramos un lugar bien situado y protegido del viento. Poco a poco se fue llenando el lugar hasta que no se veía el césped. La luna llena apareció y llegó el momento de apagar las luces.

Sabiendo que el filósofo Voltaire estuvo dos veces prisionero en la Bastilla, la celebración tenía un sentido adicional más concreto. El tema musical fue la música de la opera Sémiramide de Rossini que está basada en un texto de Voltaire. Todo salió muy bien. Comimos platos marroquíes, escuchamos el concierto de jazz manouche, charlamos con varios amigos y disfrutamos del espectáculo al aire libre. Solo faltó quedarnos al baile popular que seguía, pero como tocaba trabajar hoy, no se pudo.

Lo que realmente me llamó la atención por primera vez fue ver en la oscuridad, antes de que empezara el espectáculo, una cantidad impresionante de teléfonos celulares y cámaras electrónicas encendidos esperando para tomar fotos. ¡Parecían luciérnagas! Años atrás eran cámaras clásicas de película de celuloide las que más se veían. En ese entonces algunos encendían el flash por la oscuridad. Anoche algunas también relampaguearon pero como la mayoría tienen programadas para fotografiar fuegos artificiales, hay menos flashes. ¡Cómo cambian las cosas con el tiempo! Recuerdo las cámaras de fotografías completamente mecánicas y parece que fue ayer.

jueves, 14 julio 2011

Ridicule

Ridicule.jpgMe gustan esas películas históricas que, cuando están bien hechas, nos permiten imaginar cómo vivía la gente en otros siglos haciéndonos entrar sin darnos cuenta en esos mundos. Ridicule de Patrice Leconte es una de ellas. La pasaron al aire libre el viernes pasado en el palacete de Voltaire en Ferney-Voltaire. La había visto antes por televisión, pero en pantalla grande es mucho mejor. El clima estuvo perfecto: ni frío, ni calor y sin lluvia. Además el director estuvo presente y durante casi una hora fue entrevistado delante de los espectadores que calculo éramos como doscientos. Fueron interesantes sus comentarios sobre su trayectoria de cineasta y sobre la creación cinematográfica y literaria, pues también escribe. Ha tenido éxitos enormes como también películas que no han encontrado público suficiente. Decía que a él le gusta disfrutar el momento de cada éxito pues nunca sabe si va a volver a repetirse. Lo que quiere es que las películas triunfen lo más rápido posible, pues proyectarlas en salas casi vacías y por poco tiempo le parece frustrante.

El tema es la nobleza en tiempos de Luis XVI, es decir la época contemporánea al castillo de Voltaire donde la pasaban. Los ricos de la época la pasaban muy bien, a pesar de que tenían que estar pendientes de las intrigas para no ir a caer en desgracia ante los ojos de sus iguales y rivales. La búsqueda de la aceptación en la sociedad aristocrática se parece mucho a la política actual donde hay que aparentar y mostrar cierta imagen para ganar puestos de poder.

Ridicule
Date de sortie cinéma : 9 mai 1996
Réalisé par Patrice Leconte
Avec Charles Berling, Jean Rochefort, Fanny Ardant
Long-métrage français. Genre : Comédie dramatique
Durée : 01h42 Année de production : 1995
Distributeur : PolyGram Film Distribution
César du Meilleur film français de l'année : César 1997 édition n° 22

Synopsis : A travers les aventures de Grégoire Ponceludon de Malavoy, issu d'une famille d'ancienne noblesse tombée dans la précarité, une étude de la cour de Louis XVI et ses antichambres à Versailles en 1780, ou déjà la spiritualité avait pour ennemi mortel le ridicule.

http://www.allocine.fr/film/fichefilm_gen_cfilm=14661.html

18:30 Anotado en Películas, Política | Permalink | Comentarios (0) | Tags: cine, francia

martes, 12 julio 2011

Yo también escuchaba el parte de RNE

RNE.jpgTerminé de leer esta antología en la que participé con un relato. Todos tienen en común la radio, a veces como una excusa a veces como personaje principal. Los temas son variados, con sus altos y bajos. Es cierto que es difícil imaginarse el mundo sin internet y con una televisión menos desarrollada, ese tiempo en el que la conexión con el mundo era principalmente la radio compitiendo con los periódicos. Sigo sin embargo escuchando radio sobre todo en el camino entre mi casa y el trabajo o durante el desayuno. El tiempo que paso delante del televisor ha disminuido y ha sido reemplazado por el PC ya sea en local o conectado a la red local o mundial. La radio me parece mucho más mágica que la televisión, pues está menos deformada que la imagen. Aunque cuando un programa o una película son suficientemente interesantes para atraparnos, el medio no importa y uno se mete dentro de la imagen como si fuera real, como cuando se lee un buen libro.

Yo también escuchaba el parte de RNE
Antología
(Narrativa, 72)

Yo también escuchaba el parte de RNE es un libro de relatos que hace un homenaje a la radio que nos formó, nos acompañó y nos acompaña. Aquellas radios de válvulas de los años 60, con su mueble de baquelita, con sus grandes mandos redondos para buscar las frecuencias, AM, FM, SW y VHF –conceptos que por entonces nos parecían sacados de libros mágicos– y con nombres escritos en el frontal que inducían a soñar, como Radio Moscú, BBC, RNE, Radio Suiza Internacional, Deutsche Welle, Radio Habana Cuba, Voice of America o Radio France International, fueron nuestros acompañantes de infancia, de adolescencia, y para los más veteranos, de una madurez que se vivió en plena guerra fría. Era una radio de voces potentes, con teatro, radionovelas e informativos que se escuchaban más que para saber qué se decía para interpretar qué estaba sucediendo en realidad. Para aquella radio trabajaron escritores que crearon historias de ficción que llenaron el tiempo gris de nuestras madres y abuelas, periodistas que gritaron el gol del equipo de la ciudad en domingos de traje y transistor, locutores que presentaban canciones, casi siempre en español, e incluso piadosas locutoras que daban consejos a nuestras madres y abuelas sobre cómo ser una perfecta mujer y ama de casa. Así pues, lo mismo que sucede en la actualidad, pero con otras voces y otros conceptos.

En este libro se reúnen historias de guerra y postguerra, las voces que nos enamoraron, la onda corta como casi única relación de exiliados y emigrantes con la patria. Hay también historias delirantes que toman la radio como excusa o punto de partida de vidas y muertes nada comunes.

Los escritores Nelson Verástegui, José Enrique Canabal, Isaac Belmar, Andrés Fornells, José Luis Gª Rodríguez, Manuel A. Vidal, Alvaro Díaz Escobedo, Miguel Ángel de Rus, Manuel Villa-Mabela, Johari Gautier Carmona, Francisco Legaz y Pedro Amorós se han unido para hacer con sus relatos un homenaje a la radio que nos crió (incluso al famoso parte) y a las vidas sobrelas que ha influido en estas décadas. Son textos en los que se encuentra humor, nostalgia, acidez, ironía y todos aquellos sentimientos que afloran cuando se recuerda el pasado, que como todo el mundo sabe, fue mejor, o tal vez no.

15 euros -176 páginas
ISBN: 978-84-96959-64-4
http://www.edicionesirreverentes.com/narrativa/RNE.htm