29/09/09

Mots rares

NV-IMP515.jpgL'adav kievien était piloté par un feuj qui avait un deust en aviation. Il avait quand même un paxon d'heures de vol à son actif. Dans son temps libre il participait à un enduro par mois et composait un lyric ou deux, toujours rubato. Il avait fabriqué une cabane en bois d'upas qu'il avait coupé avec une scie somalie. Son nom était indiqué sur une intaille devant sa porte où l'on pouvait lire : « il faudrait que je le taudasse. Il me relayera bientôt ».


  • Adav = n.m. Avion à décollage et atterrrissage verticaux.
  • DEUST = n.m. Diplôme d'études universitaires scientifiques et techniques.
  • Enduro = n.m. Épreuve motocycliste tout terrain.
  • Feuj = n. Fam. Juif.
  • Intaille = n.f. Pierre gravée en creux
  • kievien, keivienne=adj. De Kiev (Ukraine).
  • Lyric = n.m. Couplet de music-hall.
  • Paxon = n.m. -> pacson. (=paqson) Arg. Paquet.
  • Relayer = ou relaiera. De relayer v. 24.
  • Rubato = [rou-] adj. N.m. et adv. Mus. (Morceau) exécuté avec une grande liberté rythmique.
  • somali, somalie = adj. et n.m. (= somalien) De Somalie.
  • Tauder = v. 10. Vx. Couvrir d'un taud. (MAR. Abri en grosse toile qu'on établit sur le pont d'une embarcation, sur un panneau ou une écoutille, et dont la forme en toit laisse écouler la pluie.)
  • Tween = [twin] n.m. (Nom déposé) Substance utilisée comme mouillant ou émulsif.
  • Upas = [-s] n.m. Arbre de java, don't le latex est un pison violent.
  • 28/09/09

    Palabras raras

    NV-IMP514.jpgEl sijú estaba posado en una rama del litre. El marino vestido con su carrique lo miraba desde abajo pensando en como atraparlo. Con su pie zopo y su mano tocha sería difícil. Pensando y desvariando en voz alta dijo: «si yo tuviera coxas y tafistes ya tendrías los dedos tincados. Si ahajaras tu plumaje mientras que yo zallo tu jaula y arrompo tu rama, verás como terminas. ¡Hedé!, maldito pajarraco. ¡Erad!, pandilla de campesinos. Si no quieres que te enrubie las plumas, ¡regresa ya mismo a la jaula!».


  • Ahajar = tr. Ajar. 1. tr. Maltratar, manosear, arrugar, marchitar.
  • Arromper = tr. coloq. romper (‖ roturar).MORF. part. irreg. arroto.
  • Carrique = m. carric. Especie de gabán o levitón muy holgado, con varias esclavinas sobrepuestas de mayor a menor, en uso durante la primera mitad del siglo XIX.
  • Coax = f. Zool. Primera de las cinco piezas de que constan las patas de los insectos, que por un lado está articulada con el tórax y por otro con el trocánter.
  • Enrubiar = tr. Poner rubio algo, especialmente el cabello. U. t. c. prnl. MORF. conjug. c. anunciar.
  • Erar = tr. Formar y disponer eras para poner plantas en ellas.
  • Heder = intr. Despedir un olor muy malo y penetrante. MORF. conjug. c. entender.
  • Litre = m. Árbol chileno, de la familia de las Anacardiáceas, de hojas enterísimas, flores amarillas en panoja, y frutos pequeños y dulces, de los cuales se hace chicha. Su madera es tan dura, que se emplea en dientes de ruedas hidráulicas y ejes de carretas. Su sombra y el contacto de sus ramas producen sarpullido, especialmente a las mujeres y a los niños.
  • sijú=m. Ave rapaz nocturna de las Antillas, de unos 16 cm de longitud, con lomo blanco manchado de puntos rojos, cabeza y vientre blancos con manchas pardas, cuello, pecho y muslos rojos con rayas oscuras, y ojos de color amarillo verdoso.
  • Tafistes = m. pl. Nic. Canillas largas y delgadas.
  • Tincar = 1. tr. NO Arg. y Bol. Golpear con la uña del dedo medio haciéndolo resbalar con violencia sobre la yema del pulgar.
  • tocho, cha = 1. adj. Tosco, inculto, tonto, necio.
  • Zallar = tr. Mar. Hacer rodar o resbalar algo en el sentido de su longitud y hacia la parte exterior de la nave.
  • zopo, pa = 1. adj. Dicho de una mano o de un pie: Torcido o contrahecho.
  • 27/09/09

    Cerebro de aguapanela

    NV-IMP513.jpg

    "Der Mensch ist, was er ißt"
    Feuerbach


    El destino los había citado esa noche aunque ya sus caminos se habían cruzado varias veces. Álvaro está sentado con sus amigos comiendo en el restaurante Desayunadero Tony de la 17 con 51 después de una noche de fiesta un sábado en la madrugada. Lo bueno de ese lugar, además de la comida, es que está abierto noche y día sin parar. Jairo vaga por las calles de Bogotá buscando qué comer o en últimas, buscando robar algo para vender y poder comer.
    Álvaro come un tamal santandereano muy copioso acompañado de cerveza y arepas de leña. Sus amigos consumen caldo con huevo, pepitoria, cabrito, carne oreada o mute. Jairo encuentra en las basuras del restaurante restos de un ponqué de cumpleaños que han tirado dentro de su caja con todo y velas y afortunadamente no está contaminado por las inmundicias que lo rodean.

    La familia de Álvaro vivió en la parte alta de Chapinero en el límite del barrio residencial y los cerros donde ya empezaban a instalarse tugurios con sus casuchas de lata donde vivió en la misma época la familia de Jairo. En esos años las casas de los ricos no tenían ventanas con barrotes, ni muros con garitas, ni vigilantes armados; los niños podían jugar en la calle sin peligros. La madre de Jairo iba a lavar y planchar ropa a casa de Álvaro y su padre, a cortar el césped y efectuar reparaciones fáciles. El padre de Álvaro era abogado. Cuando nació Jairo, su madre y él casi se mueren; el padre de Jairo fue a pedir ayuda a casa de Álvaro y la familia los llevó de urgencia en su carro al hospital militar cercano donde los salvaron de milagro. El padre de Álvaro pago los gastos de la cesárea.

    El lugar está muy animado a pesar de la hora nocturna. Chistes, anécdotas, risas, chismes condimentan el menú del grupo. Un guardián entra al local y pregunta por el dueño de la camioneta Suzuki blanca que está en la esquina. De una mesa de al lado un gordo que no ha parado de comer dice que es de él. Le anuncian que le han robado una rueda a su carro y que en su lugar encontrará una pila de ladrillos que sostiene el vehículo. El hombre sale apresurado a comprobar si es cierto. En la mesa de Álvaro hay risas y chistes sobre la astucia de los ladrones que nadie vio actuar.

    Álvaro y Jairo nacieron el mismo año. La comida que sobraba en casa de Álvaro era para la familia de Jairo o para otros pobres que pasaban por las noches con sus ollas pidiendo de casa en casa. Álvaro desayunaba huevos con chocolate y pan todos los días, no le faltaban las onces, las mediasnueves, el almuerzo y la comida. Jairo casi siempre desayunaba con aguapanela y pan duro y comía una o dos veces al día arroz, caldos de hueso y gaseosas, a veces pan o arepas. Álvaro iba al colegio en bus. Jairo no podía ir a la escuela, pero por las tardes la mamá de Álvaro enseñó a leer y escribir a un grupito de niños pobres entre los cuáles estaba Jairo. En el parque más cercano jugaban fútbol niños ricos y pobres, con los balones de los niños ricos. La ropa usada de Álvaro también era para los pobres.

    Álvaro deja de reírse y se levanta a verificar si su carro está en buen estado. Otros clientes preocupados siguen su ejemplo. El carro de Álvaro está más lejos que los demás, en un callejón un poco oscuro. Todo parece normal. Su carro es un viejo Renault 4 que no cambia por nada, más por razones sentimentales que por motivaciones prácticas y económicas. Está a unos diez metros del auto y ve que las ruedas de su lado están en el puesto. Quiere ir a ver del otro lado, pero percibe una sombra dentro del auto. Se apresura y encuentra la puerta de lado del pasajero delantero abierta y un hombre dentro forcejeando por extraer la rueda de emergencia. Es Jairo el que intenta robar la rueda. «¿Qué pasa? ¡Salga ya mismo de mi carro!», dice Álvaro.

    Cuando la seguridad del barrio empezó a cambiar y los hijos fueron creciendo, poco a poco las familias se mudaron más al norte de la ciudad a urbanizaciones cerradas o a edificios altos con guardianes armados. Las casas familiares del barrio de Chapinero arriba de la carrera séptima se fueron llenando de comercios o reemplazadas por edificios de apartamentos y oficinas.
    Álvaro se graduó de ingeniero en la universidad. Jairo se graduó de raponero en el centro de la ciudad y se especializó de carterista en los autobuses. Sus caminos se separaron por mucho tiempo.

    Jairo se da cuenta de que lo han descubierto y sale rápidamente del carro. «¡Tranquilo, tranquilo!, hermano», dice Jairo con su cabeza que le da vueltas por los efectos de la gasolina que estuvo oliendo hasta hace unos minutos. Se encuentran a pocos metros de distancia. No se reconocen, no pueden reconocerse, han cambiado demasiado desde la última vez que se vieron.
    Álvaro tiene rabia y deseos de coger a golpes al ladrón o gritar para pedir ayuda. De repente Jairo saca del bolsillo un cuchillo y amenaza a Álvaro. Hay un momento de tensión. Álvaro da dos pasos hacia atrás para alejarse del filo metálico que brilla en la oscuridad. Jairo aprovecha para salir corriendo con el estómago vacío y sin su botín en la noche oscura por una calle vecina. Álvaro se alegra de que no le haya pasado nada grave. Cierra la puerta que el ladrón ha forzado y regresa al restaurante para contar lo ocurrido, pagar su cuenta e irse a casa.

    Quizás se vuelvan a cruzar otro día u otra noche. Quizás no.

    26/09/09

    Los hombres que no amaban a las mujeres

    millenium1.jpgTerminé la lectura del primer tomo de la trilogía Millenium de Stieg Larsson. Me ha gustado pero no creo que vaya a leer los otros dos. Me llamó la curiosidad el éxito mundial póstumo de este escritor sueco que nació en el mismo año que yo y murió en el 2004 poco antes de que saliera de imprenta el primer libro de su trilogía. El personaje principal Mikael Blomkvist es como el doble de Larsson ya que es un periodista como él que dirige una revista independiente de periodismo de investigación. Se nota que conoce ese mundo lo cual le da veracidad al relato. El segundo personaje, Lisbeth Salander, es una joven de veinticinco años súper inteligente, hacker pero inadaptada al mundo en que vive. El tema de la violencia contra las mujeres, de los complots y negocios ocultos, con una trama detectivesca y un poquitín de sexo son los ingredientes que probablemente han contribuido a su popularidad, como también su muerte prematura.
    Me pareció bien escrito o mejor bien traducido pues fue en la versión francesa (de Lena Grumbach y Marc de Gouvernain) la que escogí o mejor dicho bien leído pues lo compré en DVD. Durante todos mis trayectos en carro estando solo lo fui escuchando en la voz del comediante Emmanuel Dekoninck que le da mucha vida. Ha vendido millones de libros, traducidos a varios idiomas y el primer tomo fue llevado al cine. Aquí está el corto http://www.allocine.fr/video/player_gen_cmedia=18882270&c...

    Millénium, tome 1 : Les hommes qui n'aimaient pas les femmes (MP3)
    Stieg Larsson
    Livre audio 2 CD MP3 : 20 h 15
    Réf : 546678
    Résumé
    Ancien rédacteur de Millénium, revue d'investigations sociales et économiques, Mikael Blomkvist est contacté par un gros industriel pour relancer une enquête abandonnée depuis quarante ans.
    Dans le huis clos d'une île, la petite nièce d’Henrik Vanger a disparu, probablement assassinée, et quelqu'un se fait un malin plaisir de le lui rappeler à chacun de ses anniversaires. Secondé par Lisbeth Salander, jeune femme rebelle et perturbée, mais fouineuse hors pair, Mikael Blomkvist se plonge sans espoir dans les documents cent fois examinés, jusqu'au jour où une intuition lui fait reprendre un dossier.
    Régulièrement bousculés par de nouvelles informations, suivant les méandres des haines familiales et des scandales financiers, lancés bientôt dans le monde des tueurs psychopathes, le journaliste tenace et l'écorchée vive vont découvrir ce qu'il faudrait peut-être taire...
    L’auteur
    Stieg Larsson est né en 1954. Journaliste auquel on doit des essais sur l’économie et des reportages de guerre en Afrique, il était le rédacteur en chef d’Expo, revue suédoise observatoire des manifestations ordinaires du fascisme (www.searchlightmagazine.com et www.expo.se).
    Il est décédé brutalement, en 2004, d’une crise cardiaque, juste après avoir remis à son éditeur les trois tomes volumineux de la trilogie Millénium.
    http://www.franceloisirs.com/Product26/LIVRES/546678/Mill...

    25/09/09

    Necrofagia

    Rembrandt.jpgHoy estoy medio macabro. Fue a raíz de una conversación que tuve sobre los gusanos que comen cadáveres. Mi interlocutor decía que esos gusanos están en el interior del cuerpo humano y que cuando uno se muere, salen a comérselo a uno. Decía que eso pasa con cualquier carne que se pudre al aire libre. Me pareció extraño eso de que uno viva con gusanos en el interior que solo esperan nuestra muerte para atacarnos. Está claro que el sistema inmunitario ataca a los microbios que intentan invadirnos y que es por eso que los enfermos del SIDA corren tantos riesgos de morir por cualquier infección ya que sus organismos no tienen defensa o está muy debilitada.
    Como soy muy curioso y no me contento con que me digan que la causa de la descomposición son las bacterias o que es una cuestión bioquímica, me puse a buscar más información al respecto. Afortunadamente existe Google que responde a tantas preguntas en pocos segundos.
    En esta página lo explican con mucho detalle:

    http://www.guichetdusavoir.org/ipb/index.php?showtopic=30...

    Resulta que la descomposición comienza, como me lo esperaba, por los intestinos, donde las bacterias que nos permiten asimilar los alimentos sí proliferan. (Por eso lo primero que hacen los momificadores y disecadores es sacarle las tripas al muerto.) Como el cuerpo ya no puede defenderse, los ataques se extienden por todo el interior. Después viene la emanación de olores por la carne en descomposición que sirve de señal para que otros animales que viven fuera del cadáver sean atraídos y pongan huevos en el cuerpo. ¡Son esos huevos los que se convierten en gusanos! Lo curioso es que según el grado de descomposición, los olores cambian y otro tipo de animal viene a continuar el trabajo que dejaron sin terminar los anteriores, hasta que al cabo de dos o tres años no queda más que los huesos.
    Los animales responsables de todo esto, después de las bacterias que ya tenemos dentro estando vivos, se llaman (traducidos burdamente del francés):
    Hongos saprófitos, bacterias de mineralización, dípteros (moscas verdes, a cuadros, azules...), sarcofagianos, derméstidos (pequeños escarabajos) y algunos lepidópteros, escuadrones de corietianos y silfianos.
    Estos datos deben de ser muy útiles en medicina legal cuando se quiere datar la muerte de una persona a partir del estado del cadáver. ¡Qué horror y qué asco!, pero es la realidad.

    24/09/09

    Leyendo libros

    NV-IMP512.jpgDesde hace muchos años siempre tengo un libro empezado y una pila por leer. Me cuesta trabajo leer más de uno a la vez. Últimamente leo más en español que en otros idiomas, pero hubo épocas en que leía más libros en francés o inglés. He leído en ruso, pero sobre todo cuentos o novelas cortas. En árabe, tengo un par de libros por leer en edición bilingüe francés-árabe, pero tendrán que esperar todavía pues no me siento con el nivel suficiente para empezarlos.
    En español leo autores de lengua materna española, no necesariamente colombianos, principalmente cuentos y novelas, pero también ensayos o libros de divulgación científica. Gracias a las notas de mi blog me doy cuenta de que desde junio del 2007 he leído solamente dos libros escritos por colombianos, los demás son de otras nacionalidades y lenguas maternas. Cuando leo autores de lengua extranjera que no conozco prefiero las traducciones al español o al francés.
    Con todo no me considero un buen lector de libros. Hay gente que lee muchos más libros que yo porque tienen más tiempo libre o duermen menos o leen más rápido o tienen menos pasatiempos o les gusta más. Habrá múltiples razones. Ojalá pudiera yo leer más.
    Claro que mi trabajo está basado sobre todo en la lectura y escritura ya sea de informes o de programas informáticos, pero excluyendo esas lecturas laborales obligadas, es cierto que hay muchísima más gente que lee menos que yo o que no lee nada. Dejando de lado a la gente que no sabe leer, que ya son un montón, hay muchos que no leen, ni siquiera el periódico, ni revistas, así estén en papel o en la Internet. A estos no los entiendo. Es como al que no le gusta bailar o practicar un deporte o viajar o que odia ciertos alimentos. Para mí la lectura es un placer, una forma de viajar, de liberarme, de soñar, de entrar en la cabeza de esos autores.
    Ahora recuerdo que hace unas semanas escuché una emisión radial ya empezada donde un escritor francés decía que a él no le gustaba escribir libros que fueran iguales a otros ya escritos, que él buscaba la originalidad. Decía que los músicos o los pintores son más originales que los escritores literarios pues buscan siempre algo nuevo en sus composiciones mientras que los escritores no ven inconveniente en escribir con el mismo estilo el mismo libro varias veces. Me pareció un poco exagerado, pues no siento que leo el mismo libro cada vez. En fin, de todo debe haber en la viña del Señor, ¿no?

    23/09/09

    No hay humo sin fuego

    NV-IMP511.jpgEl fuego es de temer. En principio cuando un incendio comienza se puede apagar fácilmente, pero cuando toma fuerza todo cambia. Recuerdo el incendio de una piscina hace años en el campus de la universidad de Grenoble. Fue culpa de unos obreros que reparaban el techo que era muy alto y con vigas de madera. Dejaron encendido un soplete mientras iban a almorzar. Al regreso ya no pudieron hacer nada. El incendio destruyó caso todo el edificio. Fue durante el invierno. Estuve viendo arder el edificio a unos cien o doscientos metros y desde esa distancia se sentía el calor. Además mucha gente muere en incendios por asfixia y no por las llamas. Hace dos semanas pasé en carro cerca de una casa incendiada de la que quedó hecha escombros. Quién sabe si el seguro les pagará la reparación como a una amiga que tuvo esa mala experiencia una Navidad. Impresionante.
    Esta mañana antes de las diez hubo un momento de conmoción en la Place des Nations de Ginebra por un incendio en el estacionamiento subterráneo que tiene una capacidad de mil puestos. Los camiones de los bomberos con sus sirenas se situaron en la avenida principal cerca de las entradas peatonales. El humo empezaba a salir por los conductos de aeración. Muchos colegas que llegaron cuando el incendio acababa de ser detectado no pudieron entrar y tuvieron que estacionarse en la calle. Desde las ventanas del edificio vimos como los bomberos corrían con sus mangueras y equipos especiales.
    Una hora después ya todo estaba bajo control; lo supe por un correo electrónico que nos enviaron. Como explicaron que el fuego había sido en el cuarto sótano me tranquilicé un poco, pues el mío estaba en el tercero. Nos advierten que no debemos encender los ventiladores o el aire acondicionado de los vehículos pues podría haber humo al interior. Ojalá me acuerde esta noche cuando vaya por el mío.

    22/09/09

    Cambio de estación

    NV-IMP510.jpgLa prima Vera se casó con Ño Oto. Tuvieron dos hijos llamados Vera y Erno. Las dos Veras eran calurosas y extrovertidas, sobre todo la pequeña; Oto y Erno al contrario, fríos y callados, especialmente el hijo. Erno se casó con una esquimal de nombre Invi y la pequeña Vera, con un grandulón senegalés llamado No. Dicen que quien siembra vientos, cosecha tempestades y que de tal palo, tal astilla. ¡Quién sabe como resultarán los nietos de esta familia tan peculiar!

    17:21 Anotado en Cuentos | Permalink | Comentarios (0) | Email esto | Tags: adivinanza, juego

    21/09/09

    Detrás de un título

    NV-IMP509.jpgEscribir un relato a raíz de un título es novedoso para mí. Es raro. En general pienso un relato, se me ocurre un título provisional y cuando termino de escribir el texto completo, releo el título varias veces y lo cambio hasta quedar satisfecho. A veces el título definitivo no tiene nada que ver con el provisional; otras veces cambio muy poco o nada.
    Pues bien, a partir de diecisiete títulos de relatos negros, me inventé o armé uno solo, demasiado largo para un libro y que dice:

    Remordimiento, terapia, corrección, evasión, destierro y muerte a disparos de la familia del matarife Matrix en el mundo sin identidad en tiempo de robo una noche de tinta negra en manos de Sor Furcia

    Ahora me tocaría escribir el relato que se esconde detrás de ese título tan largo, sin verbos, pero que no tenga nada que ver con los diecisiete cuentos, que sea independiente. Ya hay dos personajes: el matarife Matrix y Sor Furcia. Un matarife es ya alguien que mata animales, un ser violento. Una monja es normalmente todo lo contrario. Sor Furcia, ¿roba, mata o simplemente utiliza la tinta quizás para escribir?
    Aquí por ejemplo hay muerte a disparos y de una familia, quizás toda la familia. ¿Padres, hijos, nietos, tíos, primos? ¿Asesinato, venganza, accidente? Se ve que es una familia que sufre pues pasa por etapas de remordimiento (¿De qué? ¿De maldades hechas o de palabras pronunciadas?), terapia (¿física o sicológica?), corrección (¿Cárcel, castigos, golpes o simples amonestaciones y consejos?), evasión (De nuevo, ¿física o mental o las dos? Huida y persecución), destierro (pienso en guerras, amenazas, desplazamientos forzados, viajes).
    En qué orden hacerlos recorrer esos estados y cómo lograr que pasen de uno a otro naturalmente o sorprendentemente. Un mundo sin identidad puede ser un lugar universal, es decir unos hechos que no se identifiquen con un pueblo, una cultura o un país; un lugar cualquiera. Tiempo de robo podría ser la noche facilitadora y protectora o la guerra con sus saqueos y violaciones. La tinta negra podría ser el color de la noche o las manos de la monja.
    Me encuentro al pie de un árbol frondoso para escalarlo y cada bifurcación de las ramas es una posibilidad de escritura hasta llegar a cada una de las hojas que serían al fin y al cabo tantos cuentos o desenlaces. Un título es importante para un libro o un relato. Debe despertar la curiosidad. Debe dar ganas de seguir leyendo.
    La imaginación nos hace viajar a lugares remotos en instantes. Ya veo al matarife Matrix de joven siendo el novio de Furcia que por despecho se ha metido de monja después de matar por celos a la amante secreta de Matrix, un luchador mexicano enmascarado y justiciero. La familia de Matrix podría ser mafiosa y rica o, al contrario, honesta y pobre, aunque mafiosa pobre u honesta rica sería más original. Muertes y más muertes. Es un tópico muy común en la ficción. ¿Hay novelas sin muerto? ¡Ay!, muertos sin novela.

    20/09/09

    La mujer invisible

    NV-IMP508.jpg

    «El deseo es la verdadera esencia del hombre»
    Spinoza


    Luz Marina estaba feliz pues había logrado su deseo más fuerte y por el que había luchado toda la vida.
    Fue una niña bonita, introvertida, inteligente y tímida. Nunca hacía ruido. Jugaba casi en silencio mientras sus hermanos gritaban y corrían como locos. En la escuela casi nunca preguntaba, hablaba solo cuando la interrogaban; con la cara colorada siempre respondía bien y sacaba las mejores notas. En el recreo prefería estar con las niñas más juiciosas y sentarse a imaginar cuentos fantásticos.
    La adolescencia fue un martirio pues de repente sintió que todos los hombres la miraban a medida que su cuerpo se transformaba como un botón de rosa que se abre y atrae con su perfume a los insectos polinizadores. Quería que se la tragara la tierra. Se vestía de negro para ocultar sus formas y casi ni se maquillaba. Cuando ya todas sus amigas eran señoritas y no podía vivir más en su mundo de niña, tuvo un par de novios tímidos pero despabilados como ella con quien prefería más hablar que besarse y acariciarse. Siempre declinó invitaciones para participar en concursos de belleza o trabajar en la publicidad.
    En su época había muchas profesiones vedadas a las mujeres. Sus padres aceptaron que estudiara secretariado comercial, aunque hubieran preferido que no estudiara, se casara rápido y les diera muchos nietos. Ella hubiera querido estudiar medicina o ingeniería o aviación, pero no la dejaron. Gracias a sus buenas notas consiguió de inmediato un trabajo en el Ministerio de Obras Públicas.
    Los funcionarios anduvieron siempre detrás de ella pero ella se escabullía. Nadie tenía queja por su labor, casi todos la conocían pero ella prefería andar sola evitando reuniones y fiestas. Obtuvo ascensos y premios hasta llegar a ser la secretaria del ministro. Siempre evitó las cámaras fotográficas y la televisión. Su círculo de amigos era muy reducido: no crecía y no disminuía, pues olvidaba muy fácil a quien dejaba de ver.
    Apenas pudo, se fue a vivir sola en un apartamento céntrico en un lugar muy animado de la ciudad. Los fines de semana, pasaba horas mirando la gente desde su ventana e imaginando cuentos fantásticos como cuando era niña. Aceptaba muy pocas invitaciones de sus amigos. Alguna vez vivió con un novio pero no aguantó la vida de pareja. No quería tener hijos. No quería dejar huella de su paso por la Tierra. Eso sí, leía, iba a cine o a teatro, veía televisión, asistía a conciertos, pero lo que más disfrutaba era estar con sus amigas para oírlas hablar de sus vidas como si fueran novelas de ficción.
    Sus padres murieron cuando ella tenía cuarenta años. Sus hermanos se casaron y así tuvo varios sobrinos. Ella no los veía a menudo y con el tiempo apenas si se llamaban por teléfono para Navidad.
    Con sus economías compró su apartamento que decoró a su gusto, sin excesos, y también viajó por todo el mundo; siempre en grupos donde se fundía en la masa pero sin querer terminaba sobresaliendo por su viveza y por el rubor que le subía a la cara cuando se sentía el centro de atracción del grupo. Atravesó todas las crisis de su país y del ministerio sin incidentes para su vida.
    Se jubiló a la edad máxima que pudo pues le gustaba su trabajo. Cuando ya tuvo tiempo libre, lo pasaba visitando museos y exposiciones o escuchando conferencias en la universidad para la tercera edad. Siempre había algún galán que quería conquistarla pues la belleza madura los seguía atrayendo.
    Sin embargo, ese día Luz Marina sintió que era por fin feliz por haberse hecho realidad su deseo más fuerte y por el que había luchado toda la vida. Su figura había cambiado, su pelo blanco, sus arrugas, sus kilos de más la habían transformado y por primera vez en muchísimos años había sentido que era transparente, invisible, nadie se fijaba en ella, ningún hombre la admiraba en la calle, ninguna mujer celosa la odiaba en la calle, pasaba por fin indiferente para el mundo. ¡Había llegado al centro del laberinto, al ojo del huracán y no quería salir más de él!

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