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domingo, 15 septiembre 2013

Dedicatorias

NV-IMP854.JPGNo sé cómo hacen los escritores famosos que firman centenares de libros en una feria o en una presentación de librería. Lo bueno es poder hablar un poco con el lector para descubrir algo sobre él, pero cuando hay tanta gente haciendo cola, me parece casi imposible. Algunos se contentan con poner nombre o firma con fecha y lugar. A veces no solo indican la ciudad sino el sitio mismo. Otros añaden una frase supuestamente original y única al lado del nombre de la persona que recibirá el libro. Los autores de historietas suelen dejar un dibujo simple o complicado. Un texto neutro podría ser «para Fulano de Zutano» como si fuera un regalo de Navidad.

El diccionario define dedicatoria como una carta o nota dirigida a la persona a quien se dedica una obra, y que en los escritos se sitúa al principio, impresa o manuscrita. Dedicar en este contexto es dirigir a alguien como obsequio, un objeto cualquiera, y principalmente una obra literaria o artística. «Te dedico esta canción», puede decirle un enamorado a su amada.

Nunca se sabe qué va a pasar con un libro autografiado ya sea la dedicatoria del autor o de quien lo obsequia. Ahí se ve la importancia relativa y pasajera de esos párrafos. Se parece a la lectura de tarjetas postales antiguas o ver fotografías viejas de cuyos retratados nadie ya recuerda. Se regresa así al anonimato y a la eternidad. Por eso me gusta abrir libros viejos en los mercados de las pulgas: para leer dedicatorias. Si uno deja volar la imaginación puede salir un buen relato. Escribí uno de esta forma y tengo por terminar una novelita que me inspiró el mismo método. Ojalá pueda sacar tiempo necesario para acabarla.

Aunque no sea un experto en la materia, tengo algo de experiencia. Lo que me parece más difícil es escribir dedicatorias una tras otra donde sea. Por un lado casi no escribo a mano y mi caligrafía no merece ese nombre y  puede ser indescifrable. Por otro tratar de ser original en cada autógrafo es imposible. El nombre de la persona a veces da ideas para el texto. Si es alguien que conozco, tengo más pistas para un mensaje personal, pero si no, me cuesta trabajo no repetirme. Quizás la idea de que van a tener el mismo mensajes dos libros que van a ser leídos por personas diferentes me incomoda, como si se fueran a encontrarse y descubrirlo. Por fortuna lo bueno es entrar en contacto con el lector. Si es alguien que ya ha leído uno de mis libros, me gusta saber qué piensa, qué le gustó o disgustó pues cuando uno escribe no se imagina todas las interpretaciones o preguntas que pueden tener los lectores. Anoche en un concierto tuve la sorpresa de hablar con una señora que me dijo estar leyendo uno de mis libros. Parece que le ha gustado.

domingo, 21 julio 2013

Democracias intervenidas por títeres sin cabeza

cadaver_exquisito.gifPor fin lo tengo en las manos. La impresión tomó tiempo por culpa de la sobrecarga de trabajo y otras circunstancias en la editorial. Además no tuve suerte con el envío pues por dirección equivocada el paquete viajó dos veces desde Madrid.

Se trata de un cadáver exquisito que tuve a mi cargo como editor literario. Fue el trabajo del verano pasado coordinado por mí de junio a octubre del 2012. Espero que los lectores se diviertan.

Quien viva cerca de Ginebra me lo puede comprar directamente. Los colombianos lo tendrán pronto en la librería Lerner de Bogotá. Los demás lo pueden encargar por la Internet en esta página donde también podrán descargar y leer las primeras páginas:

Democracias intervenidas por títeres sin cabeza
Cadáver exquisito

Oscar Enrico Trevere Tertuesa
(Cercanías, 17)

Democracias intervenidas por títeres sin cabeza es mucho más que una Novela Indignada, pegada a la realidad de su tiempo. Es una apuesta única en la literatura actual, un cadáver exquisito en el que han participado escritores de España y América, coordinados por el colombiano Nelson Verástegui, para escribir una obra colectiva. Cada autor se ha responsabilizado de un capítulo. Un escritor comenzaba la acción y otro autor la continuaba en el punto en el que el primero la había dejado. Y todo ello con un sorprendente rigor, perfectamente encadenado. Democracias intervenidas por títeres sin cabeza es más que una novela, es una imagen indeleble de un momento histórico y de los escritores de su tiempo.

El argumento: Alfonso del Pozo, periodista de 45 años, escéptico, divorciado, depresivo, dipsómano, se ve inmiscuido en una aventura político-detectivesca a raíz del atentado en Gibraltar donde mueren el príncipe Charles y su esposa Camilla. Debatiéndose entre organizaciones terroristas antisistema y agencias de espionaje se lanza en busca de la verdad con el objetivo de publicar la noticia que lo sacará de pobre aunque ponga en peligro su propio pellejo. ¿Novela negra, novela indignada? Hasta la última página el lector no sabrá quién mueve los hilos del mundo. En todo caso, visto lo visto, parece lo más razonable tener el arma cargada. Este es, sin duda, el cadáver exquisito más atrevido y percuciente de la historia de la literatura. Un manjar sólo al alcance de los paladares literarios más audaces.

Oscar Enrico Trevere Tertuesa (París, 1925) Hijo de Le Corbusier, educado por institutrices, la gran depresión económica hundió a su familia. Republicano convencido, huye a España en plena guerra civil. Trabó amistad con el bohemio Emilio Carrere. Reunió unos cuantos poemas bajo el título La incierta clandestinidad de la Luna, que nunca llegó a publicarse. Su primera novela fue destruida, inédita, por un editor sin escrúpulos. Recorre el mundo como fotógrafo y cronista de guerra. A los 60 años sobrevivió al ciclón tropical que asoló Bangladés. Una operación a corazón abierto cambia de nuevo el ritmo de su vida. Reside seis años en Nueva York y otros tantos en México, D.F. En 2000 comienza una tormentosa relación pasional con una princesa. Escribe una Historia de las falsas creencias de la humanidad, prologada por Richard Dawkins. Cuando iba a imprimir cien ejemplares en una imprenta clandestina, la CIA, la Trilateral y el Club Bilderberg paralizan la impresión. De entonces proviene su adicción al armagnac y a las benzodiacepinas. Regresa a vivir a la casa de su padre en la isla Saint-Louis de París, de dónde ya no sale. El reencuentro con su viejo amigo Stéphane Hessel, después del éxito de su libro ¡Indignaos!, le llevó a publicar ésta, su primera novela.

Son catorce los autores participantes en este cadáver exquisito: Carlos Augusto Casas, Elena Marqués, Félix Díaz (Venezuela), Joan Llensa, José G. Cordonié, José Luis Ordóñez, Julio Fernández Peláez, Mar Cueto, Miguel Ángel de Rus, Nelson Verástegui (Colombia), Paloma del Palacio, Paloma Hidalgo, Sara García-Perate y Susana Corcuera (México). Al final del libro descubrirá quién ha escrito cada parte, así como una corta presentación de cada autor. El seudónimo del grupo, Oscar Enrico Trevere Tertuesa, es el anagrama fabricado con las letras de "catorce autores irreverentes".

12 euros - 224 páginas
ISBN: 978-84-15353-56-0
http://edicionesirreverentes.com/Cercanias/cadaverExquisito.html

domingo, 30 junio 2013

Escribir es un tic

NV-IMP849.JPGEste libro no muy largo y con muchas anécdotas sobre los escritores y sus manías se lee fácilmente. Está basado en notas que el autor italiano Francesco Piccolo recogió de lecturas de entrevistas o reseñas sobre la vida de escritores famosos o menos conocidos, vivos o muertos, que le gustan o no. Además del texto trae una serie de caricaturas sobre los escritores en forma de letras del alfabeto y que tienen su gracia.

Según explica, de joven quería ser escritor y buscaba inconscientemente índices para ver si tenía vocación o si había una fórmula mágica para la celebridad. Tuvo la oportunidad de dar un cursillo basado en sus notas y de ahí le vino la idea de organizarlas para publicar un libro que parece que ha tenido éxito.

Su conclusión es que un escritor tiene que escribir mucho, practicar regularmente y corregir mucho; la inspiración sola sin trabajo no sirve para nada.

Cuando pienso en mi propia experiencia de escritor, me doy cuenta de que no es muy diferente. Tengo un trabajo que me permite vivir, escribo robándole tiempo al tiempo, uso el computador principalmente, pero a veces escribo a mano en libretas, sobre todo durante las vacaciones. A veces le doy vueltas a una idea en mi cabeza durante días, semanas o meses antes de plasmarla en el papel. En otras ocasiones me pongo a escribir sin saber a dónde voy y descubro paulatinamente el curso de la historia. No tengo horarios fijos para la escritura. Lo más común es que almuerce rápido y le dedique una media hora o más a escribir antes de reanudar el trabajo por la tarde. Otras, puede ser muy temprano en la mañana o tarde en la noche, pero no mucho pues tengo que trabajar al día siguiente. Me gustaría tener un estudio o un taller aislado en el centro de la ciudad, en una calle transitada, donde pudiera refugiarme para escribir lejos del mundo, poder salir a estirar las piernas en medio del bullicio y agitación de un barrio animado y volver al trajín con ánimo renovado o meterme en un bar lleno de gente a escribir sin parar tomando café o cerveza. Me gustaría tener tiempo que perder y no tener que andar siempre ocupado pensando en cómo sacar tiempo para tanta cosa que me interesa incluyendo la escritura. La jubilación en ese sentido parece un buen período para escribir. Ojalá que con tanto tiempo libre no se me vayan las ganas ni la inspiración para mi tic. 

Escribir es un tic: los métodos y las manías de los escritores
Francesco Piccolo
Ilustraciones de Anthony Garner
Círculo de Lectores, 2009
ISBN 978-84-672-3507-4
155 pages

¿Por qué escriben los escritores? ¿Cómo se inicia la vocación? ¿Es realmente la escritura un oficio solitario? ¿Qué horas son las más propicias para buscar la inspiración? ¿Quién es el escritor que sigue el ritual más estrambótico para meterse en faena? ¿Disciplina o inspiración? ¿Escribir es reescribir? ¿Qué estímulos ayudan a desatar la imaginación?... Este libro reúne jugosas anécdotas sobre los métodos y las manías de escritores de todos los tiempos y nacionalidades, de Balzac a Ken Follett, de Quevedo a Marin Amis, de Dickens a Michael Crichton, de Juan Ramón Jiménez a P. G. Wodehouse, de Thomas Mann a John Grisham, de Marcel Proust a Miguel Delibes, de T. S. Eliot a Humberto Eco, de Pérez Galdos a William Faulkner, de James Joyce a García Márquez, de Kafka a Antronio Tabucchi, de Mark Twain a Marguerite Duras, de Charles Baudelaire a Truman Capote, de Pío baroja a François Sagan, de Georges Simenon a Mario Benedetti, de Gustave Flaubert a Banana Yoshimoto, de Leopardi a Kazuo Ishiguro, de Fernando Pessoa a Isabel Allende...

08:00 Anotado en Libros | Permalink | Comentarios (0) | Tags: ensayo, escritura, autores, métodos