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domingo, 30 diciembre 2012

El futuro será de mestizaje

ricardosaenzlibro.jpgEn estas vacaciones navideñas por fin me leí este libro que tenía en espera en la pila de lectura. Además de sus reflexiones sobre la migración, tiene tres relatos largos de la vida de emigrantes que han llegado a Europa por motivos diferentes.

El primero es un refugiado político que tiene que salir de Colombia para salvar su vida pues las amenazas contra él y su familia y la falta de protección por parte del Estado no le dejaron otra escapatoria. El segundo es de una joven mexicana que con ilusiones de vida mejor cae en la trampa de la trata de blancas y padece una esclavitud y explotación sexual hasta que se logra escapar del medio terrible, pero sin poder regresar a su país termina en ese oficio trabajando de independiente. El tercero es de una boliviana que con el objetivo de ahorrar dinero para comprar la casa donde vive con su familia emigra a Europa, se trae a dos hermanas para trabajar con ellas, pero aunque con mucho esfuerzo logra ser propietaria de su casa, los planes no resultan como pensado y toda su familia padece las consecuencias de esas decisiones y de esos sueños rotos.

Las motivaciones y experiencias son diferentes pero hay mucho en común en esas historias: aprendizaje del idioma, desorientación en un mundo nuevo, nostalgias de la vida que se quedó al otro lado del charco, cuestionamientos sobre el retorno, sobre el futuro de los hijos, sobre el mestizaje. Como están escritos en primera persona, uno se siente en el pellejo de los protagonistas y por momentos es muy duro. Está bien escrito. Las reflexiones de este libro son interesantes y son un aporte al estudio de la migración en el mundo, en particular de Latinoamérica a Europa.

Quizás hay tantos tipos de inmigrantes como de personalidades. El mundo está hecho de migraciones desde el alba de la humanidad. Además como dice el dicho, el que se va de Sevilla pierde su silla, y así cuando alguien regresa no encuentra lo que dejó: él ha cambiado, la vida ha cambiado, su familia y amigos han cambiado, el puesto que él ocupaba ha desaparecido y hay que volver a hacerse un hueco. Pero a pesar de que no siempre se puede o quiere regresar, se idealiza lo que se dejó estando lejos.

En mi caso, el viaje a Francia estaba previsto por tres años que se han multiplicado por más de diez. No pensaba quedarme aquí, pero estaba dispuesto a hacerlo si la oportunidad se presentaba y se presentó. Ahora que mi jubilación se acerca, proyecto pasar parte del año acá y parte allá. Como dice la canción, no soy de aquí ni soy de allá. Con tanto tiempo en el extranjero necesariamente uno termina adaptándose a la vida nueva tras perder parte de las costumbres antiguas sin dejar de creer que uno es de allá.

El futuro será de mestizaje
Relatos de migrantes y refugiados latinoamericanos en Europa
Ricardo Sáenz
Librería Albatros, colección Extramares, 2009, ISBN: 978-2-9700652-3-4

Al entregar nuestro formulario firmado, la policía guardó nuestros pasaportes y documentos, nos ordenó entregar el dinero que tuviéramos, y nos confinó durante los primeros quince días a un encierro con horario y vigilancia extremadamente rigurosos, en un edificio invadido por el fumar infinito de los solicitantes de asilo.

Ricardo Sáenz
Colombiano, docente e investigador en ciencias sociales, autor de artículos académicos y textos escolares en su país. Primer finalista del Premio Nacional de Literatura Colombiana con la obra testimonial Libre en-sueño. Vive en Suiza desde hace doce años. Obtuvo el segundo lugar en el concurso de cuento «La fureur de lire», modalidad español, en Ginebra; ha ejercido como redactor y traductor en ONG; profesor de español en varias escuelas de idiomas, y operador de tratamiento de texto para diversas organizaciones internacionales

domingo, 19 agosto 2012

Cómo estuvo el lanzamiento en Bogotá

NV-IMP815.JPGDesde el avión rumbo a París tengo por fin tiempo de empezar a describir la velada del jueves 16 en la librería Lerner de Bogotá. En esta oportunidad, después de Ginebra y Ferney-Voltaire, el presentador fue Fernando Fernández, un viejo amigo que es escritor y crítico literario. Con su conocida simpatía y buen humor supo llevar el hilo del evento leyendo o haciendo leer algunos relatos cortos o extractos de mis escritos, resumiendo mi recorrido por este mundo o cuestionándome sobre temas diversos tales como:

Para qué se escribe, cómo hacer para que la gente lea más, de dónde sale la inspiración, cómo sacar tiempo para escribir, escribir en la jubilación, el libro electrónico y el supuesto aumento de lectores, las implicaciones de los hiperenlaces en la distracción y perseverancia del joven lector y varios más.

Fernando no se contentó solamente en pedirme mi punto de vista sino que dio varias veces el suyo e incitó al público a participar en un animado debate. Nos aconsejó por ejemplo la lectura de La elegancia del erizo (en francés L'Élégance du hérisson) de Muriel Barbery o La civilización del espectáculo de Mario Vargas Llosa.

También tocamos otros asuntos inhabituales en este tipo de velada:

La traducción automática y las ayudas informáticas para la traducción, la vida de Voltaire, el desarraigo del emigrante, el gran colisionador de hadrones del CERN, el bosón de Higgs, el cine en general y el de suspenso en particular, la astronomía, el scrabble, la literatura francesa y el decaimiento de la influencia de la cultura gala a nivel mundial, Michel Houellebecq, Maigret de Georges Simenon, San-Antonio de Frédéric Dard, La disparition de Georges Perec.

Cálculo que fuimos unas veinte personas en total, lo cual, dadas las ocupaciones de unos y otros, el sinnúmero de eventos que hay en la capital, la congestión de Bogotá a esas horas, mi cuasi anonimato y la poca publicidad que se pudo dar a la velada, no me parece nada mal. Empleados de la librería me comentaron que cuando llegan a treinta participantes es ya todo un éxito.

Me gustó encontrar caras conocidas en el público y poder abrazar viejos amigos que hacía años no veía en persona. Dialogar con nuevos lectores también resultó enriquecedor. El ejercicio de la dedicatoria es siempre un reto.

Hoy ya en casa (al menos de cuerpo, pues la cabeza parece que no ha aterrizado) termino de escribir estas líneas con la intención de desarrollar en los días venideros y en notas separadas muchos de los temas que sobrevolamos ese día y que merecen la pena de profundizar o volver a analizar.

Ese día hablamos tanto en tan poco tiempo que no pude comentar mi admiración por escritores como Cortázar, Borges, Orwell, Huxley, Pushkin o movimientos literarios como el Ouvroir de Littérature Potentielle (OuLiPo) de Queneau, Perec y compañía.

¡La memoria y el funcionamiento cerebral no dejan de sorprenderme! Mencioné, sin poder recordar el nombre ni el autor, el libro La importancia de vivir de Lin Yuang que me regaló mi madre y que yo salvaría de un incendio junto con el ejemplar de don Quijote que heredé de mi padre. Unos amigos me acordaron relatos que escribí por entregas en el blog o por correo electrónico y había olvidado (tendré que buscarlos y releerlo para corregirlos o completarlos). ¡Hasta confundí Odeón con Panteón!

En fin, que personas versadas en literatura, como Fernando y las dos profesoras que animaron mis anteriores lanzamientos, hayan aceptado esa tarea y le hayan consagrado tiempo de preparación prodigándome sus críticas siempre interesantes, es una suerte. Por eso les renuevo mis agradecimientos.

Fernando ha escrito su crítica semanal sobre esta velada que invito a leer aquí: http://www.kienyke.com/kien-escribe/un-cientifico-con-vena-literaria/

En Radio Exterior de España pronto saldrá una entrevista aquí: http://www.rtve.es/alacarta/audios/sexto-continente

Da la casualidad de que un editorial del diario El Tiempo habla de lo poco que se lee hoy en día: http://www.eltiempo.com/opinion/editoriales/ni-leen-ni-escriben-editorial-el-tiempo_12135934-4

Me queda otra tarea pendiente: escribir en este blog mis impresiones de viaje tras estas agradables vacaciones que acabo de pasar en mi país.

 

domingo, 24 junio 2012

Nueva York, Antología de relatos

antologia-nueva-york.jpgAquí tienen otro libro de relatos para la lista de compras. En este caso se trata de Nueva York. Cuando el editor propuso enviar textos para esta publicación, no se me ocurrió nada en especial, pero volviendo a revisar mis archivos, me topé con uno que se desarrolla en esa ciudad monstruosa que es la Gran Manzana. Por suerte ya lo tenía escrito y cuadraba bien con el tema. No tuve que cambiarle nada. Lo envié y ahora forma parte de los seleccionados.

He estado dos veces en Nueva York, la que, como a millones de personas, ya creía conocer a través de fotos, cine, televisión y libros. En realidad no conozco casi nada fuera de los sitios turísticos.

Tuve un tío que de regreso de una especialización en oftalmología en París pasó por Nueva York, le ofrecieron un puesto y se quedó. Eso fue por los años cincuenta. Él murió en esa ciudad sin regresar a su país de origen aparte de por vacaciones. En mi primer viaje, camino de una conferencia en San Francisco, estuve visitándolo. Esa vez me quedé un par de días solamente que me dejaron impresionado pues estar allí de verdad es muy impactante.

Años después de regreso de un viaje a Colombia estuve con mi esposa e hijos durante varios días. Al llegar al aeropuerto me imaginé que nos iban a esculcar de pies a cabeza. En la aduana nos hicieron pulsar un botón que por suerte encendió una luz verde abriéndonos el paso sin que nos hicieran mostrar ni una sola maleta.

De nuevo la impresión de ciudad en ebullición me golpeó de frente. Verla desde lo alto del Empire States o desde la Estatua de la Libertad me hizo sentir chiquitico. En los almacenes dejaba que mi esposa preguntara para que practicara inglés, pero como los empleados eran latinoamericanos o hablaban español, no tuvo problemas de comunicación y no practicó nada.

Sin embargo, al contrario de mi hijo, que tenía como ocho años de edad, a mí no me dieron ganas de vivir ni de trabajar en NY. Debe de ser muy estresante, a menos que sea uno millonario y pueda dedicar todo el tiempo a divertirse. Da la impresión de ser una jungla moderna. Prefiero París, Madrid, Londres o Roma. Todavía estaban de pie las Torres Gemelas, que no visitamos por falta de tiempo. Desde el atentado que las derrumbó, con todas las trabas que han puesto para viajar a Estados Unidos, no me dan ganas de volver. Quizás vuelva a visitarla, ya que, como dice el dicho: no hay que decir de esta agua no beberé.

Nueva York
Antología de relatos
M.A.R. Editor, 2012
ISBN: 978-84-939322-5-1
416 Páginas, rústica, 21x15 cm, 18 €

Scott Fitzgerald, Chester Himes, O. Henry, Ambrose Bierce, Poe y Henry James nos cuentan con maestría cómo era el Nueva York que conocieron, desde la época del gran auge económico hasta la dureza de la vida en los barrios marginales. Junto a ellos, los más destacados autores de España e Hispanoamérica nos presentan sus vivencias en la ciudad más turística del mundo; de su mano paseamos por los decorados de Woody Allen, corremos el Maratón de Nueva York, revivimos la caída de las Torres Gemelas, o contemplamos esa fachada que habíamos visto tantas veces, pero que ahora podemos tocar.

Brillante selección de relatos de los mejores autores anglosajones desde final del S.XIX hasta hoy, hispanos y españoles que sienten fascinación o aversión por la Gran Manzana y nos hacen vivir con maestría sus sentimientos. Una selección que mantiene el equilibro entre autores clásicos, clásicos vivos y autores que se abren camino y que aportan su visión de una ciudad que se ama o se odia, por cuyas calles muchos lectores quisieran perderse. NY es una de las ciudades más literarias del mundo, en cada café antiguo hay muchas historias, en Wall Street se teje la suerte o la desgracia de todo el planeta. En los relatos de Nueva York, conviven taxis amarillos, teatros de Broadway, está vivo el espíritu de autores que amaron Nueva York, como Washington Irving, Paul Auster, John Updike o Dos Passos y se renuevan aquellas excitaciones literarias.

Un libro imprescindible para quienes buscan ese restaurante mexicano en el que transcurre una historia pasional o un bar and books donde tomar una copa imaginaria con esa persona que nos gustaría que nos acompañara a la Gran Manzana. Desde el relato negro al romántico, todo cabe en Nueva York.

Escritores desde el S.XIX hasta la actualidad: Francis Scott Fitzgerald, Chester Himes, O. Henry, Edgar Allan Poe, Ambrose Bierce y Henry James, Lourdes Ortiz, María Zaragoza, Andrés Trapiello, José Luis Alonso de Santos y Joaquín Leguina, y los autores más destacados y brillantes de la nueva narrativa tanto de España como de Hispanoamérica: José Luis Ordóñez, Juan Vivancos Antón, Jesús Yébenes, Nelson Verástegui, José Luis García Rodríguez, Andrés Fornells, Juan Serrano, José G. Cordonié, Carlos Augusto Casas, José Manuel Fernández Argüelles, Cristina Ruberte-París, José Vázquez Romero, Elena Marqués, Juan Martini, Manuel Gómez Gemas, Fabricio de Potestad, Jorge Majfud, Joseba Iturrate, El Vizconde de Saint-Luc, Álvaro Díaz Escobedo, Isaac Belmar, Tomás Pérez Sánchez, Mar Cueto, Francisco Legaz, Pedro Amorós, Anunciada Fernández de Córdova y Miguel Ángel de Rus.

http://www.mareditor.com/narrativa/NuevaYork.html