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jueves, 02 abril 2026

Viaje de ensueño

NV-IMP1052.jpgFui a visitar a María a Praga, mientras Luisa estaba trabajando lejos de casa, en otra ciudad, por varias semanas. Por supuesto, Luisa creía que yo estaba en Ginebra. (Otro cuento de infidelidades, debe de pensar el lector.) María y yo decidimos darle una sorpresa a Luisa llegando sin avisar adonde ella estaba, en la Costa Azul. (Otro cuento de parejas libertinas, debe de pensar el lector.) Cuando nos vio llegar a las dos, no lo podía creer. Estaríamos juntas todo el fin de semana largo de Semana Santa y solo entre amigas. (No me lo imaginaba, debe de pensar sorprendido el lector.)

El anterior es un microrrelato de un taller de escritura creativa al que yo asistía en sueños. Había gente conocida, pero en un lugar nuevo que no reconocí. Es quizás la primera vez que recuerdo que sueño escribiendo un cuento de ficción tan realista. Por suerte cuando me desperté, no lo olvidé como tantos otros sueños que se desvanecen rápido.

Después estuve pensando si el microrrelato era en francés o español y si sería más fácil ocultar el hecho de que los tres personajes son mujeres en un idioma o en otro. De cualquier manera, lo he reconstituido y reescrito de memoria. No podía ser de otra forma, pues no se toman apuntes cuando uno duerme.

Ahora me pregunto qué pensará el lector de estas líneas. Curioso sueño y curiosa realidad.

domingo, 24 septiembre 2017

Las cosas raras de la vida

NV-IMP991.jpgMi tío, un médico famoso que conoce mucha gente, quedó sorprendido al ver que mi primo escribía ficción que le parecía de buena calidad. Para ayudarlo a que lo publicaran, tomó uno de sus cuentos y lo envió a uno de sus amigos que trabaja en la sección literaria del periódico más leído del país. Celoso con mi primo, pues no me gusta lo que escribe ni por contenido ni por estilo, me desahogué explicándole a mi amiga Adriana el motivo de mi furia, aunque no me atrevía a decirle nada a él para no armar escándalos. Ella me dijo que lo que deberíamos hacer era ir nosotros mismos al periódico y entregarle uno de mis cuentos, que a ella le encantan tanto, al dichoso periodista para que lo juzgue de una vez por todas. Yo ya le había escrito al tipo ese, que a mí me está cayendo muy mal a fuerza de no contestarme nada ni publicar mis cuentos, pero ella insistió en acompañarme. La seguí sin mucha convicción.

Era un día lluvioso de otoño. El edificio queda en el centro de la ciudad y estaban en obras de remodelación. Ella, que es alpinista y había averiguado dónde quedaba la oficina del crítico literario aquel, me dijo que íbamos a atravesar la obra disfrazados de obreros para introducirnos al lugar. No sé cómo acepté esa riesgosa locura.

Allí estábamos con unos impermeables amarillos de caucho en medio de las máquinas y del ir y venir incesante de obreros en ese ruidoso y sucio ambiente. Tocaba subir por andamios resbaladizos, evitar a los guardias de seguridad, pasar por corredores angostos y sin barandas, mientras yo luchaba contra mi fobia a las alturas. Adriana siguió como si fuera un experimentado constructor de rascacielos neoyorquinos sin darse cuenta de mi estado ni de que estaba petrificado sin poder dar un paso más por miedo al vacío. La perdí de vista en medio de ese laberinto.

En ese momento apareció mi amigo Guille. Yo no sabía que él trabajaba en esa obra ni que es jefe de un sector de la empresa constructora. Para mí, Guille no es más que uno de mis amigos del coro. Le conté mi problema. Me propuso llevarme por un camino más seguro, sin peligros para mi fobia.

La lluvia no paraba. Claro que su camino era mucho mejor, pero tampoco pude seguirlo y me perdí otra vez. Decidí regresar y abandonar esa aventura. Ni Adriana ni Guille podrían ayudarme. Además estaba ya convencido de que mis cuentos eran peores que los de mi primo y de que mi tío tenía razón en darle un empujón al mundillo literario a él y no a mí. Para colmo de males saliendo de la obra me caí en un charco lleno de lodo y quedé aterido de frío. Camino de casa me acordé de que tenía reunión con mis amigos. Me aparecí así como venía, les conté mis desgracias y a largos rasgos describí el cuento que en realidad yo quería dejar en el escritorio del periodista en lugar del de mi primo o antes de que llegara el suyo. Les pareció evidente, y también a Guille y Adriana que llegaron poco después, que el periodista no publicaría mis cuentos ya que trataban precisamente de relatos de escritores que querían ser publicados y a quienes él impedía que lo fueran por celos o motivos ocultos. Total, me encontraba más perdido que antes y ellos tampoco me ayudaban.

Ahí me desperté y me dije que valdría la pena sentarme a escribir ese sueño antes de que se me esfumara. Ya se me han olvidado muchos detalles y no sé si estoy dormido o despierto frente a este computador a estas altas horas de la noche. Mejor me vuelvo a acostar y si tengo suerte, me encuentro con el preriodista o mi tío y los convenzo de que me publiquen por fin aunque sea en sueños.

21:35 Anotado en Cuentos | Permalink | Comentarios (0) | Tags: escritura, sueños

sábado, 15 abril 2017

Drôle de virus

NV-IMP982.jpgJ'ai rêvé d'un ami dont j'avais appris par courrier électronique qu'il était mort. En le voyant bien vivant, je lui ai demandé ce qui s'était passé. Il m'a raconté qu'il avait été victime d'un virus qui s'était introduit dans son ordi et avait envoyé la fausse nouvelle à tous ses contacts. Il s'est rendu compte lorsque son épouse a commencé à recevoir des messages de condoléances. Il a fallu un bon antivirus pour nettoyer son PC et pouvoir dévoiler le canular à sa famille et ses amis. J'étais content d'apprendre la vrai nouvelle. Après avoir bavardé ensemble nous nous sommes séparés. C'est alors que je me suis réveillé et me suis rendu compte que mon ami était vraiment mort. C'est triste. J'espère que personne ne crée ce genre de programme. Au fait, je me demande à quoi ça pourrait servir.

 

21:45 Anotado en Recuerdos | Permalink | Comentarios (0) | Tags: sueños, muerte