sábado, 28 febrero 2015
Au pays des rêves
Un mois déjà en Colombie et cinq mois de retraite. Ça fait drôle quand même. Jusque-là c’est comme des vacances prolongées. Je n’ai pas eu le temps de m’ennuyer. Ce qui m’étonne le plus ce sont mes rêves.
Je sais par expérience qu’après un changement important dans la vie, comme un déménagement ou un nouveau travail, il faut du temps pour commencer à rêver du nouvel environnement. Je ne sais pas combien ça peut durer. En tout cas, je continue à rêver de ma vie en France et de mon ancien travail à Genève. Je me retrouve souvent au travail avec mes anciens collègues en train de faire des choses et parfois on me pose des questions que je ne peux pas répondre ou bien je suis en train de faire une formation linguistique ou technique puis je me rends compte soudain que je suis à la retraite et que je ne devrais pas être là.
Quand j’ai quitté la Colombie pour la France. Il m’a fallu du temps pour avoir des rêves en français et qui se passaient en France. Lorsque nous avons quitté Grenoble pour Paris ou Paris pour Gex ou Gex pour Ferney-Voltaire, mes rêves continuaient à se passer dans l’ancien lieu pendant longtemps.
Hier soir, je jouais au scrabble classique en français à Genève. C’était un tournoi avec beaucoup de participants. C’est peut-être parce que je continue à jouer au scrabble par l’Internet avec mon ami Olivier resté à Genève ou parce que nous allons certainement jouer ce week-end avec des amis en espagnol.
Pour l’instant, je ne me rappelle pas de rêves sur ce voyage la Colombie ou sur ce que je fais actuellement.
13:23 Anotado en Elucubraciones, Recuerdos, Viajes | Permalink | Comentarios (0) | Tags: colombia, sueños, cambios
lunes, 31 diciembre 2012
Scrabble en chino
Otra vez yo con mis sueños raros. En el último estaba hablando de juegos y de Scrabble con no sé quién. Le contaba que el juego existía para muchos idiomas pues se trata de la formación de palabras a base de letras. Para los idiomas que no tienen letras, como el chino, todo se complica. La bolsa de fichas tendría que ser muy grande pues el número de ideogramas puede llegar a sesenta y cuatro mil. Es como si en vez de jugar con letras, usáramos palabras y tuviéramos que formar frases en el tablero con un mínimo de sentido. La locura.
Entonces en el sueño se me ocurrió una solución original para poder jugar en chino: cambiar las fichar planas o en una dimensión por dados con un ideograma en cada cara. Así en una bolsa con cien dados, se podrían poner 600 ideogramas. Los ideogramas más comunes tendrían un valor menor y aparecerían varias veces, mientras que los raros serían los de mayor valor y habría solo uno en la bolsa. Para tener en cuenta la gran cantidad de ideogramas del chino, se pondrían muchas caras en blanco para que sirvieran de comodines.
Cuando me desperté, me quedó sonando la idea que podría patentar o vender a Mattel o publicarla con licencia Creative Commons. Claro que no sé chino fuera de ideas básicas de cómo funciona. Para poner a prueba mi teoría, tomé la página web de la BBC en chino y conté el número de ideogramas que contenía. Me salieron 2673 caracteres chinos de los cuáles 816 eran diferentes. El que más apareció en mi caso fue este 国 con 75 ocurrencias, seguido de 中 con 43 y de 英 con 37.
¡Mis 100 dados no darían abasto! Y aunque fueran 200 me quedaría corto. Además el partido se haría muy largo y complicado. Ahora bien mirando el significado de los caracteres que se repetían más de 10 veces en la muestra, me dice Google Translate que el significado es el siguiente:
país (国), en (中), Gran Bretaña (英), nuevo (新), de (的), red (网), personas (人), grande (大), EE.UU. (美), día (日), la o uno (一), más (最), ingresos (收), yuan (元), años (年), grado (度), punto (。), hacer (使), ver (览), discutir (议), olor (闻) y frecuencia (频).
No es de extrañar que la Gran Bretaña aparezca en tercera posición en una página de la BBC, ni que el yuan y los grados estén en los primeros pues también se habla de economía y de clima. Es decir, la muestra no es significativa. Como conclusión, no se puede jugar Scrabble con ideogramas chinos. De cualquier forma, este sueño resultó divertido e instructivo ya que me hizo buscar información sobre el idioma chino y leer páginas interesantes como esta: http://fr.wikipedia.org/wiki/Dictionnaire_de_caract%C3%A8res_de_Kangxi
domingo, 08 julio 2012
Sueños en tecnicolor
Mi amigo Francisco tiene un cuarto mágico. Vive en la casa de sus padres que ha convertido en residencia de estudiantes. Tiene tantas habitaciones y espacio que todavía le sobra campo para más jóvenes. Se nota que lo estiman, pues el ambiente es muy agradable. La última vez que lo visité lo vi más viejo, pero con el mismo buen humor de siempre. Era un pueblo tranquilo que quedaba a las afueras de la capital, ahora convertido en un barrio más de Bogotá que se traga todo en su expansión.
Estuvimos tomando café y recordando el tiempo de la infancia cuando jugábamos por ese caserón imaginando mundos fantásticos. El cuarto que más me gustaba era uno que ellos llamaban de San Alejo, donde guardaban en un desorden increíble lo que no usaban pero que podría servir, lo que usaban rara vez o muebles que los habían aburrido y estaban guardados para olvidarlos y volverlos a sacar cuando los vieran otra vez como nuevos.
Le pregunté qué habían hecho con todo lo que tenían guardado en ese cuarto de corotos. Me dijo:
- Ese es el único lugar que está intacto desde que éramos niños. Lo mantengo cerrado con llave. Nadie tiene derecho a entrar, ni siquiera para la limpieza. Poco después de que tú y tu familia se fueron a vivir a Cali, Natalia, mi hermana menor, murió accidentalmente jugando ahí dentro. Fue atroz. Desde entonces, nadie más ha entrado.
Me dejó sorprendido. Le pedí que me dejara ir a ver para recordar nuestros años de infancia en los que jugábamos a los vaqueros, a policías y ladrones, a cazar los gatos de la casa como si fueran tigres, al escondite, a montar en triciclo por los amplios corredores de la vieja casa como si estuviéramos en carreras de fórmula uno. Lo dudó un momento, pero me tendió las llaves diciendo: «aquí te espero».
La puerta muy alta tenía un candado enorme. A esa hora casi no había nadie en casa. Pensé que por falta de uso la llave no funcionaría. Con paciencia la forcé un poco hasta que aflojó. Las ventanas estaban cerradas. Entré en la oscuridad y cerré detrás de mí.
No tuve necesidad de encender la luz. Mis ojos se acostumbraron rápidamente a la tenue luz multicolor que salía de cada objeto. Todo era de colores como fosforescentes. Parecía que tuvieran instalaciones de Navidad escondidas alumbradas por el piso. Curiosamente no noté polvo ni telarañas, pero se oían extraños llantos y risas infantiles.
No se parecía en nada al cuarto que conocí de niño. Ningún mueble viejo, ni maletas, ni baúles, ni pilas de libros, ni ropa colgada a la vista. Lo que llenaba el espacio eran juegos infantiles: muñecos de felpa, animales fantásticos dormidos, soldados de plomo, caballos de madera. Todo parecía vivo; como respirando. Era como ver una ciudad de noche desde lo alto de una montaña.
No tuve miedo. Al contrario, el ambiente difundía una sensación de paz. El cuarto tenía dimensiones más grandes de las que recordaba. Al atravesarlo por completo, vi una ventana cerrada que dejaba pasar la luz exterior por unos agujeros.
La curiosidad me empujó a abrirla. Entraron rayos de sol con mucha fuerza. En lugar de ver el solar o el patio interior de la vieja casa o la calle aledaña, me topé con un panorama de la ciudad de París pero de los años cincuenta. Me encontraba en lo alto de uno de esos edificios típicos parisinos del Sacre Coeur o de Monmartre contemplando los techos plateados, la Torre Eiffel y la ciudad en plena actividad. Parecía sacado de una postal o de una película de época colorizada o en tecnicolor. Tenía toda la pinta de una película de dibujos animados hiperrealista.
¿Qué hacer? ¿Cerrar la ventana, salir corriendo de ese cuarto hechizado y no decirle nada a nadie? ¿Salir por la ventana y dar una vuelta a ese mundo lejano y regresar después a contarlo? ¿Ir a buscar a mi amigo? De nuevo la curiosidad ganó. Salté por la ventana sin mirar atrás.
Ahora estoy en esta ciudad francesa maravillosa viviendo esos años de reconstrucción, de boom económico, de grandes esperanzas y de nuevas ideas. Lo malo es que perdí el camino para regresar a la ventana, para entrar al cuarto de aquella casa. Aquí estoy encerrado en este mundo artificial que parece un dibujo animado y que me está matando.

