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miércoles, 27 enero 2010

Damasco

NV-IMP596.JPGSeis meses después me encuentro de nuevo en esta ciudad milenaria. Parece que, al igual que en Europa, este invierno es uno de los más rudos desde hace tiempo. Las montañas a lo lejos alrededor de la ciudad tienen copetes de nieve. La lluvia hace el paisaje menos desértico. Parece que aquí no hay problemas de agua como en otros países vecinos. Me he fijado más que la última vez en las formas de las ventanas, pues aunque la mayor parte tiene marcos cuadrados, observo muchas que tienen otras formas: en ángulo en la parte de arriba formando un pentágono o en forma curva como si fuera una bóveda parecidas a las de ciertos castillos o iglesias y otras tienen formas más variadas como si las hubieran recortado con una tijera. Hay muchas antenas parabólicas de diferente tamaño en casas que a veces parecen más pequeñas que las mismas antenas y cuando están oxidadas le dan un aspecto extraño. Me recordó el Bogotá de hace unos veinte años atrás con tantas parabólicas salvajes. Me cuentan sin embargo que están obligando a instalar antenas parabólicas colectivas en cada edificio en lugar de tener una en casi cada ventana. Esta vez me quedé en un hotel alejado del centro en un barrio donde hay centros comerciales modernos. No he tenido tiempo de ir a ver los alrededores y el frío no me invita a pasear. A ver si al menos el viernes por la mañana que tengo tiempo pueda turismear antes del regreso.

13:25 Anotado en Viajes | Permalink | Comentarios (5) | Tags: medio oriente, damasco, árabe

lunes, 25 enero 2010

Tango

TangoDivonne100123.jpgEstuve viendo este espectáculo el sábado pasado. Casi se me pasa ir pues no lo había anotado. Menos mal había puestos a pesar de que la sala que tiene como cuatrocientas butacas estaba casi llena. No es el mejor espectáculo de tango que haya visto, sobre todo porque no son profesionales, pero me pareció correcto. Hubo una orquesta de unos veinte músicos, un coro, un cantante solista y varios bailarines. La presentación mezcló actuación, con historia del tango, baile, música y canto. Escuchamos tangos viejos y tangos modernos. Fue animado y el público estuvo contento. Quizás como conozco más de esto que el promedio de los espectadores de esa noche, fui demasiado exigente, pero en realidad no estuvo nada mal. De todas formas sale uno con ganas de escuchar tango y de bailar.

Du 22 au 26 janvier (20h30) Tango ! Spectacle musical et théâtral en 2 actes
Avec 6 Concertistes, 25 Choristes, 8 Danseurs et l'Orchestre à Cordes EVIR !
Ad. l'Esplanade du Lac 181, avenue de la Plage 01220 Divonne les Bains
Rens. 04 50 99 17 70

domingo, 24 enero 2010

Muerto de furia

NV-IMP595.JPGEl que quiere de esta vida todas las cosas a su gusto,
tendrá muchos disgustos,
Francisco de Quevedo

Siempre fue difícil complacerlo. Desde pequeño fue un tirano con sus hermanos: celoso, egoísta, dominante y peleador. En el colegio, igual: quería mandar en los juegos, era pesadísimo con los profesores, exigía buenas notas, pero no estudiaba suficientemente. Hasta con el profesor de historia se peleaba, ya que si hubiera sido Julio César, Napoleón o Bolívar, él hubiera hecho todo diferente. Estudió derecho para cambiar el país y fue de izquierda para cambiar el mundo. Se casó varias veces pues era tan exigente con sus mujeres que terminaba enamorado de otras aparentemente más perfectas, pero al fin y al cabo llenas de defectos según él. El hombre nuevo no surgía según las teorías comunistas, el gobierno no acababa con la pobreza, el marxismo no era lo que pensaba. Decepcionado, se convirtió en capitalista para invertir sus riquezas en el bien común, pero evidentemente mucho después de haber llenado sus bolsillos. Sus hijos nunca llegaron a la altura de sus esperanzas. Creía formarlos a la imagen de sus ideales, pero resultaron más burgueses y conformistas a sus ojos que toda su familia. Invirtió millones en fábricas de jabón para limpiar la suciedad del país y hacer a la gente más blanca, sacándolos de la cochambre. Esclavizó a empleados y no ganó nada. Sus exigencias le trajeron cada vez más enemigos. Andaba de mal genio insatisfecho con el mundo que le había tocado vivir sin haber logrado cambiarlo ni pizca.

Lo peor sucedió cuando murió por primera vez. Los médicos le aconsejaban calma, distanciamiento, tolerancia, distracciones y pasatiempos; él continuaba su exceso de trabajo y actividades. Un día lo encontraron pálido, tirado en el piso, tieso como piedra, con la boca llena de espuma y los ojos abiertos mirando el cielo raso. No pudieron reanimarlo. Los médicos decretaron que estaba muerto. Fue un descanso para todos. Nadie lo lloró. La gente se desahogaba contando lo malo que había sido, recordando sus berrinches y pataletas cuando nada salía como quería. ¡Por fin nos dejará descansar en paz! En medio del velorio de repente se oyó un grito, la tapa del ataúd se abrió de un solo golpe, el muerto se levantó y bramando trató a todos de imbéciles e inútiles pues lo que tenía era un ataque de catalepsia que nadie había sido capaz de diagnosticar. ¡Casi lo entierran vivo! Se escandalizó por la mala calidad del ataúd que tuvo que soportar varios días incómodamente. Echó a todos a gritos a la calle. Demandó a sus médicos, despidió a los inconcientes empleados que lo criticaron mientras él luchaba por revivir y desheredó a su familia.

Hasta su segunda y verdadera muerte, años después, no cesó de criticar, martirizar y explotar a su entorno. La verdadera muerte le llegó de un infarto fulminante. Ningún médico se atrevía a certificar que estaba muerto por miedo a las consecuencias de una segunda catalepsia mal diagnosticada. Solo cuando el cuerpo empezó a descomponerse, los galenos firmaron el acta de defunción. ¡Qué alivio para todos incluyendo al muerto!