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martes, 08 febrero 2011

Julio Verne

ciencia ficción,imaginación,horóscopoCon tantos amigos y familiares que cumplen en estos días, me pregunto si tienen algo en común con el famoso Julio Verne que nació hoy exactamente hace 183 años.

Si los horóscopos tienen razón deberían ser soñadores de un mundo colectivo donde sus mil ideales puedan realizarse, extremadamente abiertos a toda nueva opción, sedientos de libertad, dúctiles, curiosos por lo que no es tradicional, deseosos de trascender la realidad humana, idealistas, algo místicos y deseosos de lo absoluto, de la fusión total del propio yo con el mundo entero. Solamente pueden verse a sí mismos a través de los demás, son súper sociables, deseosos de experimentar continuamente. Dotados de un gran sentido humanitario, dispuestos a la entrega absoluta, olvidándose de sí mismos en favor del bien común.

No creo en horóscopos pero a veces me sorprenden con sus descripciones que muchas veces coinciden con personas que conozco. Siempre he pensado que son rasgos generales y que si alguien no corresponde, el astrólogo consigue explicarlo con el ascendiente, el lugar de nacimiento y muchas cosas más.

Está claro que Julio Verne fue un visionario para su época. No sé qué podría imaginar hoy en este mundo donde casi todos sus inventos existen. ¿Será que esos inventos se hicieron realidad gracias a la lectura de las novelas de Verne? ¿Quién será en la actualidad el escritor que mejor esté imaginando el futuro, el nuevo Julio Verne?

jueves, 04 noviembre 2010

Teleconferencias

NV-IMP699.JPGHoy me divertí probando por primera vez un sistema de teleconferencia que voy a usar el lunes próximo en mi trabajo para conectar el salón de reuniones donde estaremos unas veinte personas con una docena que asistirá a distancia desde otras ciudades. Es un sistema que se usa bastante y que he podido ver en demostraciones web desde Canadá o Bruselas. Otra cosa es ponerlo en práctica para una reunión propia.

Primero, se crea la reunión con un sistema comercial al que está suscrito mi empresa. Después el sistema genera un mensaje electrónico con una dirección que cada participante remoto recibirá para entrar en la reunión. Durante la misma todos desde lejos estarán viendo la misma pantalla que los demás tendrán en el telón de la sala. Los participantes remotos pueden tomar la palabra y si se quiere, pueden dar ellos mismos una presentación o tomar el control del teclado o del ratón del PC de la sala. El sonido viaja por la Internet y todos se oyen. Se puede usar el ratón como si fuera un lápiz y escribir en la pantalla.

Me parece que es un negocio con futuro. En lugar de enviar a los participantes en avión y pagarles hotel y viáticos, solo necesitan conectarse a un sitio web y actuar como si estuvieran presentes. Es increíble pero cierto. Y eso que se trata de la versión más sencilla, pues hay otros programas que pueden administrar reuniones con cientos de participantes distantes, dispersos en el planeta. Ahora falta que funcione bien el lunes durante todo el día.

martes, 06 abril 2010

El siglo XXI

NV-IMP68.jpgEste fin de semana tuve una sorpresa en el supermercado que me recordó el viejo cuento del tipo que perdió el avión por andar disfrazándose para comprobar si una báscula lo reconocía o no mientras esperaba su vuelo en el aeropuerto.

Fue en la venta de frutas y legumbres. Hace tiempo no iba a ese supermercado. En una época tenían máquinas con una cantidad enorme de teclas, cada una con el nombre y dibujo de los productos disponibles. Los clientes éramos libres de pesar y marcar las bolsas y el almacén se ahorraba tener a alguien ocupado en esa tarea. Últimamente la habían reemplazado de nuevo por un empleado que pesaba y ponía las etiquetas que la máquina sacaba según la tecla oprimida. Me imaginé que la experiencia con la antigua máquina les daba pérdidas pues el cliente podía usar la tecla que más le convenía para pagar menos.

Resulta que ayer o antier fui con una lista de compras que me encargó mi esposa. Entre otras cosas tenía hinojo, tomate y bananos. Escogí el hinojo lo puse en una bolsa plástica transparente y me dirigí a la báscula. Ya no había ningún empleado como antes. Habían vuelto al antiguo método. Esperé a que un señor pesara su compra y cuando me tocó a mí, puse la mía sobre el aparato y cuando fui a mirar la pantalla táctil no encontré ninguna etiqueta ni dibujo, pero en pocos segundos apareció el dibujo del hinojo con el nombre, peso y precio. Supuse que era una coincidencia y que el cliente que acababa de pasar había comprado lo mismo que yo. Puse la legumbre en mi carrito y me fui a escoger tomates.

Al volver a la báscula, esta vez me sacó en la pantalla la etiqueta del tomate. De nuevo la sorpresa, ¿había reconocido de verdad sin ayuda de nadie? Al tercer intento, llegué con bananos y me pasó lo mismo. Creo que esta última vez me propuso tres o cuatro cosas para escoger. ¿Sería que alguien sin que me diera cuenta estaba oprimiendo los botones en secreto? ¿Le habían puesto un chip en el interior de cada legumbre o los habían magnetizado para que la máquina pudiera detectarlos?

Solo me faltó probar poniendo mi mano en la báscula para ver qué salía. ¿Me hubiera dicho su mano no tiene precio o me hubiera propuesto la compra de guantes? Lo que más me sorprendió fue la gente utilizándola como si nada, en cambio yo tenía curiosidad de saber cómo funcionaba.

Hoy buscando en la Internet encontré que en efecto es un nuevo tipo de aparato que tiene una cámara incorporada y un programa informático de reconocimiento de formas. ¡Los progresos que nos depara la ciencia!

http://www.fo-carrefour-barentin.fr/