Ok

By continuing your visit to this site, you accept the use of cookies. These ensure the smooth running of our services. Learn more.

jueves, 18 abril 2013

La Maréchale et le Libertin

MarechaleLibertin.jpgInteresante esta pieza de teatro en la que el ateo Diderot debate con una beata del siglo de las luces. El pensamiento del filósofo es muy moderno y sigue actual. La mariscala también expresa lo que los conservadores creyentes temen más de un mundo sin religión: la inmoralidad y la falta de control del pueblo. El ritmo de la obra va crescendo hasta el final. El comienzo me pareció demasiado lento. La joven y bella actriz que acompaña a los dos personajes principales, casi no habla, pero creo que representa las fantasías del hombre libertino. Me hubiera gustado más que su papel fuera el mismo de la mariscala ya que de cierta manera sobra, pero está claro que a Annick, aunque es muy buena actriz, no le quedaría muy bien el papel de mujer fatal en este contexto. Aunque es difícil seguir el razonamiento de cada uno de ellos y a veces uno se pierde, la idea principal está muy clara; es el contraste entre los puntos de vista de quien quiere una sociedad donde la religión esté reservada a la vida privada y el ateo y libre prensador tenga su puesto y el de quien al contrario quiere que la religión ordene y estructure a la sociedad por encima de todo. Me gustó.

La Maréchale et le Libertin

d’Alain Guyard d’après l’œuvre de Denis Diderot
Compagnie Théorème de Plank / Compagnie Thalie
Prix des places: 15 €, tarif réduit: 12 €
Mise en scène : François Bourcier assisté d’Émilie Génaédig avec la complicité de Thomas Freitag
Avec : François Bourcier, Annick Gambotti, Emilie Génaédig
Avec les voix d’Eva Zana, Marie-Charlotte Chamoux, Edmond Haddad
Création lumière: Antonio de Carvalho
Costumes: Natascha Smet, Isabelle Chritin
Maquillage coiffures: Betty Bosson
Régie: Adrien Laneau
Du 10 au 21 avril à 20h30, le dimanche à 17h00, relâche les 12, 15 et 16 avril.

Dans son Entretien d’un philosophe avec la Maréchale de … si proche de l’écriture théâtrale paru en 1776, Diderot aborde la religion en philosophe décomplexé, ennemi des superstitions, défenseur libre de la Raison, face à un pieux faire-valoir incarné par une dévote d’un autre âge.

Deux siècles ont passé et sous la plume du philosophe Alain Guyard, la Maréchale a pris corps. Le quasi monologue d’origine cède la place à une authentique dispute philosophique. Naguère triomphant, le philosophe incarné par François Bourcier (Lettres de délation, Résister c’est exister…) se voit remis en cause dans ses tendres utopies rousseauistes et d’honnête matérialiste. Devenue cynique, hédoniste, ambigüe, la Maréchale interprétée par Annick Gambotti (Noces, Le Roi se meurt…) transforme le libertinage en grand art, ironie, dissimulation sensuelle des âmes plus encore qu’offrande facile des corps.

D’elle, Alain Guyard et François Bourcier disent qu’elle a assez lu pour rire de la déesse Raison, et assez joui pour comprendre que tout visage dénué de masque est celui de la mort, et que le masque sans visage reste la dernière élégance de la vie.

Billets en vente à l’office de tourisme du Pays de Voltaire : 00 33 (0)4 50 28 09 16.

Spectacle proposé dans le cadre de la saison Voltaire, soutenue par la ville de Ferney-Voltaire, la communauté de communes du Pays de Gex, le département de l’Ain et la région Rhône-Alpes.

Durée: 1h15

13:51 Anotado en Teatro | Permalink | Comentarios (0) | Tags: diderot, ateismo, religión

domingo, 27 enero 2013

Chants du levant, chants du couchant

NV-IMP835.JPGEstuvo agradable este espectáculo de canto, poesía y un poco de actuación. Fue una sucesión de canciones bien enganchadas con poesía y actuación sobre textos de conocidos autores franceses y algún italiano. Es un dúo de sesentones. El cantante Mathieur Chardet tiene buena voz; su prestación me recordó un poco a Yves Montand quizás por las canciones, la forma de cantar y un poco en los gestos. Los arreglos musicales para clarinete, guitarra y piano fueron compuestos por Ayser Vançin que participa en el espectáculo como acompañante. En el pequeño teatro, los sesenta y pico espectadores estábamos muy cerca del escenario. El frío exterior del invierno se prestaba para estar ahí adentro muy calientitos. El tiempo pasó volando mientras nos olvidábamos de todo el resto del mundo. Los buenos poetas y actores tienen ese arte de hacernos ver las cosas con otros ojos mostrándonos una perspectiva diferente y así dejar volar la imaginación.

Chants du levant, chants du couchant
Un spectacle récital par le duo Mathieu Chardet - Ayser Vançin
Le 26 janvier à 20h30, le 27 à 17h00
Prix des places: 15 € tarif réduit: 10 €

L’homme chante parfois pour s’élever, d’autres fois pour plonger au fond de lui-même, le plus souvent sans savoir pourquoi. Dans tous les cas il y met son cœur et son âme.

De l’aube argentée d’un matin transparent, au crépuscule cuivré d’un ciel tourmenté, en traversant toutes les teintes de nos passions, nos peines et nos espoirs, ce récital de chansons françaises coule comme un torrent limpide déferlant du haut des monts escarpés jusqu’au creux de la plaine où s’étendent les vastes champs fleuris ou les saules pleureurs penchés sur ses berges.

Les airs aux parfums subtils d'Orient et d’Occident, à la fois évocateurs et provoquants, nous offrent une lecture originale des textes de Louis Aragon, Nâzim Hikmet, Francis Carco, Paul Verlaine, Charles Cros, Luciano Molin, Andrée Chédid, Laurent Collet, Karen Sadek, Boris Vian, Robert Desnos, Giuseppe Ungaretti, Jacques Prévert, mis en musique par Ayser Vançin.

Compagnie Thalie, La Comédie de Ferney 33 Grand'rue - 01210 Ferney-Voltaire

domingo, 08 abril 2012

Contra el teatro

intolerancia, ostras, Voltaire, SchopenhauerLo digo con orgullo, casi sin pena: comer ostras me produce una aversión parecida a comer carne de caballo. Los amantes de las ostras se reúnen junto a una mesa llena de esos moluscos, hablan, comparten un cuchillo especial para abrirlas, las rocían de limón, se las tragan crudas, y yo siento el estómago que se me vuelve un ocho. Parafraseando a Héctor Abad Faciolince en una de sus últimas columnas en El Espectador: «Quiero salir corriendo. Parado junto a ellos no me meto en la acción: veo un espectáculo ridículo, caduco, un muerto en vida. Los que odian los sapos, los que no soportan siquiera su vista, reconocen que el sapo es un animal inocente, inofensivo, incluso útil. Si a veces destila una leche venenosa, ésta puede producir eczema, pero casi nunca es mortal.»

Sé que rara vez la gente se enferma o muere por comer ostras, a lo sumo sufren una fuerte indigestión y sin embargo me repelen. Prefiero comer pinzas de cangrejo o caracoles y si me apuran hasta ancas de rana, pero a las ostras no le veo el chiste. Dicho sea de paso, tampoco me atrevo a comer hormigas santandereanas.

En todo caso prefiero un buen plato de mejillones cocidos en su caldo acompañado de papas fritas a la francesa y un buen vino blanco frío. En Navidad y Año Nuevo se estila mucho comer ostras por aquí. A mi esposa le encantan pero rara veces le acolito sus antojos acompañándola al mercado de Ferney o al de Divonne para verla comer ostras mientras yo como otra cosa o me hago el tonto mirando a otro lado. Entiendo perfectamente que ella prefiera ir con gente que disfrute comiéndolas y no conmigo que lo que hago es incomodarla y hasta estorbar.

¡Ostras! No tengo nada contra los que comen esos animales inofensivos ni me molesta tocar un collar de perlas naturales. No me incomoda verlos vivos o en fotografía, pero ya en mi boca me cuesta mucho pasármelos. Lo intenté muchas veces y hasta logré comerme varias en una sola cena, pero no le saco gusto. No hay nada que hacer. También dejo claro que quiero y respeto a muchos aficionados a las ostras y no pido que piensen como yo. ¡No faltaba más!

No creo que gane muchos enemigos con esta nota, pues la gente acepta que por cuestión de gustos culinarios no hay disgustos. Otra cosa sería si escribo que no me gusta el teatro o las corridas de toros o los partidos de fútbol o las mujeres o el tango o las misas. Seguro que más de uno me trataría de ridículo, oportunista, insensato, provocador, utilitarista, ofensivo y hasta de pobre intelectual como he leído por ahí con motivo del artículo que mencioné al comienzo y que me inspiró esta nota.

Hay mucha intolerancia suelta, pero por más que a uno no le guste nada algo, siempre encontrará a otros que piensen lo contrario. En estos casos siempre recuerdo a dos personajes famosos: Schopenhauer y Voltaire. Al primero por un librito muy interesante escrito en 1864 que se titula Dialéctica erística o el arte de tener razón, expuesta en treinta y ocho estratagemas y al segundo por esta frase que se le atribuye: Je ne suis pas d’accord avec ce que vous dites, mais je me battrai jusqu’à la mort pour que vous ayez le droit de le dire.