domingo, 09 septiembre 2012
El tictac clandestino
En un país lejano, aunque menos lejano que antes gracias a los avances de las telecomunicaciones, vivía hace mucho tiempo un rey poderoso y tiránico que se aburría en su palacio de oro. Estaba muy molesto de oprimir de la misma forma a su pueblo y furioso de no encontrar nada nuevo para ocuparse y distraerlos. Solo le llegaban de boca de sus espías los lamentos y quejas de lo largo que era su reino, de lo demorados que eran los trámites burocráticos en la administración real, de lo lento que pasaba el tiempo o al contrario del tiempo que no alcanzaba para hacer todo lo que él ordenaba.
La buena idea le llegó de repente: decidió prohibir contar el tiempo para despistar a la oposición y entretener otra vez a su pueblo con peleas estériles.
El rey a pesar de su delirio había ordenado que a nadie en su reino le faltara lo mínimo para vivir, comida y techo, aunque mando a esterilizar a los paupérrimos que eran los que no conseguían ganar un mínimo legal. Así pensaba regular la población y mejorar el nivel de vida de todos.
Años antes había funcionado muy bien cambiar los apellidos de toda la población excepto los de su propia familia, renombrar las calles y poner patas arriba la nomenclatura de todas las ciudades y embarullar todos los libros de historia. Eso dio que hablar durante años y desorganizó al enemigo pero a pesar de todo las protestas y las intrigas volvieron a aparecer como antes.
La idea de detener el curso de las horas le llegó cuando supo que la gente se la pasaba hablando del tiempo, pero no solo del clima, sino de los minutos y segundos.
«¡Qué pérdida de tiempo! Si hubiera forma de abolir las horas, me liberaría de esas críticas y podría durar eternamente en el poder», pensó. Su mandato no terminaría pues su duración oficial no se podría cumplir, los jóvenes nunca llegarían a la mayoría de edad y los votantes se irían muriendo con el tiempo hasta que no quedara ninguno para ejercer la falsa monarquía constitucional. No habría necesidad de hacer más trampas. ¡Genial!
Los científicos se reunieron para tratar de convencerlo. Nombraron una comisión para que le explicara la necesidad de los relojes. Contestó que la naturaleza no tenía relojes y sin embargo funcionaba bien. «¿Cuándo se ha visto a las abejas consultar la hora para ponerse a trabajar?», les espetó. No puso cuidado explicaciones sobre relojes internos que llevarían los animales y las plantas y los mandó a ejecutar de inmediato al paredón.
Confiscó todos los cronómetros, despertadores y relojes de pulsera, detuvo y cubrió todos los horarios visibles en lugares públicos, silenció campanas y carrillones, derribó campanarios, amarró péndulos y vació relojes de arena y clepsidras. Decretó que las computadoras y procesadores electrónicos no debían dejar visibles fechas ni horas en los ficheros informáticos ni en las redes de telecomunicaciones aunque internamente no había más remedio que dejarlos contar los nanosegundos para que funcionaran con sus relojes internos. Eso sí, los calendarios, agendas y almanaques fueron quemados en las plazas públicas y se prohibió su publicación.
Así pensaba ser libre y liberar al mundo para que no pensara más en edades, aniversarios y cumpleaños, ni en cumplir planes o plazos, los transportes serían organizados por computador y automáticamente con horarios variables y aleatorios. La gente iría a trabajar según la luz del sol: más horas en verano y menos en invierno según la latitud de cada ciudad. La gente comería a la hora en que tuviera hambre y no cuando las manecillas del reloj lo decretaran.
Todas las emisiones de televisión y radio extranjeras estarían censuradas para que no llegaran a los oídos de la gente la hora o fecha de ningún país. Los correos electrónicos viajarían todos con la misma fecha y hora, la de la ley presidencial que mató el tiempo. Los sitios internet estaban infiltrados y todas las comunicaciones trucadas para que no se supiera la hora. Nadie llegaría temprano ni tarde a reuniones que solo se podrían organizar de improvisto. El dinero en los bancos no ganaría más intereses pues no habría forma de calcularla. Los ahorros saldrían a circular y a invertirse o gastarse sin límites.
Desde luego floreció un negocio clandestino muy lucrativo: ver un reloj en funcionamiento, escuchar su tictac y comprar minutos de tiempo para disfrutar de la noción del paso de las horas. Comprar un minuto y quedarse viendo las manecillas de un reloj dar vueltas sin parar era lo máximo.
Mientras tanto la gente se fue acostumbrando al nuevo ritmo de vida y terminó gustándole esa existencia sin apuros y sin planes para el futuro. Lo único que existía era el presente.
La oposición creyó que era el momento de darle la estocada final a la monarquía pues ese nuevo orden era el colmo. ¡El tiempo era de todos y no se podía confiscar! No fue fácil organizarse. Imprimieron miles de ejemplares de la obra El rey se muere de Ionesco. Esperaban que la gente tomara conciencia de su situación.
Cuando el rey se enteró de los planes, decidió atacarlos con sus mismas armas. Hizo representar la misma obra en todos los teatros e infiltró en el público actores que estaban a su favor y gritaban: ¡viva el rey y muera Cronos!
Inexorablemente, aunque los relojes no funcionaban, el tiempo terco siguió su marcha y el destino golpeó directo al pecho del soberano con un infarto fulminante que liberó al pueblo de su encierro en el presente. ¡Por fin volvieron a ser libres de la opresión del soberano pero prisioneros para siempre del tiempo tirano que no para!
martes, 04 septiembre 2012
To Rome with Love
Woody Allen siempre logra sorprenderme. En esta película repite ideas que usó en otras y a primera vista parece ser la misma película con otros actores y en otro lugar: los padres que viajan a ver lo que hace su hija en Europa, tienen mentalidad muy capitalista y ven todo a través de estereotipos (el joven idealista de izquierda, los comunistas, los sindicatos, las viejas ciudades llenas de historia y que no cambian), las parejas se hacen y deshacen engañándose mutuamente así sean supuestamente los mejores amigos, un estadounidense enamorado del país europeo que conoció de joven vuelve sobre sus pasos.
Aquí hay relatos de gente que no se cruza como la joven pareja italiana recién casada o el hombre común representado por Roberto Benigni que por casualidad pasa a ser famoso por futilidades y regresa al anonimato tan rápido como salió de él. Me gustó precisamente esa forma de burlarse de la gente que se vuelve famosa sin razón evidente o de la obnubilación de la gente por los actores y su mundo de estrellas o sus reflexiones sobre la jubilación o esa idea loca de que se canta muy bien debajo de la ducha.
No es la mejor película de Woody Allen pero me gustó y me hizo reír. Además los actores son buenos y el paseo por Roma da ganas de volver allá.
To Rome with Love
Date de sortie 4 juillet 2012 (1h51)
Réalisé par Woody Allen
Avec Woody Allen, Alec Baldwin, Roberto Benigni
Genre Comédie
Nationalité Américain, espagnol, italien
Synopsis : To Rome with Love nous fait partir à la découverte de la ville éternelle à travers différentes histoires de personnages, de simples résidents ou de visiteurs pour l’été, mêlant romances, aventures et quiproquos.
13:56 Anotado en Películas | Permalink | Comentarios (0) | Tags: cine, estados unidos
domingo, 02 septiembre 2012
Bodas de coral (carta para iniciados)
Ustedes que recuerdan lo que era un galponazo, un café en la Mandrágora, un brownie con gaseosa en la plazoleta de ingeniería, broncearse en los jardines cerca de la estatua del bobo y de la facultad de economía bajo la protección de los enormes eucaliptos.
Ustedes que conocieron los teléfonos de disco, los computadores IBM 360, las tarjetas perforadas, el concierto de Piero en medio de una huelga de estudiantes, la biblioteca central con su hemeroteca y el silencio de sus cubículos del último piso en épocas anteinterneteras.
Ustedes que frecuentaron las clases de química con Matamala y que durmieron siesta en ellas después de almuerzo escuchando entre sueños el método de igualación del ion-electrón.
Ustedes que madrugaron en maxirruana a clase de geometría descriptiva a las siete de la mañana para adivinar desde lejos lo que la profe dibujaba en un tablero invisible.
Ustedes que casi se electrocutan en laboratorio de física probando tubos de rayos catódicos o esquivaron la mirada del profesor Navas para no contestar a sus preguntas o disfrutaron de las clases magistrales de Abelardo Forero Benavides sobre Alejandro Magno o Rasputín o lucharon contra la lógica calculando matrices de AND, OR y NOT o escucharon la famosa fórmula mágica el CAR del CONS con el APPEND del CDR o algo por el estilo.
Ustedes que comieron las primeras pizzas hawaianas de Pizza O? recalentadas por el computador o las hamburguesas con fríjoles del Colombo-Americano o los tacos de la 19.
Ustedes que se burlaron de mi acento ibaguereño en primer semestre siendo que yo NO tenía acento y eran todos ustedes los que hablaban con acento bogotano, costeño o de otros lares.
Ustedes que conocieron el programa Yo y Tú o los primeros Sábados Felices o las primeras tiras cómicas de Mafalda.
Ustedes que montaron conmigo en la ciudad de hierro del parque nacional al final de un semestre o que recorrieron conmigo la carretera de Bogotá a Venezuela una semana de revisión.
Ustedes con quien pasé unas fiestas del bambuco en Neiva muy parranderas e inolvidables.
Pues bien, antes de que el alzhéimer nos ataque por sorpresa, ustedes deberían ayudarme a entender y aclarar unas cuantas dudas que me quedaron desde hace treinta y cinco años largos. Veamos:
- ¿Cómo es eso de que en programación Fortran era obligatorio escribir todas las palabras clave en inglés (IF, GO TO, FUNCTION, INTEGER, DO, etcétera) pero sí era permitido darles nombres en cristiano a las variables (CASA, PERRO, GATO, INGENIERO = INGENIERO + 1, etcétera) y hasta poner frases completas entre comillas (‘Error: división por cero’)?
- ¿Por qué un profesor me puso cero en un examen en el que preguntaba cómo se medía la altura de un edificio muy alto por medio de un barómetro y yo contesté que tirando el barómetro desde el último piso y calculando el tiempo de su caída?
- ¿Alguien entendió esa aritmética loca de que 1+1=10?
- ¿Quién puede contarme lo que había en la magdalena que Proust metió en el chocolate y le salió En busca del tiempo perdido en varios volúmenes?
- ¿Quién logró subir las escaleras siguiendo las instrucciones de Cortázar?
- ¿Alguien logró atravesar la calle sano y salvo con el primer algoritmo de tarea?
- ¿Por qué cuando somos niños queremos ser adultos y cuando llegamos a adultos queremos volver a la niñez?
- ¿Por qué cuando estoy aquí, ustedes me dicen: «estás allá», pero cuando llego allá ustedes me dicen: «ya estás aquí»?
- ¿Por qué después de tanto tiempo los años universitarios parecen tan fáciles pero cuando los sufrimos no lo eran tanto?
- ¿Cómo hicieron los astrónomos para averiguar que la estrella Arturo se llama así? ¡Es mucho más fácil calcular que está a 36,7 años-luz de la Tierra, es una gigante roja o que su temperatura superficial es de 4290 K!
- ¿Y el inglés? ¿Cómo es eso de que amarillo es yellow, pero hielo es ice y eyes son ojos?
- ¿Por qué a pesar de haber estudiado el algoritmo de los matrimonios estables de Knuth ha habido tantos divorcios en el grupo?
- ¿Cómo es posible que hoy en día sigan buscándose programadores Cobol cuando se suponía que era un lenguaje de programación anticuado?
- ¿Alguien entendió el teorema del punto fijo rebullendo el café al desayuno?
- ¿Quién me explica que un taxi en Bogotá cueste hoy en pesos lo que uno ganaba de sueldo en un mes hace tres lustros?
- ¿Sigue cantando el sapo cancionero durante las reuniones?
- ¿De qué color es el guayabo negro?
- ¿Qué hace que después de tantos años sigamos en contacto y con ganas de vernos a sabiendas de que hemos tomado caminos distintos y a veces tenemos opiniones radicalmente opuestas? Los unos ateos, otros agnósticos, otros religiosos, otros de izquierda, otros de derecha… pero siempre amigos.
- ¿Por qué la primera vez en todo, cuando uno es novato, es tan difícil pero con la práctica todo parece fácil? El primer beso, el primer amor, el primer baile, el primer hijo. Visto desde lejos parece una bobada no haberse atrevido a decir a tiempo un «te quiero» o al contrario haberlo dicho demasiado rápido. ¡Qué vaina!
Y eso que me quedan más preguntas. Mejor haber nacido aprendidos, ¿no?
En fin, como le decía a María Cristina, a las siete de la noche de allá serán las dos de la mañana por aquí (otra cosa inexplicable); de manera que los acompañaré en sueños. Espero que se diviertan mucho y no hablen muy mal de los ausentes pues se nos pondrían las orejas coloradas y es incómodo.
Un fuerte abrazo para todos.
08:00 Anotado en Elucubraciones, Recuerdos | Permalink | Comentarios (0) | Tags: aniversario, uniandes, ingenería de sistemas y computación