sábado, 09 junio 2012
Amerrika
No me gustó esta película. Está filmada con la cámara al hombro de una manera tan inestable que no pude aguantar el mareo que me produjo y me tocó salir de la proyección.
Es una lástima pues lo poco que vi me pareció bueno a pesar de los tópicos. Me sorprende que unos seamos tan sensibles a esos movimientos de imágenes y otros pueden verlos sin darse cuenta de lo mal filmada. Entiendo que le da dinamismo al relato pero todo tiene su límite.
Deberían indicar como clasificación de las películas la forma de filmación o darle a los espectadores pastillas contra el mareo. Muy aburrido.
Recuerdo la película argentina El abrazo partido que también me causó mareo hace unos años, pero la pude seguir más o menos cerrando los ojos por ratos. En Amerrika no me funcionó ese truco ya que hablaban casi todo el tiempo en árabe y mi nivel de conocimiento de ese idioma, además de que era en dialecto palestino, no me permitió entender lo que pasaba.
Amerrika
Date de sortie 17 juin 2009 (1h 32min)
Réalisé par Cherien Dabis
Avec Nisreen Faour, Hiam Abbass, Melkar Muallem
Genre Comédie dramatique
Nationalité Américain, canadien, kowetien
Synopsis : Mouna, divorcée et mère d'un adolescent, est une femme palestinienne enthousiaste et optimiste. Au coeur des territoires occupés, le quotidien est pourtant éprouvant et l'horizon morose.
Et puis un jour, quitter cette vie et aller travailler aux Etats-Unis devient possible : étrangère en son pays, Mouna peut bien l'être ailleurs.
Elle part alors avec son fils Fadi rejoindre sa soeur installée depuis 15 ans au fin fond de l'Illinois.
Après le réconfort des retrouvailles, Mouna et Fadi vont devoir trouver leur place dans cette "Amreeka" tant rêvée. Mais les Etats-Unis, partis en guerre contre le "diable" Saddam, ont une bien étrange conception de l'hospitalité. Il en faudra davantage pour freiner Mouna dans sa quête d'une vie meilleure...
08:00 Anotado en Películas | Permalink | Comentarios (0) | Tags: cine, estados unidos, canadá, festival des cinq continents
domingo, 03 junio 2012
Viaje en cama
Me has convencido, dejo a mi marido. Vive en estado vegetativo desde su accidente hace un año. Lo veo a diario. No mejora. Pensaba pasar la vida entera esperando su despertar o su muerte. Lo cuidan bien, no le faltará nada. Me voy a dar esa vuelta al mundo que planeaba con él y se la contaré a mi regreso.
10:38 Anotado en Cuentos, Juego de escritura | Permalink | Comentarios (0) | Tags: viaje, separación, memoria, enfermedad
martes, 29 mayo 2012
Sin título
Se despertó sin saber la hora. Un rayo de sol le hizo abrir los ojos. La casa estaba silenciosa. La mañana empezaba a calentarse. Miró las grietas de la pintura en el cielorraso buscando figuras extrañas en las paredes. Un dragón, un avión, una cara riendo, una pareja besándose. Cayó en la cuenta de que estaba de vacaciones. Por eso nadie lo había despertado. Había pasado tantas noches en vela preparando los exámenes de bachillerato que se compadecieron y lo dejaron tranquilo. Decidió levantarse. Sentado al borde de la cama se desperezó. Fue al baño. Se vio en el espejo con esa cara de adolescente tardío, el cabello en desorden y un barro en la punta de la nariz. Abrió la ventana y dejó entrar el ruido de la ciudad. De la casa vecina llegaba una música de moda seguramente de la joven de al lado que tanto gustaba escuchar cantantes franceses: Aznavour o Adamo. Estaba seguro de que obtendría el diploma de bachiller, que pasaría el examen para entrar a la universidad, pero andaba indeciso de los estudios que quería emprender. ¿Ingeniero, médico, filósofo, economista, sicólogo, abogado, músico, pintor, arquitecto? Había discutido mucho sobre el tema con amigos y familiares. Todos le daban consejos pero siempre encontraba peros. Quería una profesión que le diera dinero suficiente para vivir sin problemas, pero no demasiado para tener una motivación de trabajar. Quería una profesión que lo mantuviera ocupado, que le gustara mucho, que ayudara a progresar a la humanidad, que fuera orgulloso de ejercerla. No podía estudiarlas todas. A veces le daban ganas de no estudiar más y ponerse más bien a trabajar. Estaba en una encrucijada. Alguien le sugirió que tomara un año sabático para pensarlo con calma, que se fuera a viajar o a estudiar idiomas al extranjero. Su novia le propuso que se casaran, tuvieran hijos y vivieran de la herencia de sus ricos padres. Tenía dieciocho años de edad y la vida por delante. Decidió volverse a dormir para olvidar un rato más el futuro que se le abalanzaba. Volvió a abrir los ojos. Vio que el cuarto estaba con las paredes más agrietadas que nunca, las telarañas habían invadido todos los rincones. Se levantó pero un dolor de espalda le impidió estirarse como quería. Un bastón en el piso le ayudó a levantarse. Fue al baño. Vio en el espejo una cara arrugada de viejo que lo miraba con espanto, el cabello escaso y blanco en desorden y esos ojos que era lo único que no había cambiado en su cuerpo decrépito. Abrió la ventana. El barrio no era el mismo. En lugar de casas había edificios de apartamentos y ese ruido de música escandalosa de moda que le molestaba tanto. Calculó que estaba por cumplir ochenta años y pensó que la vida había pasado demasiado rápido. No había sido suficientemente larga para decidir qué estudiar. El dinero de sus suegros ricos sí alcanzó para no hacer nada fuera de darle gusto a su esposa que ahora abandonaría. Entonces se dijo que era mejor vivir sin diplomas ni títulos. Sería un hombre libre.
22:52 Anotado en Cuentos | Permalink | Comentarios (0) | Tags: tiempo, indecisión