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sábado, 17 septiembre 2011

Esperanto

idioma artificialMe pareció muy curioso ver a una amiga francesa hablando en esperanto con un japonés. Cuando se jubiló hace varios años se puso a estudiar ese idioma artificial con tanto entusiasmo que ha participado en congresos internacionales de esperantistas en Suiza, en Japón y creo que en otros países. A primera vista parecía que hablaran una mezcla de latín con otros idiomas. Me explicó que era muy fácil de aprender para los que hablamos idiomas latinos o europeos y para los japoneses es mucho más fácil que aprender inglés o francés.

La estructura es muy lógica y casi sin excepciones. Por ejemplo para decir caballo, yegua y potro se usa una misma raíz y declinaciones normalizadas para macho, hembra e hijo. Los verbos se declinan muy simplemente. Los sustantivos tienen declinación nominativa y acusativa lo cual permite cambiar el orden de las palabras en la frase según el gusto y la costumbre de los hablantes.

Según la Wikipedia http://es.wikipedia.org/wiki/Esperanto hay dos millones de esperantistas en el mundo, de los cuales entre mil y diez mil como lengua materna. En teoría si todo el mundo estudiara esperanto no habría necesidad de conocer más que la lengua materna y el esperanto, pero no es tan evidente. El principal problema es el vocabulario, aunque parece que hay una academia muy dinámica que lo define. Tiene también sinónimos para tener en cuenta etimologías de origen diverso.

Yo creía que era un idioma que no tenía futuro pero veo que no es una lengua muerta. Es como esos juegos de niños con las jeringonzas que nos permitían hablar secretos en medio de gente que no nos entendía o al menos eso creíamos.

12:26 Anotado en Lengua | Permalink | Comentarios (0) | Tags: idioma artificial

sábado, 03 septiembre 2011

El modelo CMYK

NV-IMP772.JPGLos colores tienen nombres curiosos. Estamos tan acostumbrados a los nombres de los colores básicos que no tienen nada raro: blanco, negro, azul, amarillo, rojo, verde, etcétera. Pero se necesita imaginación para inventar nuevos nombres para la infinidad de colores.

Precisamente estaba tratando de completar una ficha terminológica sobre el modelo CMYK que tenía cinco idiomas pero le faltaba el árabe cuando me topé con la página de la Wikipedia que lo explica en varios idiomas.

La página del árabe tenía las letras CMYK que corresponden al inglés cyan, magenta, yellow y key (o black). Al lado de cada letra estaba el nombre en árabe. Cuando leí el del magenta me sonó a carmesí. En el diccionario de la Academia dice en efecto que carmesí viene del árabe hispano qarmazí, es decir del color del quermes, un color grana dado por este insecto. Del nombre del insecto dice que viene del árabe hispano qármaz, este del árabe clásico qirmiz, y este del persa kirm e azi. Es un insecto hemíptero parecido a la cochinilla, que vive en la coscoja y cuya hembra forma las agallitas que dan el color de grana. Vaya, vaya. ¿Será que el hombre masacró estos animalitos para producir ese color como le pasó a otros insectos en el Mediterráneo y es México?

Es decir, el magenta y el carmesí serían el mismo color. El nombre magenta también es sorprendente. Dice el diccionario que viene del italiano magenta, por alusión a la sangre derramada en la batalla de Magenta, el 4 junio de 1859, porque este color se puso de moda después de esta. Es un color rojo oscuro.

Durante las vacaciones leí el origen del nombre Côte d’Azur (Costa Azul). Azur es un color azul oscuro usado en heráldica. Resulta que el borgoñón Stéphen Liégeard escribió un libro llamado Côte d’Azur en 1888 inspirado en el nombre de su departamento de origen Costa de Oro. De ahí viene el nombre de la Riviera Francesa.

No hace mucho supe que el color fucsia viene en realidad del nombre del botánico alemán Fuchs del siglo XVI que por otro lado quiere decir zorro en ese idioma. Claro que el zorro no es de color fucsia. La flor de la fucsia es de color rojo oscuro que le dio nombre al color. Son curiosidades semánticas que me divierten.

08:00 Anotado en Lengua | Permalink | Comentarios (0) | Tags: colores, etimología

jueves, 04 agosto 2011

Cómo se toman las decisiones

NV-IMP763.JPGEn un foro Internet, alguien planteó esta semana que la estructura del idioma sujeto-verbo-complemento refuerza el pensamiento lineal, lo que indicaría que idiomas que no tienen esta estructura promueven uno no lineal, más holístico (el holismo es una doctrina que propugna la concepción de cada realidad como un todo distinto de la suma de las partes que lo componen).

Ahora,si esto es cierto ¿qué pasaría con quienes hablan dos o más idiomas? ¿Cuál sería su forma de pensar?

Me parece que los idiomas son suficientemente flexibles para aceptar diferentes formas de pensar y al mismo tiempo resaltar lo que interese más en un momento cambiando el orden de los componentes de una frase.

Me sorprenden más las diferencias en la precisión de expresión entre unos y otros. Eso se ve por ejemplo en la longitud tan variable del mismo texto en varios idiomas. Mientras en unos tenemos que indicar los artículos, los géneros, las concordancias, en otros no existen muchas de esas variaciones; en unos hay una cantidad increíble de verbos para cada situación, en otros usamos el mismo verbo sin que aparentemente haya problemas; en unos tenemos que escribir obligatoriamente todos los pronombres, pero en otros los podemos omitir.

Claro está, cada idioma le da preferencia a un orden en la frase y es posible que esto influya en el pensamiento ya que te acostumbras a ver el mundo de una manera que resalta por ejemplo los sustantivos más que los verbos o lo contrario.

Cuando uno habla varios idiomas a veces se ve en problemas para armar una frase precisamente por las interferencias entre ellos. Ahora que estoy estudiando árabe después de pasar por inglés, francés y ruso, me ha tocado torcer la mente para acostumbrarme a poner el verbo al comienzo y además en singular a pesar de que el sujeto esté en plural más adelante o en caso de que no haya verbo por ejemplo con el verbo ser que no se escribe en presente (pasa igual en ruso) y que tienes que invertir el orden de sujeto y atributo cuando quieres expresar cosas como «hay dos alumnos en la clase», sin hablar de la negación de ese tipo de estructuras.

Hay bilingües que batallan con ciertas construcciones y a veces para salir del problema tienen que traducir mentalmente y paralelamente de un idioma al otro. Supongo que la manera de pensar se ve influenciada por el idioma que uno usa.

Unos interesantes estudios recientes con niños sordos tienden a apoyar la idea de Chomsky de una gramática universal. Varios educadores han inventado lenguaje de signos para sordos que siguen más de cerca la estructura de la lengua local y no las reglas de una gramática universal. Sin embargo, estos niños cometen errores de aprendizaje que en realidad no lo son si se miran con respecto a la gramática universal.

La categorización del pensamiento también difiere entre los idiomas. Los romanos nombraban los colores de una forma que no usamos hoy en día. Los diccionarios árabes siguen una clasificación por familia de palabras y no por un orden estrictamente alfabético. Los diccionarios chinos usan el número de trazos de los ideogramas para clasificarlos y por lo tanto se debe conocer muy bien la escritura para buscar una palabra. 

Aunque no podemos pronunciar más de una palabra a la vez haciendo que el discurso sea lineal con respecto al tiempo, nuestro cerebro puede procesar la información en paralelo de una forma diferente. Cuando varias personas están hablando en grupo hay momentos en que uno habla y los demás escuchan, pero hay otros en que se forman conversaciones en paralelo y es difícil saber cómo se llega a une situación nueva especialmente si se está tomando una decisión. En la misma cabeza de quien decide se plantean muchas cuestiones y según el método usado, desde lo más sistemático a lo más caótico, la escogencia final puede variar mucho de una persona a otra a pesar de hablar el mismo idioma.

Creo que esto se ve en la historia de acontecimientos importantes. Por ejemplo en el caso de las guerras o revoluciones, da la impresión que un proceso superior ha guiado todo de comienzo a fin, pero en realidad es el resultado de un sinnúmero de conflictos internos nada fáciles de analizar.