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viernes, 12 marzo 2010

Entre libros

NV-IMP620.JPGAnoche estuve en Beirut buscando una editorial no sé para qué. Primero había un problema con una estufa de gas que tenía escapes y me tocó cerrar con mucho cuidado. Después anduve en un hotel usando las duchas sin permiso escapando de la vigilancia del personal y de los clientes. Me di cuenta de que estaba en Beirut. Estuve en una biblioteca o librería hablando con los dueños o tipógrafos pues buscábamos fuentes y pólizas para las publicaciones en varios idiomas. De un estante lleno de libros viejos llenos de polvo con lomos rojos deshilachados tomé uno grande y pesado. A la luz de una lámpara de escritorio lo abrí y encontré un artículo interesante. Era un diccionario enciclopédico y creo que caí en la letra D. Repentinamente el libro se me cerró quizás por un movimiento brusco de la mano y cuando lo volví a abrir uno de los señores que estaban conmigo (gordo y de barba gris) me dijo:

  • No busque la página que estaba leyendo. Ese es el libro infinito de Borges donde nunca se puede leer la misma página más de una vez.

Tan grande fue la sorpresa que me desperté. Eran como las dos de la mañana. Me levanté, fui al baño, tomé agua, pensé en lo que me había hecho la víspera y me dije que uno construye sus sueños y pesadillas con las migas que quedan en el inconsciente de la rebanada de vida del día anterior.

09:04 Anotado en Recuerdos | Permalink | Comentarios (1) | Tags: sueños, libros

miércoles, 10 marzo 2010

Canciones árabes

NV-IMP619.JPGMe gustaría conocer algunas canciones en árabe. Solo hasta hoy una profesora tuvo la buena idea de hacernos escuchar una canción y de explicarnos qué decía. Para poder entender la letra nos tocó poner mucho cuidado y no nos quedó tiempo de copiarla al cuaderno. Tampoco tenía la cámara fotográfica conmigo para haber tomado una foto al tablero y así al menos llevarme algo escrito.

No sé qué le pasa a los profesores que he tenido. Las canciones me parecen un medio excelente para memorizar vocabulario y expresiones. Tuve un profesor ruso que nos hacía cantar al final de cada clase. Era divertido. Los profesores de árabe o no se les ocurre o no les gustan las canciones que les propongo o no cumplen la promesa de darnos la letra de alguna.

Ojalá la profesora que tengo ahora nos dé por fin una canción. Me gustaría por ejemplo saber qué dice la canción Les feuilles mortes traducida al árabe como en esta vídeo: بذكر بالخريف فيروز

La que escuchamos hoy es también de la misma famosa cantante libanesa Feiruz y está aquí: فيروز بعدك على بالي  Habla de alguien que oye la primavera golpear a su puerta pero como no se atreve a abrir para hablarle de amor cuando lo hace solo encuentra una rosa y luego le queda como el remordimiento de no haber escuchado esas ansias de amor. Me gustó.

Hay canciones que son verdaderos poemas y otras que no valen nada por la letra. Lo que tampoco nadie me ha explicado es cómo se escribe la letra de una canción en árabe sobre la partitura de la música pues el idioma se escribe de derecha a izquierda y la música va de izquierda a derecha. Tocaría tener ojos de camaleón para que uno siga la letra y el otro la música.

06:00 Anotado en Lengua | Permalink | Comentarios (2) | Tags: canciones, árabe, pedagogía

domingo, 07 marzo 2010

Funámbula, noctámbula y sonámbula

NV-IMP618.JPGSe levantó en la oscuridad y tanteando con sus manos se dirigió a la puerta del cuarto. Sus manos tocaron un objeto peludo y caliente que pareció moverse, luego se estrellaron con una pared dura, áspera y fría. Quiso abrir la puerta pero terminó en el armario. Escapando de la ropa sobre su cabeza, por fin siguió tanteando los muros hasta llegar a la puerta del cuarto y salió al pasillo. Ahí entraban pocos rayos de la luna, pero con los ojos cerrados seguía sin ver nada. El gato salió detrás de su ama excéntrica presa regularmente de sonambulismo. Caminaba con los brazos delante. Entró a la cocina, recogió de paso el bastón de su esposo y un paraguas. Salió al balcón, pasó por encima de la balaustrada y caminó por el cable de colgar la ropa con los brazos en cruz equilibrándose con el bastón y el paraguas abierto. Al otro lado se encontró con la ventana cerrada del joven y hermoso poeta vecino que dormía profundamente. Le hubiera gustado comérselo a besos como una vampiresa. Subió al techo por el desagüe del tejado. Arriba encontró a dos ladrones que asustados creyendo era un espanto huyeron del lugar. Estuvo un rato contemplando la luna con ganas de salir volando montada en una escoba. Por fin al cabo de una hora bajó a acostarse junto a su viejo, gordo y aburrido marido que roncaba sin piedad. Su gato guardaría el secreto y ella como de costumbre no se acordaría de nada al día siguiente.