Ok

By continuing your visit to this site, you accept the use of cookies. These ensure the smooth running of our services. Learn more.

martes, 26 julio 2011

Reconocimiento de terreno

NV-IMP762.JPGMi editor madrileño nos propuso a sus escritores un proyecto para el otoño: un libro de relatos sobre el tema de París. Estuve buscando entre mis escritos si tenía algo terminado, pero solo encontré tres relatos cortos que aunque tenían que ver, no me parecieron cinto por ciento adecuados.

No me quedaba más remedio que probar a escribir algo completamente nuevo. Sin embargo a raíz de la carta que escribí en mi clase de árabe se me ocurrió enlazar los tres relatos y esa carta para un cuento más largo. Anoche le puse el punto final. Falta ver si les gusta y lo aceptan para el proyecto de la editorial.

De todas formas, aproveché el fin de semana pasado en París para ir a dos museos en busca de datos concretos en relación con la trama. Estuve en el museo de la edad media o Musée de Cluny y en el museo histórico de París o Musée Carnavalet. Nunca los había visitado. El relato fue una buena motivación para recorrerlos.

No son muy grandes y tienen muchas cosas interesantes. Son diferentes y complementarios. En el de Cluny tenían una exposición temporal sobre el tema de la espada. En el Carnavalet había muchas salas cerradas y el recorrido no me pareció muy bien indicado ni muy lógico. Al final terminé cansado de tanto caminar pero con nuevas ideas en la cabeza. A ver qué resulta.

sábado, 30 abril 2011

Perdido en la noche

NV-IMP738.JPGSteven me contó que estando de viaje durante un periplo laboral por varios países se despertó en la noche en un lugar desconocido y calmado. No había ningún ruido y no se acordaba dónde estaba. Salió de la habitación sin reconocer nada. Bajó a buscar con quien hablar pero todo estaba solitario y silencioso. Decidió volver a su cuarto creyendo que era una pesadilla y pronto despertaría en su casa. No lograba dormir ni recapitular el recorrido para determinar qué hacía allí. Impaciente volvió a bajar buscando una respuesta o indicios que lo llevaran a ella. Esa vez había alguien. No me lo dijo, pero probablemente sería alguien tan negro como él. Ni siquiera sabía en qué idioma tenía que hablar. Preguntó en inglés y poco a poco cayó en la cuenta de que estaba en un hotel de Cartagena de Indias y por fin terminó su pesadilla. Ha debido de ser horrible ese tiempo de despiste total. Me dijo que le encantaba mi país, esa ciudad colonial tan turística y bonita y sobre todo que le gustaba mucho el café colombiano, lo cual viniendo de un nigeriano conocedor de esa bebida y tan trotamundos, fue un buen halago.

martes, 26 abril 2011

Turismo y trabajo

NV-IMP736.JPGCuando llegué a Europa hace más de treinta años siempre me tomaba fotos frente a lugares donde pasaba, sobre todo para enviar a mi familia. Era una forma de compartir y de marcar mi recorrido. Hace tiempo que me pasó la costumbre y salgo en muy pocas fotos, como en esta. Me llevo muchos menos recuerdos fotográficos que antes. Claro que con las cámaras digitales ahora es tan fácil tomar y desechar que vuelvo a exagerar. En la casa tengo cajas de negativos y diapositivas y ahora el disco duro se va llenando de más fotos y vídeos. La misma pregunta vuelve sin cesar: ¿qué pasará con esas fotos? Hace años, la última vez que miré fotos viejas con mi madre, ella me iba identificando a fulano y a zutana, pero a veces ya no se acordaba quién aparecía. Tengo buena memoria para lugares y caras y muy mala para nombres.

Me acuerdo que estuve de paso en esta ciudad piamontesa hace muchos años en mi primera excursión a Italia; en esta plaza exactamente, no, pero sí, en otra con una escultura ecuestre que volví a ver ayer o antier. Aquí me siento como dentro de una película de Fellini o de otros famosos cineastas italianos. El idioma me encanta; se entiende bien a pesar de falsos amigos o palabras que no tienen ningún parecido al equivalente español o francés. Turín está relativamente cerca de Ginebra, creo que más cerca que desde Grenoble.

El fin de Semana Santa fue ideal para este viaje. Es la primera vez que vengo a pasar varios días. El clima no estuvo mal. Un poco de lluvia el sábado y sol el resto del tiempo. Me encantó el Museo del Cine que bien valdría la pena visitar con calma. ¿Será otra vez? Ayer estuvimos tomando el famoso chocolate turinense en un sitio conocido: Al Bicerin en la Piazza de la Consolata. ¡Delicioso! Luego, viendo la iglesia vecina con un interior casi barroco y una forma circular u oval poco común. En casi todas las columnas había escritos pidiendo gracias por esto o aquello o recordando difuntos. La sorpresa fue encontrar uno que decía: «A ricordo e suffragio del conte Gaspare Gloria morto in Bogota nel 1891 – l’fratelli» Y la imaginación que se dispara y empieza a imaginar una novela sobre la vida de este desconocido que vivió hace más de un siglo.

Mañana empiezo una reunión de trabajo. Hoy acompañé a mi esposa al tren que casi la deja pues nos equivocamos de estación. Tocó correr, tomar el metro y por fortuna llegamos justo cuando el tren Turín-París paraba en el andén. Ahora habrá llegado a casa después cambiar de tren en Chambery. Regresaré el viernes en carro por el túnel del Monte Blanco. Espero no dormirme del cansancio. Con seguridad pararé a dormir siesta. A ver si ahora termino de preparar mi presentación para la conferencia de mañana.

15:17 Anotado en Viajes | Permalink | Comentarios (1) | Tags: bitácora, italia