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jueves, 11 noviembre 2010

Comienzo de periplo

NV-IMP700.JPGDe nuevo de viaje, pero ahora son vacaciones ciento por ciento; esta vez con escala en Madrid. Estas últimas dos semanas fueron súper cargadas en mi trabajo. Espero que ahora logre descansar y olvidar el trajín.

Por no haber llegado a tiempo anoche al aeropuerto Cointrin de Ginebra para dejar las maletas, tocó madrugar hoy a las cinco y media y en lugar de autobús fuimos en taxi. Lo malo es que el registro de equipaje solo abrió pasadas las seis de la mañana, más tarde de lo anunciado. Algo dormí en el avión.

El clima está frío, aunque con sol, es agradable. El almuerzo en una taberna típica de por aquí resultó simpático. Fue en una calle aledaña a una antigua galería de mercado nada turística: bueno y barato. Con once euros un almuerzo completo con entrada, plato fuerte, postre, pan, vino y café, no se consigue fácilmente en Francia. La ciudad por la noche estaba llena de gente, como siempre. Recorrimos un tramo de la Gran Vía (está cumpliendo 100 años), por Callao bajamos a la Plaza del Sol (parada obligada en El Corte Inglés y en otras tiendas), visita de la Plaza Mayor y regreso al hotel (nos cruzamos de casualidad con unas amigas). Se nota mucho trabajo informal callejero: los que se disfrazan y se quedan como estatuas esperando a que los viandantes les den una moneda, los que cantan, los que pintan, los que tocan algún instrumento musical y claro, los que simplemente piden dinero.

La parada en Madrid tiene dos objetivos: la presentación de un nuevo libro (ya lo contaré) y un concierto que vamos a dar con el coro de Ginebra el sábado (también contaré qué tal nos va). Ahora, ya toca descansar un poco pues de tanto caminar uno se cansa.

21:45 Anotado en Viajes | Permalink | Comentarios (2) | Tags: madrid, vacaciones

sábado, 23 octubre 2010

Carné de viaje: Balance

NV-IMP695.JPGSabía que mi nivel de árabe no era suficiente para conversar con los cairotas por las calles porque el árabe que ellos hablan no es el clásico. Es más, nadie habla árabe clásico en el mundo árabe fuera de los religiosos que estudian El Corán. Cuando estudié ruso e iba a presentarme al examen final de aptitud lingüística en ese idioma en 1996, tenía un nivel apropiado para poder entender y hacerme entender en las calles de San Petersburgo, pero además el idioma ruso que estudiaba era el ruso actual.

Aquí en El Cairo la gente habla árabe egipcio con la ventaja de que es una variante que todos los árabes conocen a través del cine y la televisión. Tiene muchas diferencias con el clásico y muchas similitudes. La fonética y la gramática son más simple. Al cabo de dos semanas mi oído se ha acostumbrado al idioma y mis conocimientos se han despertado al contacto con el medio árabe local. Como si fuera poco, cuando busca una palabra en árabe a veces encuentro la palabra pero en ruso. ¡Qué lío!

El ritmo de trabajo (4 horas diarias), los profesores (dos hombres y dos mujeres, muy amables, pacientes y competentes), el tipo de clase (individual) fueron buenos y creo que revisé mucho y algo avancé. Por otro lado, dos semanas es corto sobre todo si uno quiere pasear y conocer, el clima resultó caliente y a ratos sofocante (pensaba que en esta época del año iba a ser menos rudo), por lo tanto no pude estudiar mis lecciones con seriedad. Eso sí, caminé y conocí mucho. El centro de la ciudad me recordó al Bogotá de los años sesenta que conocí cuando iba a acompañar a mis padres al centro, como también la parte antigua de grandes ciudades como México, Buenos Aires o Madrid. Pero una ciudad como El Cairo donde casi nunca llueve y con tantos millones de habitantes termina siendo muy sucia. Lástima.

Quedé con ganas de seguir aprendiendo el árabe clásico y desde luego el dialecto egipcio. A ver cómo me va con las clases en Ginebra a partir de enero del 2011. Si logro organizarme (a pesar de que el que mucho abarca poco aprieta), creo que estoy motivado para seguir estudiándolo. Quisiera volver dentro de unos años para conocer otras regiones pues los mismos cairotas me dicen que todo fuera de la capital es más bonito que aquí.

08:00 Anotado en Viajes | Permalink | Comentarios (4) | Tags: estudio, idioma, árabe

sábado, 16 octubre 2010

Carné de viaje: inmersión total

NV-IMP694.JPGEs curiosa esa sensación de estar en medio de una muchedumbre sin conocer a nadie, observando las formas de vestir y de hablar, los gestos, tratar de descifrar actitudes y a través de todo esto de conocerse a sí mismo, de cuestionar su propia existencia. Cuando vivimos en un medio conocido, todo nos parece natural y lo extraño salta a la vista de forma diferente. Aquí casi todo es extraño. Hasta ver a cualquiera sacar un teléfono celular del bolsillo me sorprende sobre todo si el individuo va con vestido tradicional.

Sentado en un bar cairota a mitad de la tarde, estuve tomando una cerveza fría y mirando a los vecinos de mesa. El local no estaba nada lleno, pero parece que por las noches es muy animado. Se llama el bar La Libertad (en árabe claro está). El bar tiene paredes color amarillo pálido, con muchos ventiladores colgando del techo. Mi guía dice que es un lugar donde se reúnen jugadores de ajedrez. Esa tarde no vi ninguno.

Frente a mí se sentaron tres personas: una pareja joven y un hombre mayor. La mujer estaba vestida con un turbante negro pero con la cara descubierta. Tenía una blusa roja y bluyín y hablaba poco. El hombre mayor parecía dar consejos al joven que no paraba de hablar y que me daba la espalda. Traté de escuchar lo que decían pero no alcanzaba a oír nada claramente. La única palabra que detecté varias veces fue «problema» (en árabe). Los gestos que empleaba el señor los he visto en muchas personas por aquí, pero no sabría interpretarlos. Les gusta expresarse con las manos, como si fueran italianos. Es quizás una costumbre mediterránea.

Recordé a un amigo noruego diplomático que conocí hace tiempo y que contaba que había aprendido a hablar árabe en Líbano en los bares diciendo en noruego que no hablaba árabe, ni inglés, ni francés, ni español para obligarlos a dirigirse a él en árabe. Buena táctica.

Las mujeres se visten de maneras diferentes. Algunas con el pelo y la cara descubiertos, otras con pañoletas que les cubren el pelo y más o menos la cara. Claro que las hay que andan con un velo que no les deja ver sino los ojos y hasta con guantes en este calor tan fuerte. Nada les impide mirarlo a uno a los ojos tras un velo negro. La forma de ponerse el velo es muy variada. Hay unos que tiene mucho volumen y que no me imagino cómo son por debajo para dar ese aspecto tan diferente. Eso sí, como en todo el mundo, hay mujeres muy bonitas con o sin velo. Supongo que a unas les favorece esa vestimenta y a otras no.

Los hombres van muy a la occidental. De vez en cuando y dependiendo del barrio se ven hombres con vestido tradicional como uno se los imagina en los cuentos orientales. Yo trato de fundirme en la masa y de no llamar la atención, pero en las avenidas y calles turísticas siempre se me acerca alguien a proponerme comprar algo o a indicarme un lugar interesante. Son pesados y aburridos. Siempre con las mismas preguntas: ¿De dónde es usted? ¿Cuándo llegó? ¿Es su primer viaje a Egipto? ¿Habla árabe?

17:01 Anotado en Viajes | Permalink | Comentarios (0) | Tags: egipto, cairotas