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viernes, 15 octubre 2010

Carné de viaje: a barriga llena, indigestión segura

NV-IMP693.JPGUno de los cambios más grandes que uno experimenta cuando viaja al extranjero es la alimentación. En el Centro Francés de Cultura y Cooperación donde estoy estudiando hay cafetería y restaurante donde venden platos internacionales sencillos. Ahí he comido varias veces al terminar las clases, si no, en otros restaurantes en la calle. Estuve en uno libanés que aconsejan en la guía que tengo de la ciudad que se llama Taboula y que me pareció muy bueno. Queda en la calle América Latina (otra coincidencia) en una calle tranquila y peatonal pues es al lado de la Embajada de los Estados Unidos. El ambiente y la decoración en el interior son muy agradable y se come bien.

Otro día fui a un restaurante popular en el centro que también está en mi guía y que da la casualidad me aconsejó uno de los profesores de árabe. La especialidad es un plato típico que se llama koshari, un revuelto de arroz, macarrones, lentejas y garbanzos con salsa de tomate, que resultó muy sabroso y económico a la vez. El sitio es curioso pues está en medio de talleres de reparación de automóviles y las calles y aceras aledañas están llenas de carros que los mecánicos arreglan afuera en medio de los peatones. El local tenía además aire acondicionado que me cayó muy bien para descansar del calor tan fuerte que tenemos. Ahora entiendo mucho mejor la necesidad de la siesta.

Pues bien, ayer almorcé de nuevo en el instituto un plato sencillo de pescado con arroz con una salsa a la crema. Todo iba bien hasta mitad de la tarde. Regresé al hotel para dejar pasar el calor y salir a pasear, pero fue ahí que se declaró la indigestión y ya se pueden imaginar lo malo que pasé. Estuve tomando agua y hoy desayuné muy suave con té y pan solamente. A ver si le doy algo más consistente pero liviano dentro de un rato.

17:05 Anotado en Viajes | Permalink | Comentarios (1) | Tags: comida típica

miércoles, 13 octubre 2010

Carné de viaje: a donde fueres haz lo que vieres

NV-IMP691.JPGEse proverbio se aplica muy bien al cruce de las calles del Cairo. Si se tiene la suerte de encontrar una esquina donde esté un policía de tránsito, en general, se puede pasar sin problemas teniendo un poco de paciencia. De todas formas la gente atraviesa en medio de la circulación, los pasajes peatonales son de decoración. No se sabe quién le pone cuidado a quién; parecen dos mundos que se ignoran. En la gran plaza de la Independencia (Midan Al-Tahir) me tocó seguir a otros peatones osados para poder atravesar. Después me di cuenta de que se puede pasar por debajo de las avenidas a través de las entradas de la estación del metro. Ahora me pego al primer grupo que se atreve a atravesar y confiando en ellos llego al otro lado sano y salvo. Ayer vi una moto que se estrelló con una bicicleta en una callejuela sin importancia. El de la bicicleta cayó al suelo con todo y compras y el motociclista más un policía y un transeúnte lo ayudaron a ponerse de pie y recoger sus pertenecías.

Estuve visitando el museo egipcio con su increíble tesoro arqueológico del antigüedad. Viendo tantas joyas, ofrendas, sillas y amuletos para el viaje a la eternidad de los faraones me quedé pensando en el Museo del Oro de Bogotá y en las guacas donde enterraban a los indios con sus joyas y pectorales. ¡Qué deseo de inmortalidad, qué miedo a la muerte, qué poderío enterrado con piedras y joyas! Es como si a uno lo enterraran con el PC, el teléfono celular, la televisión plana, la antena parabólica y tantas cosas materiales que para un hombre moderno son ahora tan importantes.

17:24 Anotado en Viajes | Permalink | Comentarios (0) | Tags: egipto, el cairo, árabe

lunes, 11 octubre 2010

Carné de viaje: primer día - estudio y turismo

NV-IMP690.JPGEsta es la vista de la ciudad desde mi ventana. Se alcanza a ver el Nilo y un barco (o construcción en forma de barco) que iluminan en la noche.  Anoche con el ruido del aire acondicionado y el de los carros en la calle, me desperté varias veces, pero al fin y al cabo dormí bien.

En Ginebra me compré una camarita de bolsillo pero creo que quemé el cargador de la pila por haberla introducido mal. La cámara funciona pero la pila ya está casi descargada. A ver si compro uno nuevo para poder llevar recuerdos fotográficos.

Ayer llegué un poco tarde a clase. No fue tan fácil encontrar el lugar. Tuve dos profesores: un para la comprensión escrita y la gramática y otro para la comprensión oral. Estuvimos hablando de política. Algo aprendí sobre Egipot y Medio Oriente en ese aspecto. Me parecieron buenos. Tendré varios profesores. Cada uno me da dos horas de clase individual. Hay muchos jóvenes en ese centro que pasan aquí todo el año estudiando árabe en grupo. El acento egipcio es diferente (pronuncian la letra yin como guin y me despista). Me costaba trabajo reconocer ciertas palabras con los profesores, pero no está mal. Hay mucho vocabulario nuevo.

Esta tarde hizo calor, llegué cansado y dormí siesta. Anduve en mangas de camisa. Por la noche hay una brisa agradable. Para cruzar las calles a pie es como si uno estuviera en Bogotá. Además no hacen más que pitar.

La guía dice que hay un restaurante libanés muy bueno cerca de la Embajada de Estados Unidos que está al lado. A ver si me doy una buena comida.

La plaza más cercana al hotel se llama Simón Bolívar y tiene estatua. Fue al verle la cara que me di cuenta. El hotel es muy central. Lo aburrido son los vendedores que detectan que uno es extranjero y quieren que uno compre cualquier cosa. Todavía no me doy cuenta del valor de la libra egipcia. Un euro son como 6 libras, pero los cálculos no son fáciles. Además añaden el servicio y el IVA a los precios de los menús.

Por ahora he hablado en árabe solamente con los profesores. Ando todavía despistado.

08:00 Anotado en Viajes | Permalink | Comentarios (4) | Tags: egipto, el cairo, árabe