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viernes, 08 enero 2010

Interjecciones

NV-IMP586.JPGCada idioma tiene sus interjecciones propias. En ruso para el dolor dicen ¡oi!, en inglés ¡ouch!, en español y francés es ¡ay!; bueno, en francés se escribe aïe. Hay casos en los que la misma interjección tiene empleos diferentes en dos idiomas. Por ejemplo el ¡uf! del español y el ¡ouf! francés, aunque se pronuncian igual, no se emplean de la misma forma.

Nuestro ¡uf! en general puede significar cansancio, fastidio, sofocación o repugnancia. También puede servir para expresar alivio cuando uno presencia lo que pudo haber sido un accidente pero se ha evitado por poco, cuando en un partido de fútbol por poco hay un gol.

El ¡uf! francés, escrito ouf ! (antiguamente se escribió hauf !, of ! y ouff !), puede significar alivio después de un esfuerzo o dolor, puede significar satisfacción después de un suceso feliz o de fin de una situación difícil o peligrosa. No corresponde exactamente a nuestro empleo.

En el diccionario Robert et Collins encuentro phew! como traducción de ouf! Mientras que en el diccionario Holt de Williams encuentro pshaw! y humph! como traducción de nuestro ¡uf! Esto demuestra una vez más que los empleos difieren, pues en el Oxford Dictionary dice que phew! expresa socorro, agotamiento o asombro, humph!, duda o insatisfacción, pero pshaw! no aparece. En ruso también hay un ¡uf!, escrito en cirílico y con la misma pronunciación; el diccionario que tengo dice que se usa para expresar cansancio, fatiga o facilitación.

Creo que las interjecciones lo delatan a uno como extranjero si no las usa correctamente o cuando de tanto hablar o vivir en un idioma extranjero llega a contaminarse de las interjecciones extranjeras en su propio idioma. Curiosa situación.

08:00 Anotado en Lengua | Permalink | Comentarios (1) | Tags: traducción, expresiones

jueves, 07 enero 2010

Vuelta al trabajo

NV-IMP585.JPGDespués de dos semanas de descanso, toca volver al trabajo. Otro año que comienza. Resoluciones no faltan, lo que sí falta el tiempo. Escribir, leer, viajar, jugar, aprender, amar, pensar, bailar, cantar, reír, ayudar, innovar, construir, ejercitar el cuerpo y el alma, abrir los cinco sentidos al mundo, recordar, soñar, imaginar, fantasear, ahorrar, gastar y trabajar son unos cuantos verbos que espero usar en estos 365 días que ya son menos de 359.

miércoles, 06 enero 2010

Salsa ruidosa

b-soiree-7-11-cafesoleil.jpgEl sábado pasado durante el mercado callejero de Ferney entramos al bar Café du Soleil en las calles peatonales a tomar un café. Encontramos gente conocida a quien saludamos y deseamos feliz año. Ahí supimos que esa misma noche habría una velada bailable como, según parece, cada primer sábado de mes. El dueño del bar cambió hace como ocho meses por una señora que tenía una farmacia en Ornex y que ahora anima este lugar con ayuda de sus hijos. La decoración es nueva y acogedora y el ambiente, agradable. Los tonos verde claro reinan. Al fondo hay un rincón para los músicos y mesas altas para los clientes. Decidimos que iríamos en la noche a ver qué pasaba.

El frío nos hizo ir en carro que quedó estacionado a una cuadra de distancia. Llegamos antes de las 21.30. Había gente pero menos que en la mañana. De nuevo caras conocidas y conversaciones improvisadas. Nos sentamos en la mesa más cercana a la puerta de entrada en un lugar poco estratégico pero era el único disponible. Una pareja de amigos había quedado en ir también a tomar una copa con nosotros. La música no estaba mala. Solo dos bailarines, supongo que del Caribe, estaban dando paso en la restringida pista de baile. Nos animamos a bailar también dos o tres salsas en una ida y vuelta al fondo del bar mientras nos servían una caipiriña y una cerveza.

Cerca de la puerta una gran mesa se fue llenando de gente joven. Al cabo de un rato los puestos libres escaseaban en todas las mesas, al igual que las sillas. En esta ciudad no hay mucha actividad, especialmente en esta época del año. Había dos altavoces en el local: uno al fondo y otro en la entrada. El sonido estaba demasiado duro para mi gusto, no se podía hablar sin gritar. No sé si será por los años que mis oídos se han vuelto más sensibles que antes. No nos demoramos mucho. Al salir, un grupo de jóvenes fumadores estaba dándole al vicio en pleno frío. El cambio de ambiente y el programa medio improvisado estuvo agradable. La próxima vez habrá que buscar un puesto más cercano al centro del local para soportar los decibeles.

08:00 Anotado en Ocio | Permalink | Comentarios (0) | Tags: baile, charla, bebidas