jueves, 14 octubre 2010
Por qué estudio árabe, 14/10/2010
Porque me gusta aprender idiomas, porque me es útil en el trabajo, porque tengo la posibilidad de estudiar idiomas en mi trabajo, porque a través del idioma se conoce mejor la cultura y las costumbres de los pueblos y se pierde al miedo a lo extranjero, porque es un buen ejercicio y reto intelectual.
El progreso de la humanidad no ha sido siempre creciente; ha tenido sus altos y bajos. La libertad y las comodidades que hoy algunos pueblos disfrutamos, pueden desaparecer, disminuir o aumentar según el camino que tome la historia. Es interesante comparar las sociedades para entender el mundo de hoy e imaginar el de mañana.
Claro que a mi edad se aprende con más dificultad que con un cerebro más joven y me queda poco tiempo para estudiar seriamente. Espero que estas dos semanas de inmersión me sirvan para recuperar el tiempo perdido y para decidir si continúo o no.
miércoles, 13 octubre 2010
Carné de viaje: a donde fueres haz lo que vieres
Ese proverbio se aplica muy bien al cruce de las calles del Cairo. Si se tiene la suerte de encontrar una esquina donde esté un policía de tránsito, en general, se puede pasar sin problemas teniendo un poco de paciencia. De todas formas la gente atraviesa en medio de la circulación, los pasajes peatonales son de decoración. No se sabe quién le pone cuidado a quién; parecen dos mundos que se ignoran. En la gran plaza de la Independencia (Midan Al-Tahir) me tocó seguir a otros peatones osados para poder atravesar. Después me di cuenta de que se puede pasar por debajo de las avenidas a través de las entradas de la estación del metro. Ahora me pego al primer grupo que se atreve a atravesar y confiando en ellos llego al otro lado sano y salvo. Ayer vi una moto que se estrelló con una bicicleta en una callejuela sin importancia. El de la bicicleta cayó al suelo con todo y compras y el motociclista más un policía y un transeúnte lo ayudaron a ponerse de pie y recoger sus pertenecías.
Estuve visitando el museo egipcio con su increíble tesoro arqueológico del antigüedad. Viendo tantas joyas, ofrendas, sillas y amuletos para el viaje a la eternidad de los faraones me quedé pensando en el Museo del Oro de Bogotá y en las guacas donde enterraban a los indios con sus joyas y pectorales. ¡Qué deseo de inmortalidad, qué miedo a la muerte, qué poderío enterrado con piedras y joyas! Es como si a uno lo enterraran con el PC, el teléfono celular, la televisión plana, la antena parabólica y tantas cosas materiales que para un hombre moderno son ahora tan importantes.
lunes, 11 octubre 2010
Carné de viaje: primer día - estudio y turismo
Esta es la vista de la ciudad desde mi ventana. Se alcanza a ver el Nilo y un barco (o construcción en forma de barco) que iluminan en la noche. Anoche con el ruido del aire acondicionado y el de los carros en la calle, me desperté varias veces, pero al fin y al cabo dormí bien.
En Ginebra me compré una camarita de bolsillo pero creo que quemé el cargador de la pila por haberla introducido mal. La cámara funciona pero la pila ya está casi descargada. A ver si compro uno nuevo para poder llevar recuerdos fotográficos.
Ayer llegué un poco tarde a clase. No fue tan fácil encontrar el lugar. Tuve dos profesores: un para la comprensión escrita y la gramática y otro para la comprensión oral. Estuvimos hablando de política. Algo aprendí sobre Egipot y Medio Oriente en ese aspecto. Me parecieron buenos. Tendré varios profesores. Cada uno me da dos horas de clase individual. Hay muchos jóvenes en ese centro que pasan aquí todo el año estudiando árabe en grupo. El acento egipcio es diferente (pronuncian la letra yin como guin y me despista). Me costaba trabajo reconocer ciertas palabras con los profesores, pero no está mal. Hay mucho vocabulario nuevo.
Esta tarde hizo calor, llegué cansado y dormí siesta. Anduve en mangas de camisa. Por la noche hay una brisa agradable. Para cruzar las calles a pie es como si uno estuviera en Bogotá. Además no hacen más que pitar.
La guía dice que hay un restaurante libanés muy bueno cerca de la Embajada de Estados Unidos que está al lado. A ver si me doy una buena comida.
La plaza más cercana al hotel se llama Simón Bolívar y tiene estatua. Fue al verle la cara que me di cuenta. El hotel es muy central. Lo aburrido son los vendedores que detectan que uno es extranjero y quieren que uno compre cualquier cosa. Todavía no me doy cuenta del valor de la libra egipcia. Un euro son como 6 libras, pero los cálculos no son fáciles. Además añaden el servicio y el IVA a los precios de los menús.
Por ahora he hablado en árabe solamente con los profesores. Ando todavía despistado.