Ok

By continuing your visit to this site, you accept the use of cookies. These ensure the smooth running of our services. Learn more.

miércoles, 10 febrero 2010

Juego literario

NV-IMP601.JPGMe han propuesto participar en un juego literario sin premio ni ganador que consiste en escribir una novela de unas sesenta mil palabras en treinta o treinticinco días. Para que no hagamos trampa, algunas restricciones de lugar, tema, personajes, longitud y regularidad nos deberían forzar a trabajar y enviar dos mil palabras por día.

La idea me gustó, pero con tanta actividad y ocupación que tengo (scrabble, ajedrez, canto, cine, lectura, escritura, familia y trabajo entre otras cosas) decidí pensarlo con calma. Encontré ideas, personajes y una trama que repartí en capítulos. El domingo pasado sacándole tiempo al tiempo (anduve paseando por la montaña en raquetas sobre la nieve) solo pude producir un texto incompleto de 486 palabras. ¡Era entonces irreal aceptar escribir dos mil por día!

Decliné la invitación pero quise probar a ver si en lugar de treinticinco días, podría lanzarme en el juego con una meta de treinticinco semanas, para terminar la obra hacia el 10 de octubre. En la pausa del mediodía completé por fin las dos mil palabras de la primera semana. Con una sola idea principal por capítulo, toca poner a trabajar la imaginación activamente de manera que el contenido se vaya espesando como una salsa en la cocina hasta darle cuerpo. No sé si lograré llegar al final ni si el resultado valdrá la pena, pero estos retos me gustan, divierten y motivan para escribir. Lo malo es que muy probablemente me quede menos tiempo para escribir en este blog y mis notas se vuelvan esporádicas y telegráficas. Ya veremos.

domingo, 07 febrero 2010

Cavilando en paz

NV-IMP600.JPGSi la gente nos oyera los pensamientos,
pocos escaparíamos de estar encerrados por locos.
Jacinto Benavente

No me gusta estar sola en esta cafetería de mi trabajo. Hoy mis amigas con quien siempre vengo no están, pero la sed y las ganas de descansar unos minutos fueron más fuertes y me sacaron de mi despacho. Ahí entra la nueva pasante de mi servicio. Claro, como es joven y bonita, mis compañeros se pelean por estar con ella. A mí ya ni me miran esos imbéciles. ¡Bah! A ver si me consigo un filtro de amor con un morabito africano para ponerle en el café al buen mozo del tercer piso que está tan bueno. Cuando se descuiden me vengaré de mis colegas. Les voy a borrar unos ficheros electrónicos en que estén trabajando o les voy a introducir errores. Si me preguntan algo, me haré la tonta. ¡Ojalá el jefe se decida de una vez por todas a tomar su jubilación anticipada para ver si me ascienden! Me lo merezco. Tantos años de sacrificio en esta empresa y ningún reconocimiento. Lástima que el director que me protegía murió de un infarto hace dos años; si no, a estas alturas se hubiera divorciado y seguro que estaríamos viviendo juntos. Desde su muerte, no he logrado conquistar a nadie y es que los años se me han venido encima. A la bruja de su esposa casi la enveneno en una fiesta, ¡ja, ja! Me arrepentí a última hora. Espero no chiflarme. El otro día no me di cuenta y estaba hablando sola en el pasillo de mi piso. Fue la mujer de la limpieza preguntándome si le hablaba a ella quien me sacó de mis cavilaciones. Bueno... ya es hora de volver a mi despacho y dejar de pendejear aquí sola.

domingo, 31 enero 2010

Golpe de tenedor

tenedor.JPGCuando el policía terminó el último bocado, cayó en la cuenta de que se habían comido el arma del crimen: un pernil de cordero con el que golpearon al carnicero.