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miércoles, 08 junio 2011

De sueños raros

NV-IMP748.JPGEstaba en una ciudad extraña de viaje quizás con mi esposa pero no era muy claro quién más estaba con nosotros. Salimos de un lugar (un bar o una estación de metro) y a mí me tocaba cargar un morral (o mochila) enorme y pesadísimo. Era de color rosado como en lana. Nada elegante por cierto. Ellos tomaron a la derecha por una gran avenida y yo me fui por la izquierda hacia el hotel para dejar mi equipaje y poder pasear sin problemas. Sentía que mis piernas no podían cargar tantos kilos. La gente me miraba raro. (¿Tendrá que ver con un cuento de Chejov que leí hace poco?) Llegué al hotel a duras penas y entré a un garaje. Puse en el suelo mi carga rosada y metí las manos a los bolsillos. En el izquierdo estaba el monedero pero en el derecho ya no estaba la billetera ni los documentos de identidad. ¿Dónde los habría dejado? ¿Los había perdido? Angustiado de no poder encontrar la respuesta, me desperté. Menos mal era un sueño.

08:04 Anotado en Elucubraciones, Recuerdos | Permalink | Comentarios (3) | Tags: sueños

sábado, 04 junio 2011

A palabras obesas, oídos ponderados

NV-IMP747.JPGOír a menudo «está buenísimo, maravilloso, excelente, magnífico, delicioso» o al contrario, «está malísimo, pésimo, horroroso» me pone receloso. No hay términos medios, todo es exageración. Cuántas veces me han aconsejado una película, un libro o un lugar que no hay que perdérselo para terminar decepcionado después de probarlo.

Recuerdo de niño no haber podido ir a un cine con mis hermanos por estar enfermo y oírlos contar al regreso delante de mí lo buena que había estado causándome tristeza. Sobre todo que, cuando años después por fin vi la tal película, no me pareció tan buena como me la imaginaba.

En otra ocasión, un lunes durante el recreo en el colegio, unos compañeros contaban lo bueno que habían pasado el domingo jugando a no sé qué y yo lamenté no haber estado con ellos. A la semana siguiente me las arreglé para unírmeles y pasarla bien aunque no tanto como decían el lunes anterior. Sin embargo, al lunes siguiente en el recreo, contaban de nuevo a los que no habían estado que habíamos pasado una tarde maravillosa. Me di cuenta de que no había parecido tan maravillosa como lo contaban y de que probablemente la primera vez que no estuve también ha debido de ser así.

Esto pasa porque el presente se nos escapa irremediablemente y no tenemos tiempo de saborearlo. Estamos esperando un futuro mejor y añorando el pasado que no volverá, mientras quizás vivimos el mejor momento de nuestras vidas sin darnos cuenta.

No quiere decir que no disfrute preparando el futuro o recordando el pasado, pero cada cosa tiene su importancia relativa. Preparar las vacaciones o una comida o una salida forma parte integrante de lo que sucederá, lo mismo que los recuerdos que nos quedan. Otra cosa es pensar que lo último que hemos hecho es siempre lo mejor y será insuperable o al contrario que siempre habrá algo mejor por llegar. Idealizar demasiado lo único que trae son decepciones. No idealizar un mínimo nos deja sin ilusiones y desmotivados. Buscar el término medio no es tan fácil.

jueves, 19 mayo 2011

El que mucho abarca

NV-IMP743.JPGAquí estoy otra vez con la duda existencial. Nunca tengo suficiente tiempo para todo lo que me gusta. Me va a tocar detenerme a pensar qué actividades continuar y cuáles abandonar. Es una lástima pero es la realidad. Solo hay veinticuatro horas al día durante las cuales hay que dormir, comer, transportarse, trabajar, leer, escribir, observar, aprender, charlar, amar… Además hay cosas que me gustaría hacer y no puedo comenzar. ¿Será porque la naturaleza tiene horror al vacío?

Hace mucho tiempo que no me aburro de hacer nada. Quizás desde niño no me ha vuelto a suceder. A veces me tocaba acompañar a mi madre o a mis tías a visitas aburridísimas donde tenía que sentarme juicioso a oírlas hablar de cosas sin interés o estar jugando solo sin mis hermanos en casa o sin amigos en el barrio y terminar aburrido. Dicen que es bueno que los niños tengan tiempo que perder, que eso desarrolla la mente y la imaginación.

Tampoco me gusta especializarme en una sola cosa y dedicarle todo el tiempo. En la variedad también está el placer. Quizás lo que me da más trabajo en este momento y a lo que le dedico menos tiempo de lo debido es al estudio del árabe. Me queda hasta comienzos de junio para decidirme a continuar en septiembre o no. Como dice el dicho: ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre.