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sábado, 30 abril 2011

Perdido en la noche

NV-IMP738.JPGSteven me contó que estando de viaje durante un periplo laboral por varios países se despertó en la noche en un lugar desconocido y calmado. No había ningún ruido y no se acordaba dónde estaba. Salió de la habitación sin reconocer nada. Bajó a buscar con quien hablar pero todo estaba solitario y silencioso. Decidió volver a su cuarto creyendo que era una pesadilla y pronto despertaría en su casa. No lograba dormir ni recapitular el recorrido para determinar qué hacía allí. Impaciente volvió a bajar buscando una respuesta o indicios que lo llevaran a ella. Esa vez había alguien. No me lo dijo, pero probablemente sería alguien tan negro como él. Ni siquiera sabía en qué idioma tenía que hablar. Preguntó en inglés y poco a poco cayó en la cuenta de que estaba en un hotel de Cartagena de Indias y por fin terminó su pesadilla. Ha debido de ser horrible ese tiempo de despiste total. Me dijo que le encantaba mi país, esa ciudad colonial tan turística y bonita y sobre todo que le gustaba mucho el café colombiano, lo cual viniendo de un nigeriano conocedor de esa bebida y tan trotamundos, fue un buen halago.

miércoles, 30 marzo 2011

Aprender de niño

De niño uno no se da cuenta de las enormes capacidades de aprendizaje que se tiene. Si uno ha tenido la suerte de haber nacido con el mínimo de validez para llegar a ser una persona normal, en un año de vida ya está hablando, caminando y comiendo casi todo tipo de alimentos. Con la edad esas capacidades o la simple curiosidad se van atrofiando y se vuelve más difícil memorizar palabras de un nuevo idioma, bailar ritmos nuevos o aventurarse a comer platos exóticos. Nos vamos acostumbrando a nuestro medio y pocos son lo suficientemente aventureros para cambiar y conocer cosas nuevas.

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Por ejemplo los niños aprender a bailar muy fácil si están dentro de un ambiente donde la gente baila. (Véanse los vídeos adjuntos a esta nota.) Dicen que Mozart de niño aprendió tan bien la música, como si fuera un juego tan solo mirando a su hermana mayor tomando clases con su padre, que pudo viajar por Europa con su padre demostrando sus prodigios cuando aún era muy niño. Cuentan también que el campeón mundial de ajedrez, el cubano Capablanca, a los cuatro años ya sabía cómo mover las piezas sin que nadie le enseñara y podía ganarle con facilidad a un jugador principiante. Recuerdo ver sobrinos míos de dos años que ya bailaban muy bien los ritmos tropicales. Un amigo me contaba que en las obras públicas los jóvenes que tenían costumbre de jugar por computador con las manijas de juego, aprendían muy fácil a manejar las grúas. Pasa lo mismo con los niños indios en la selva que son buenos cazadores muy jóvenes. No deja de sorprenderme.

viernes, 18 febrero 2011

Cartas de otro tiempo

NV-IMP724.JPGMe parece ver a mi abuelo leyendo en voz alta una carta recibida de mi tío que vivía en Nueva York. Era como un cuento fantástico. Uno se imaginaba esa gran ciudad a partir de fotos, postales o películas que había visto o con las anécdotas que familiares que habían estado allá nos contaban. Era la magia de la lectura, pero de primera mano. Cuando las llamadas telefónicas de larga distancia bajaron de precio, reemplazaron parcialmente las cartas y se perdió un poco de la magia. Las cartas en papel tenían la ventaja de que se podían releer y guardar fácilmente.

Llegando a Francia esa fue la manera de comunicarme con mi casa durante años. Una carta tomaba una semana para viajar entre Francia y Bogotá. Me cuentan que en mi casa se reían de mis errores ortográficos, lexicales y hasta gramaticales que fueron apareciendo a medida que pasaba el tiempo y el idioma francés me influenciaba más y más. Me encantaba recibir correo de mi familia o amigos. Todavía guardo muchas en casa. Hasta me he topado con una vieja postal o un telegrama escondidos en algún libro.

Con las nuevas tecnologías y su avalancha permanente de correo electrónico ya no quedan muchas copias de la correspondencia fáciles de manipular. Cuanta más información nos llega, menos informados estamos por la sobresaturación y la imposibilidad de leerlo todo. Si además la función de búsqueda electrónica en el buzón de correo funciona mal, estamos perdidos. Eso es lo que me está pasando con la búsqueda del mío.